sábado, 29 de octubre de 2016

¿DONDE ESTÁN LOS QUE YA NO ESTÁN?


La semana que viene se celebra el día de los fieles difuntos, más conocido por: “El día de los muertos”. Una fecha que generalmente pasa sin pena ni gloria, porque todo el protagonismo se lo lleva la víspera: Todos los Santos.

Me da muchísima rabia las familias que solo se acuerdan de ir al cementerio el 1 de noviembre. ¿Y el resto del año? Si crees que allí en el Campo Santo descansa tu ser querido, creo que una sola visita al año es bien pobre, y si no crees… ¿para qué hacer la pantomima ese día de llevar flores, o plantas o  ponerte a limpiar la lápida como un poseso?

Por cierto, el Vaticano va a negar la bendición de “Dios” a todos aquellos difuntos cuyas cenizas vayan a ser esparcidas fuera de los cementerios, o se queden descansando en algún sitio “pagano”. Solo si se paga religiosamente al cementerio de turno, el pobre muerto tendrá el pasaporte a la maravillosa vida eterna.  ¿¿¿????? 

Si hay una pregunta imposible de responder es: ¿Qué hay después de la vida? 

¿Nada? ¿Reencarnación? ¿Llegada al paraíso al lado del Creador?  ¿Un Juez que valorará tus actos en la tierra para abrirte una puerta u otra? ¿Seres queridos que te esperan al final del túnel, mientras la luz y la paz te invaden el alma? (Yo aquí, personalmente, tuve una extraordinaria experiencia con la persona que mas he querido en mi vida, y que me ha ayudado a pensar en ella con una sonrisa, porque sé que está bien).

Hay médiums, y espiritistas que “dicen” ponerse en contacto con las ánimas que vagan en busca de su pase al mas allá, pero, ¿quién ha vuelto de verdad para contarnos qué ocurre cuando se apaga el interruptor de la vida? 

Todos queremos saberlo porque el miedo a lo desconocido no distingue de razas, ni de sexos, ni de categorías sociales, ni de abultadas cuentas corrientes. Ese miedo al final del camino, lo llevamos grabado en nuestro corazón desde el primer llanto.

Cuando está reciente la marcha de un ser al que hemos querido, necesitamos agarrarnos a algo para no volvernos locos. No podemos aceptar la crueldad de pensar que ya nunca más lo volveremos a ver o a abrazar. Para no morirnos de pena, nos imaginamos que en unos años nos reencontraremos, y todo volverá a ser, no como antes, si no mejor, ya sin sufrimientos, sin dolores y sin enfermedades.

Dicen que el tiempo todo lo calma, y los más estúpidos se atreven a confirmar que el tiempo todo lo borra.

Es cierto que con los años se van cerrando las heridas y calmando las angustias (de otra forma sería insoportable vivir), pero jamás se conseguirá borrar los miles de recuerdos que te unen a  quienes han formado parte de lo que eres.

Sin embargo, con el tiempo…. lo que te das cuenta es que ya no tienes tanta necesidad de “volver a estar con quien se fue” porque cada vez, con más intensidad,  notas que está a tu lado. Lo sientes, notas su caricia.

Cuando se quiere tanto a una persona, en el momento que se va, una parte (posiblemente chiquitita) de su alma, se mete dentro de la tuya. Por eso a veces no hace falta que pensemos en ella, ni que la nombremos. Está viviendo con nosotros y compartiendo cada segundo de nuestras vidas.

¿Verdad que nunca nos preguntamos….:  “¿hoy me he acordado de mi madre?, ¿de mi padre?, ¿de mi hermano?, ¿de mi hijo?, ¿de mi amigo……? ¡No hace falta! sabemos que de todo lo que nos pase, ellos van a ser testigos de excepción.


