sábado, 20 de agosto de 2016

¿TORTILLA DE PATATAS?....HIJA, ¿CÓMO SE HACE?



La tan usada frase: “Te lo digo por experiencia”, normalmente lleva detrás dolor, decepción, frustración o miedo.

Yo creo que la experiencia no sirve para nada, aunque a veces nos empeñemos en creer que es un grado. El ser humano vuelve una y otra vez a tropezar en la misma piedra, demostrando que no ha sabido aplicarla. Y tu propia experiencia para otras personas, ¿de qué vale? Cada caso es diferente, cada persona es un mundo, cada minuto es distinto al anterior.

La experiencia en asuntos sentimentales se convierte en una mera palabra. Sin embargo hay en algo en donde, al menos, se escucha y a veces sirve de ayuda: la salud.

Cuántas veces nos ha tranquilizado ese: ¡Ah!, a mí también me pasó lo mismo y al final no era nada, ¡solo nervios!

No soy de aconsejar (casi nunca lo hago) porque no sé si mi opinión ayuda o estropea más una situación, pero hay algo que sí me gustaría comentaros.

Una de las peores pruebas a las que, cada vez con mayor frecuencia, nos somete la vida, es a ser testigos de excepción de cómo a nuestros seres queridos, se les empiezan a escapar los recuerdos.
 
No os podéis imaginar  lo que daría por volver a aquel primer día, en que mi madre me aseguró que no sabía hacer algo, que había hecho toda su vida, y actuar de una forma totalmente diferente a como actué.

Cuando la persona que quieres ha sido la reina de la tortilla de patatas; tu eslogan delante de otras tortillas de patatas siempre ha sido el mismo: “Está buena, pero como la de mi madre…..”; te  ha intentado enseñar miles de veces ha hacerla y jamás has conseguido que te quedara  como a ella... el día que, de repente, al pedirle ilusionada: “Para el sábado, ¿podrás hacer TU famosa tortilla de patatas?” te mira extrañada y te pregunta: “ ¿Tortilla de patatas? y eso ¿cómo se hace, hija?"... ¡el mundo se te cae encima!

Sé que la reacción normal es pensar: "Me está tomando el pelo". Vuelves a insistir, y ante su nueva actitud, ya de desconcierto, te enfadas y le contestas: "Qué ¿cómo se hace?, pues como la has hecho siempre, ¡estás tonta!"

Ahora con la distancia, con la lejanía, con los años pasados desde aquella primera vez , me recrimino: ¿Por qué solo pensé en mí? Me asusté y reaccioné queriendo creer que ella, por un absurdo motivo, me estaba engañando.

¿Qué pasaría si ahora alguien muy cercano a ti insistiera e insistiera en que sabes hacer algo que tú, positivamente, sabes que no es cierto?  Pensarías que... "No entiendo por qué me está mintiendo; está loco o me quiere volver loco a mi, o…..¿y si es cierto que sabía hacerlo y no me acuerdo?

Os rogaría a todos los que vayáis a pasar por estas terribles experiencias, que os guardéis los miedos para vosotros, y antes de reaccionar en contra de ese ser querido, antes de machacar una y otra vez repitiéndole: “¿No te acuerdas?, pero ¡por Dios! ¿no te acuerdas….? intentéis, si veis que realmente su mente es incapaz de reconocer lo que le pedís, no darle importancia y salir de esa situación con la mayor naturalidad: ¡Anda, es verdad, que era la tía Pilar la que las hacía muy ricas!. Ella te mirará con unos ojos mucho más tranquilos y te dirá: ¿Donde tienes la cabeza?

Posiblemente, si al día siguiente le preguntáis cual es uno de los platos que mejor cocina te dirá : “La tortilla de patatas”

4 comentarios:

  1. Gracias Alicia, estamos ahora en ese peridodo y tu consejo me ha tranquilizado y la ha dao la razón a Gloria que siempre me lo dice. Gracias, un abrazo

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  2. Es mucho mas facil y caminando de su mano, a la vez, que no querer arrastrarla a tu paso, que ya no alcanza. Un beso y todo mi cariño

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  3. Muy aceptado y mucha paciencia hay que tener a parte de cariño, tú como siempre, con la tortilla de patatas, que obsesión y como te gusta!!!!

    Uff, es difícil, pero es la única solución para tratar con las personas mayores, que bien lo explicas y que razón tienes, siempre nos haces reflexionar para llegar a un punto y pensar. ¿Lo estoy haciendo bien? y poder así mejorar y realizarnos mejor como personas.

    Muchas gracias Alicia, como siempre lo has clavado. Un beso muy fuerte.

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  4. No es que tenga razón, es que como dicen.... fui cocinero antes que fraile. Y sí.... me encanta la tortilla de patatas. Un beso

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