sábado, 30 de julio de 2016

UNA DE ANESTESIA, POR FAVOR

La paz de una sonrisa
Esta semana me han hecho una prueba médica, de esas que te sedan y no te enteras de nada. ¿El resultado?,  que está todo más o menos en orden, y como siempre, la recomendación que cuide mi estómago: que coma bien (no a cien por hora, ni cualquier cosa en el trabajo con la disculpa que luego…¡ ya cenaré!,  ni una cosa rápida cuando voy a casa a comer, porque he de volver a trabajar, ni, ni……..)  y que me tome la vida con más calma, menos estrés, y menos mirar el reloj. Yo, por si colaba, le comenté a la cirujana si en las observaciones finales podía añadir: “Se ruega encarecidamente a la empresa de la Sra. Alicia Lakatos, que proceda lo antes posible a su pre-jubilación”. Ja,ja,ja, ¡no coló!

Es curioso lo de la sedación. Sé que hay mucha gente que le tienen pánico a las anestesias, por aquello de pensar: “Y si no me despierto”….. o sencillamente personas a las que les gusta tenerlo todo controlado y sabes que en una sedación, en un momento u otro, vas a perder el mundo de vista.

Yo, gracias a Dios, las experiencias que he tenido han sido por motivos de carácter leve. Quizás por eso, he de reconocer que hay algo que me atrae. El saber que voy a descansar profundamente un rato; el “pulso” que siempre quiero echar al anestesista, luchando por ser consciente de cuándo me voy a dormir (cosa que nunca consigo), y esa extraña sensación de aparecer de repente en un sitio donde no estabas una hora antes.

Es un despertar (y vuelvo a repetir, con sedación suave) tranquilo, me imagino que con cara de tonto y con un enorme alivio momentáneo de que “Ya ha pasado”. A medida que vas cobrando nuevamente la plena consciencia la preocupación es otra: ¿Qué me dirá el médico?

¡Qué poquita cosa somos en un hospital! Es como nos convirtiéramos en una  Alicia en su País de las Maravillas, y nos hubieran dado a comer una de aquellas galletas, que hacían encogerse hasta caber casi por debajo de la puerta.

Toda nuestra fuerza, nuestro carácter o nuestro genio, desaparece. Nos volvemos extremadamente vulnerables. Ya no dependemos de nosotros mismos, si no de otras personas, y a veces incluso, de unas máquinas. Intentamos adivinar a través de un gesto o una mirada, qué están descubriendo en nuestro indefenso cuerpo. Y ¡cuánto agradecemos una sonrisa! "Eso es que todo va bien, si hubieran visto algo raro, no  sonreirían…"


Dicen que el cuerpo humano es la máquina más perfecta que  existe (naturalmente lo dicen los propios humanos). Yo aquí discrepo totalmente. Estamos expuestos a cientos de enfermedades y no hay una sola pieza de nuestra querida armadura, que no pueda ser dañada o destruida. Y que somos más perfectos... ¿qué quien?

El otro día salía de la consulta de la veterinaria un perrito precioso. Salía tranquilo y con ganas de juerga  con todos los demás perros que esperaban pacientemente. Le comenté a su dueño que era una monada y muy juguetón, a lo que él me contestó algo que me sonó a clave: “Pues está a 471”

La veterinaria me lo aclaró: El perro era diabético y en aquel momento su nivel de glucosa estaba a 471. Un humano estaría ingresado de urgencia en el hospital.  Él, salió jugando……

Pero volviendo al tema de la publicación (que luego diréis que siempre acabo hablando de perros), lo que más me descolocó fue la sensación que por unas horas el tiempo desapareció. Cuando bajé ya a la sala donde me esperaba mi sufrida hermana, le dije convencidísima:  “Que rápido ha ido, son las doce y cuarto (no sé en qué momento ví esa hora en el aparato que motorizaba mis constantes) y ella con su voz pausada me respondió: "Son las dos menos cinco"

Sería maravilloso que hubieran pastillas que hicieran detenerse el tiempo un par de horas. Y hubiera sido más maravilloso todavía, que se las hubiera tomado la persona que firmó aquella sentencia de muerte, o encendió aquella mecha, o apretó aquel botón, o levantó aquel cuchillo, o simplemente, dijo aquella frase, que tanto daño irreparable iba a causar. ¿Os imagináis? “Si no hubiera sido en aquel momento lo hubieran hecho en otro…” ¡Posiblemente!, pero a lo mejor, las circunstancias, en un par de horas podrían haber cambiado, o esa persona relajada, lo hubiera visto de otro color.