Desde aquí, desde “nuestro” blog, mi eterno recuerdo a todos los que he querido, quiero y querré

Si me permitís, en representación de todos los que se han ido antes que yo, quiero “enviarle” a mi madre un regalo en forma de vídeo con su ópera favorita: Turandot. La maravillosa aria de Nessun Dorma, que hasta el último día, siguió emocionándola.

Que vuestros seres queridos no os abandonen jamás.







sábado, 22 de octubre de 2016

¡PACAAAA!, ¿NO ME DIJISTE HACE SIETE MESES QUE LA HIJA DE LA LUISA ESTABA PREÑADA? PUES ESTÁ MÁS LISA QUE UNA TABLA…….. ¡LO QUE YO TE DIGA, SE HABRÁ PUESTO UNA FAJA!


Ya sé que el título me ha salido un poco largo, pero ¿a qué visualizáis esta escena?

Si quieres ser el centro de atracción de una fiesta, o comida familiar o reunión de amigos; si quieres provocar un impresionante silencio en el que no se escuche ni el vuelo de una mosca, pronuncia (eso sí, con cierto halo de misterio) estas frases mágicas: “Por favor, que no salga de aquí, pero….. ¿sabéis de lo que me he enterado?”

Después puede que la información sea verídica, o no. Y entonces… ¿qué pasa?

Cuando se ha dicho alguna cosa de alguien, aunque más tarde se demuestre que no es cierta, ¿quién lo borra de la memoria de quienes lo han escuchado y juzgado? Siempre queda el…. “Bueno, bueno, cuando el rio suena…”

El otro día nos quedamos todos impresionados, viendo y leyendo la información con la que nos bombardearon los medios de comunicación, de la terrorífica paliza que le habían dado a una niña de 8 años, otros compañeros, en un colegio de Mallorca.

Rápidamente juzgamos al colegio, a los profesores...”¿Dónde demonios estaban mientras en el patio poco menos que descuartizaban a esta criatura?” Y sobretodo a esos niños que, a partir de ese día, iban a llevar ya un sello de violentos y casi de asesinos.

Todos nos lo creímos, porque ¿a quién se le ocurrió contrastarlo? Los periódicos lo publicaron y las televisiones lo repitieron una y otra vez. ¡Pobre niña!, ¡pobre familia!,  hasta su madre y su hermana salieron pidiendo justicia…

El sábado, todos esos mismos medios de comunicación que estigmatizaron a este colegio y a estos chavales, tuvieron que tragarse sus palabras y recibir un “zasca” (como se dice ahora), o un tirón de orejas, (como se había dicho siempre) por parte de Fiscal Superior de Baleares.

La niña sufrió lesiones “leves”, en lo que fue considerado casi como una pelea más de colegio. ¿Que, posiblemente se pasaron con la fuerza?, ¿que no tiene justificación, ni esta ni ninguna otra pelea? ¡Por supuesto!, pero de llegar al hospital con unos arañazos y alguna magulladura, a decir que ha entrado en urgencias con el hígado saliéndosele por la boca….¡hay un mundo!

El fiscal pedía: Mesura y rigor y avisaba del peligro que se cree una corriente de opinión basada en una única versión, sin un contraste mínimo.

Este hecho, no sé si ha podido ser provocado con carácter lucrativo, para recibir algún tipo de compensación económica por parte del colegio, o de la Junta Balear, o de las arcas del rey, pero otros hechos difamatorios solo son por hacer daño, o por entrar en la rueda mundial del “hablar mal del prójimo”, que es lo que se lleva y lo que vende.

A veces tenemos una vida tan pobre y tan falta de argumentos para defenderla, que necesitamos escarbar en la de los demás, a ver cuanta porquería encontramos. Hablar por hablar, ¡por que sí!, por hablar de algo, porque nos aburrimos, sin medir la importancia de nuestros comentarios, ni la consecuencia que puedan tener.

Y lo malo, no está ya en quien lanza un órdago por rencor, o por cobardía, o por salvarse de las brasas, o porque le va una presidencia o un sillón en una institución pública, si no el que lo hace gratuitamente. El que va a contar un hecho, supuestamente comprometido, de alguien que ni le va ni le viene, ni tan siquiera a lo mejor conoce, ni le importa un pito. 

Después, si una persona con más criterio le confirma que aquello que ha contado era un bulo, simplemente dirá: ¡Ah bueno, a mi me lo habían dicho! y se quedará tan pancho.

Dios nos libre de las calumnias. “Son como vientecillos que comienzan ligeramente a soplar, a ras de suelo, en voz baja, y poco a poco comienzan a zumbar, se meten por los oídos, llegan al cerebro y salen disparadas por la boca como un auténtico disparo de cañón……..”  

Esto es un extracto de la maravillosa aria La Calumnia de la ópera El Barbero de Sevilla. Aquí os la dejo para acabéis con un buen sabor de boca.


¡Ah! y ya sabéis…. antes de hablar del prójimo…..




sábado, 15 de octubre de 2016

¿QUÉ TIENE FIBROMIALGIA? ¡SI AYER LA VI TAN FRESCA POR LA CALLE…….!


Normalmente cuando sabemos que una persona sufre una enfermedad, nos entra un sentimiento de empatía, por aquello de que todos somos un poco hipocondriacos y enseguida pensamos cómo estaríamos si nos pasara a nosotros.

Hay enfermedades que se ven a simple vista o que se notan con solo observar a quienes la padecen. Pero hay enfermedades (sobretodo al principio) traicioneras. Confunden con sus síntomas y es más fácil (y más barato) para los médicos, recetar un Gelocatil que no meterse en toda una parafernalia de pruebas y más pruebas.



A esta enfermedad además, le gusta erigirse en el papel de Gran Mago, y desconcertar realizando sus mejores trucos: Ahora estoy, ahora no estoy, ahora me ves, ahora no me ves. Ahora te permito que vayas por la calle paseando a tu perrito, y ahora te quito toda la fuerza y serás incapaz de aguantar una pequeña taza de café en las manos. Ahora te dejo que te sientas en una terraza con tus amigos y de aquí unas horas, los dolores y el agotamiento te impedirán levantarte de la cama en dos días.

Gracias a mis queridos amigos José Luis y Gloria, me aceptaron hace un año en unos grupos de Facebook:  Fibromialgia, humor y amor y Fibromialgia, vivir con optimismo. Por cierto mi corrector no reconoce la palabra Fibromialgia ¿¿¿¿¿¿??????

Estos grupos están formados por personas que luchan día a día y que intentan siempre ver esa luz al final del camino. Por desgracia, en esta enfermedad el final no existe. No se ha encontrado todavía el fármaco que la cure. Quizás porque no se ha investigado bastante, quizás porque todavía no son los suficientes millones de personas las que la padecen para que valga la pena…. O quizás porque, todo lo contrario, vale y mucho la pena, y ¡ya va bien! que no haya cura y se sigan tomando todo tipo de medicinas.

“A ver, a ver….: 2 frascos de esto al mes por doce meses por 20 años (mínimo) que le quedan de vida, por... ¿cuántos millones me has dicho que hay? ¡Waaaallaaaaaa! ¡Cuando dinero vamos a ganar….!

Un día leí un mensaje que enviaba una chica/señora, y me impresionó tanto que le tuve que contestar: “Yo, gracias a Dios, no tengo Fibromialgia,  pero os pido perdón por la cantidad de veces que me quejo sin motivo”

He leído mensajes de angustia, de búsqueda de comprensión, de desesperación y de esperanza. Mensajes tras los cuales se esconden personas que topan con la incomprensión de la sociedad, que a veces ven en ellos gente con “mucha cara y con pocas ganas de trabajar”: Ayer, bien que se fue al cine, y hoy llama que no puede venir porque se encuentra fatal………”

Comentarios que hacen que  poco a poco quienes sufren esta enfermedad, se vayan encerrando más y más en su caparazón.

Hay escritos que se lanzan a los cuatro vientos, anunciando que no se van a dejar vencer y que van a luchar hasta que el último músculo que les responda sea el de la sonrisa.

Pero también hay seres atormentados que anuncian su despedida, porque ya no pueden más y tiran la toalla. Aquí es cuando se genera la respuesta unánime del resto del grupo, que les gritan que no se den por vencidos y que, si hoy los dolores no les dan tregua y no les dejan ni respirar, seguramente mañana se encontrarán mejor y verán la vida de otra manera.

PUNTOS DE DOLOR

Pero sobretodo hay algo que me impresiona muchísimo y que me hace pensar en la calidad humana. En la mayoría de los mensajes se trasluce un terrible sentimiento de soledad. Amistades que se van perdiendo porque, no nos engañemos, la copa gusta y la lágrima cansa. O familias que se va alejando, incapaces de encontrar la manera de ayudar, y se sienten incómodos ante una persona que, posiblemente ese día no tenga ni ánimo para hablar.

El camino es demasiado largo y los obstáculos demasiado altos y a veces, la recompensa es tan efímera como un leve suspiro.

Esta es mi publicación número 60. Si hay algo que me llena cada vez más de orgullo y de alegría, es el ver cómo semana a semana van aumentando los lectores. Ahora ya sé que no me equivoqué cuando empecé este blog con el único propósito de contar lo que sintiera en cada momento.

Y lo que siento hoy, en esta especial publicación, es que necesito rendir mi pequeñísimo y modesto homenaje a todas las personas a las que la vida les ha asignado la Fibromialgia, como eterna compañera de viaje.


Sé que no os puedo ayudar en nada físico, ¡ojalá os pudiera quitar dolores y cansancios! pero desde aquí quiero enviaros todo mi cariño y mi admiración, por vuestro coraje y por vuestras lecciones constantes. Un abrazo muy fuerte en mi nombre, y estoy segura que en nombre de todos los que formamos este blog.



sábado, 8 de octubre de 2016

PIPAS, PELOS, PIPIS, PIES….

¿Quién no ha comido alguna vez en su vida pipas en la calle? ¿A quién no se le ha escapado alguna cáscara al suelo? Os habéis fijado en el verbo, ¿verdad? ¡Escapado!

Me acuerdo que yo llevaba una bolsita donde metía dentro las cáscaras, o me las iba poniendo en la mano y cuando ya la tenía llena la tiraba en algún papel de periódico que después, cuando estaba a rebosar, doblaba con cuidado para que no se desparramaran todas y las metía en el cubo de la basura o en una papelera.

Ahora no, ¿para qué? ¿Para qué voy a molestarme, cuando estoy sentada en un banco con los colegas, o con el pariente, en perder el tiempo metiendo las cáscaras en una bolsa y luego….? ¡Quita, quita! ¡Al suelo directamente!

Me indigna ver un paseo cuidado, con sus flores y sus plantas, y después pasar delante de un banco y tener que ir pisando la alfombra  de maderitas que van crujiendo chulescas a mi paso.

Un día, a un padre que estaba sentado en un banco con sus dos críos pequeños, de unos cuatro o cinco años, simplemente me lo quedé mirando y luego miré al suelo que lo tenía totalmente cubierto de cáscaras. Él entendió perfectamente el mensaje y simplemente me dijo: “Para eso pagamos a los barrederos”. Buen ejemplo para sus hijos. ¡Sí señor!

Vamos a hablar de los pelos……mejor dicho, hagámoslo con propiedad: los cabellos. Esos cientos de cabellos que van cayendo en los vestuarios de los gimnasios (aquí solo puedo hablar, por razones obvias, de los femeninos). No hay nada que me de más asco que encontrarme un pelo(cabello) en un plato (para mí ya se ha acabado la comida), o en una pastilla de jabón o encima de un papel……

Y yo me pregunto… Esas chicas que salen de la ducha, se desenredan el pelo y con todos los “cadáveres” que le han quedado en el peine, hacen una bolita y lo tiran directamente al suelo….. o, casi peor, cuando el pelo ya está seco y esturrufado, se cepillan, cogen con la mano otros “difuntos” y repiten la misma acción, con el inconveniente añadido que como están secos, van volando por donde les da la gana….¿hacen lo mismo en su casa?

Como bien sabéis, tengo perros desde hace muchiiiiiiisimos años. Por lo tanto, hace muchiiiiiiiisimos años que los bajo a la calle donde, a parte de pasear, o correr, o relacionarse con otros de su especie, hacen sus necesidades. Jamás nadie me ha tenido que llamar la atención por haberlos dejado levantar la pata (los machos) delante de un portal o una pared, o por haber dejado los restos digeridos de su comida en medio de la calle sin recoger. ¡Jamás!

Por unos cerdos, pagamos los demás. Me da una rabia tremenda cuando veo carteles en algunas casas, hartas de echar lejía en sus fachadas, que aclaran en mejor o peor tono: “Esto no es un pipican”

Siempre os cuento experiencias: Una chica estaba dejando tranquilamente que su perro (un enorme Golden Retriever), se meara en la puerta de una casa, casi inundando la entrada. No pude evitarlo y le comenté: “Tienes un árbol, delante”, a lo que la chica (niñata) se dio la vuelta y me contestó: “Este es mi portal; da gracias que no lo haga en el tuyo…….”

Y ¿qué pito tocan en esta publicación los pies? os estaréis preguntando (o quizás no os lo preguntéis, pero yo pongo que sí para poder seguir la narración) No, no son por los olores, que también podría ser, si no por la marranada de colocarlos encima del asiento delantero, sobretodo, en los ferrocarriles (normalmente más acolchados y más cómodos). Y si es una guarrada plantar las deportivas, o las botas, no te cuento nada colocarlos desnudos (pero… ¡qué comodidad, sacarlos del calzado cuando ya te van haciendo chup chup,  ¿eh?)

El día que fui a mi maravillosa experiencia de la Fundación Mona, cogí pronto un tren regional. Se subieron una pareja de jóvenes, digamos que…informales (para no herir a ningún colectivo), llenos de bártulos: bolsas, bolsitas, mochilas, y creo que hasta una cama plegable. Lo fueron colocando todo en los compartimentos que hay encima de los asientos, y reservaron los que tenían delante para su propia comodidad.

Él, al menos, tuvo el detalle de poner sus pies encima de una bolsa suya, pero ella, directamente los plantó en el asiento. Hasta aquí, nada que no haya visto, por desgracia, un montón de veces. Lo que me impresionó fue la suciedad de los pies de la susodicha. En mi vida he visto unos pies (que debían ser blancos) tan negros. La planta de pie era de color carbón. Ya no solo los colocó encima, si no que fue gran parte del trayecto refrotándoselos de arriba a abajo (a lo mejor era su forma de limpiárselos). 

En un momento determinado se levantó, y descalza se marchó a otro vagón. Regresó al cabo de un rato y volvió a colocar los pies (se supone que un poco mas sucios todavía) de nuevo en el asiento.

El tren se fue llenando y en una estación subió una señora mayor con un vestido de color vainilla. Segundos antes la chica, viendo que ese asiento iba a ser más deseado que un Miró en una subasta, bajó los pies. La pobre señora con el vestido de color vainilla, ajena a todo, se acercó, miró a la chica, le sonrió, le saludó con un cordial. “Buenos días” y se sentó tranquilamente pensando: “¡Qué suerte, enseguida he encontrado un sitio!”

Yo pensé en su vestido color vainilla que seguramente cuando se bajara en su parada, llevaría una mancha de….¡vaya usted a saber! Pero…, ¿y si en vez de una señora con su recatado vestido, se sube una  chicas con uno de esos minúsculos pantalones en que las piernas están en contacto directo con la tela del asiento, o una niña pequeña con su vestidito corto y se sienta sobre una tela llena de mierda y de todos los gérmenes habidos y por haber?

En una presentación que hice hace unos meses, me formularon unas cuantas preguntas del famoso cuestionario de Marcel Proust y una de ellas era: “¿Qué es lo que más detesta? ¿Adivináis mi tajante respuesta? ¡Efectivamente!       EL INCIVISMO

sábado, 1 de octubre de 2016

LA FUNDACIÓN MONA, O COMO DESHUMANIZAR A LOS PRIMATES


El pasado martes, tuve la gran oportunidad (gracias a las gestiones de mi amigo Manuel Andrade, defensor a muerte de esta causa) de conocer, desde dentro, el trabajo de unas personas extraordinarias que se dedican, en cuerpo y alma, a liberar a una serie de primates, de todo el mal que algunos humanos les han causado (circos, zoos, publicidad, cine, caprichos) y, tras mucho trabajo y dedicación, a intentar devolverles las ganas de vivir.

¡Qué graciosos, parecen personitas!

Millonario francés excéntrico que para deslumbrar a su novia le regala dos cajas: una pequeñita y otra grande. ¡Ay cariño, que alegría, que ilusión, ¿qué será? En la minúscula caja, un anillo de brillantes (de precio indecente) que hace que la novia lance un grito de emoción, y en la otra: ¿Qué hay? ¿Se mueve? ¿Un perrito? ¿Un gatito? (que vulgar, piensa en el fondo)  ¡Mi amor…… un monito! ¡Con la ilusión que me hacía tener uno en casa!


Durante tres años, el monito (arrancado en Mali de los brazos de su madre siendo un bebé) es la atracción de feria de la novia, del millonario, de los amigos y de los familiares. Todos quieren hacerse la foto con él, todos quieren darle de comer a ver como lo hace (come mejor que tú, Jean Paul, ja,ja,ja) y todo son caricias y juegos. Le enseñan a comportarse como un humano y hasta para Navidad, hacen la gracia de ponerle un pequeño esmoquin para entusiasmo  y diversión de las visitas.

El monito es feliz porque se cree que es uno de ellos. Pero, de repente, empieza a manifestar un defecto horrible, espeluznante…¡Crece! Y un día, en vez de dar una voltereta hacia atrás cuando le hacen una broma, sin saber por qué, enseña los dientes….. y otro día, también sin saber por qué, no puede controlar su fuerza y, donde solo quería coger la pelota que estaba detrás de una vitrina, la tira al suelo rompiendo todo lo que había en su interior.

Y el monito, adorado, querido, besado y toquiteado por todos, acaba en una jaula, que, en principio: “Ya está bien para él.  Se puede mover…..” Pero el monito sigue empeñado en crecer, y la jaula cada vez es más y más pequeña.

Y el dolor ya no es tanto por no poder moverse, por no poder estirar esos brazos que fácilmente le llegan al suelo, si no por no entender como aquellos humanos “como él” que tanto lo querían, ahora ni siquiera se acerquen a verlo. A veces los escucha y piensa que viene a liberarlo y a vestirlo otra vez de  esmoquin….. ¡pero no!. Solo un hombre aparece una vez al día para dejarle la comida, y ponerle agua y, a veces echarle un cubo de agua para limpiar la sucia jaula.…..¿Por qué? ¿Qué he hecho mal?

Y aquellos humanos, después de algunos años, en un gesto de generosidad sin límites, viendo el enorme gasto que les está generando ese maldito chimpancé, lo envían a un parque público que alberga una colección de "animales exóticos", en donde vivirá enjaulado y en la más absoluta soledad hasta los 24 años. “¿Algún día comí ricas manzanas y sabrosas verduras, o fue un sueño?” piensa mientras aguanta estoicamente la gente que se pasea en el parque delante de su jaula,  lanzándole comida basura y cigarrillos.

Hasta que un día, el ángel de los chimpancés, da la voz de alarma  del estado físico y psíquico de este animal y ahí aparece el equipo de la Fundación Mona.

Me estaría horas contándoos como es la recuperación de un primate en este Centro, pero solo os daré algunos detalles:

El monito de la novia del millonario (que por cierto, se llama Víctor) pasará por estar un tiempo solo, en una jaula grande (al aire libre pero con dormitorio para dormir o guarecerse) donde, de entrada, pueda desentumedecer sus anquilosados huesos, bajo el continuo control y vigilancia de los cuidadores, que en ningún momento lo tocarán. El humano para él tiene que acabar siendo una parte más del entorno. Bastante daño le han causado ya sus “caricias”. Tendrá que aprender a saber quién es, y sobretodo, quién no es.

Cuando ya se encuentre recuperado físicamente, le pondrán delante (con una protección de separación), de una cosa rara, extraña, fea y peluda, que él nunca habrá visto antes, y que le mirará de forma insistente, causándole la mayoría de veces auténtico terror.

 "¿Quién es ese que me mira así, y por qué me hace gestos golpeándose el pecho o enseñándome las enormes encías? ¿Por qué me da tanto miedo? Pero a la vez, ¿por qué siento removerse algo dentro de mi?

Pueden  pasar meses hasta que el monito de la novia del millonario, empiece a darse cuenta  que el peludo sujeto de enfrente y él comienzan a tener un diálogo.... un entendimiento. Pasará tiempo hasta que reconozca, extrañado, que le gustaría estar más cerca de él, y hasta sentir sus dedos de cuero.

El trabajo de todo el equipo es arduo porque, antes de dejarlo ya libremente por todo el recinto con sus compañeros, tendrá que ir conociendo uno a uno a todos los componentes del grupo que se le asigne (no todos le caerán bien, no con todos se comunicará de la misma forma). Con ellos va a vivir para siempre. Un animal “humanizado” no sabría sobrevivir en la selva. Fácilmente un chimpancé puede llegar a vivir 60 años.

Y mientras tanto, los cuidadores serán meros espectadores de la transformación.

Le pregunté a Alba mientras me hacia la inolvidable visita.

¿Y no necesitan alguno de ellos que los abracéis o los toquéis? y me contestó: “Un roce de uno de su especie vale un millón de veces más que un roce nuestro”

Víctor ya sabe quien es, y le gusta
Una vez integrado en su grupo de machos o familiar, pueden trascurrir dos años sin que se hagan caso. Subidos en sus plataformas, o sus atalayas, van observando la vida,hasta que de repente, un día, empiezan a jugar con los demás. Ya es uno más de la manada, ya sabe que es un chimpancé y que serlo, para él, es mucho mejor que ser un humano.

Gracias Pilar, Alba, Olga, Aranxta.... ¡Gracias a todos! Entré en la Fundación Mona todavía con el chip del monito graciosos que, si había suerte, hasta me podría fotografiar con él cogido de la mano, y salí pidiéndoles perdón por ser una humana, y dando gracias de que exista gente como todos los que conviven con ellos día tras día.

Por supuesto, esto es extrapolable a todos los animales (sobretodo los salvajes) que arrancamos de sus hogares y nos empeñamos en convertirnos en sus Dioses salvadores.

Por favor, si podéis, no perdáis la oportunidad, primero de conocer esta Fundación y después de hacerles una visita. Es tan sencillo como meteros en su web http://fundacionmona.org/?gclid=CKW5kJDntM8CFcUp0wodMzoBAQ

Y no dejéis de ver en Youtube todos los vídeos que hay de Fundación Mona.

Lo siento si esta publicación ha sido más larga de lo normal, pero ¿cómo acortar sentimientos y emociones?

Por cierto...... en la ficha técnica de Víctor, cuentan que cuando abraza a los otros chimpancés espera que sea mutuo, y si no es así, les coge los brazos y se los echa por la cintura para que le abracen.


¡Vamos a conocerlos!