Hasta que lleguen esas pastillas mágicas que hagan un paréntesis en el tiempo, hagamos lo que recomendaban nuestros tatarabuelos…..¡contar hasta diez! Y según quienes…contar hasta diez…..mil


domingo, 24 de julio de 2016

! FELICIDADES PRIMA !


Mi prima entre mi hermana y yo.
¡Vaya tres riojanitas!
Sí, ya sé que me he retrasado un día en hacer la publicación. Ayer, más de uno de dio un tirón de orejas, pero…. es que yo quería hacer precisamente eso: tirar de las orejas a alguien que hoy cumple años. A alguien muy, muy especial para mí; a alguien que entra en esa nueva etapa de la vida en que todo se empieza a ver de color dorado: ¡hasta la tarjeta de la Renfe! ¡Felicidades querida prima! ¡Felicidades María Fernanda!

El pasado domingo ya tuvo su fiesta sorpresa. No sé si se olía algo o no, posiblemente sí porque a ella no se le suele escapar nada, aunque todas las primas se encargaron de despistarla. Sé que fue muy bonita y que estaban todos los que quería, algunos físicamente y otros a través de los vídeos que le fuimos enviando a su hija Rebeca (la auténtica culpable del festín).

        Con mi prima Mª Fernanda me pasa algo muy curioso: es un año menor que yo, y sin embargo siempre la he visto mayor. ¡Hey no te enfades! ….No mayor de mayor de vieja, jaja,ja, (lo estoy arreglando), si no mayor de responsable, de serena, de persona que, mientras el resto de crías de su edad éramos un poco cabras locas, ella siempre sabía estar en su sitio.

Aunque estoy segura que más de una vez habrá pasado, no tengo la imagen de mi prima desmelenándose. No la veo en una noche de típica borrachera juvenil, ni subiéndose encima de una mesa para bailar una sevillana (cosa que, a alguna otra prima, sí que veo…)

En la vida hay personas tóxicas (muchas veces desde este blog, ya hemos hablado de ellas), de esas que solo te transmiten problemas, preocupaciones, negatividad y dolores de cabeza y por el contrario, hay otro tipo de personas, que sabes que el problema que tú tengas, ellas le van a encontrar solución, o al menos juntos vais a luchar  por encontrarla. 

Personas que en vez de decir: ¡Haaaalaaaaaa, madre mía! te dirán: “Bueno, vamos a ver qué se puede hacer! En este grupo, en este reducidísimo grupo, enmarcaría a mi prima.

Voz grave, pausada, sin altibajos, sin estridencias.

Abuela y nieta. ¿Hay mayor felicidad?
Mª Fernanda, ha sido siempre el ejemplo de persona pendiente de todo el mundo, desde sus abuelos, a los que cuidó con todo su amor, hasta la última explosiona de alegría que ha llegado a su familia, en forma de una traviesa y preciosa nieta: Emma 

Cuando muchos de nosotros a veces tiraríamos de buena gana la toalla, y gritaríamos desesperados:” ¡No puedo más!”, ella aun le da otra vuelta a la tuerca del tiempo y de la vida, y sigue adelante, como aquel conejito de las pilas que duran, y duran....

Las dos últimas veces que he estado en Logroño, para la presentación de mis libros, he dormido en su casa (si se me ocurre ir a un hotel, directamente me saca por los pelos), y cuando yo ya estaba en la cama, derrengada de un día agotador, aun la escuchaba  en la cocina, a la una o las dos de la madrugada, preparando la comida para su nieta o su marido para el día siguiente.

¡Que bien se come aquí!
Mi prima tiene un pequeño y excelente restaurante en pleno corazón de Logroño: La Bodeguilla Gutiérrez, en la calle Gonzalo de Berceo, 30. No os lo podéis perder si vais por esa maravillosa tierra. En mi novela El Cascabel os doy solamente una pincelada de los extraordinarios platos que se elaboran en esa bendita cocina. Pues ella, lo mismo está limpiando dos kilos de callos, que atendiendo las mesas con la mejor de sus sonrisas, y consiguiendo que los que llegan a su restaurante, se sientan como si estuvieran en el comedor de su propia casa.

Ahora ya en la época de los whatssAps no tiene ningún mérito felicitar a alguien. Basta con que  a primera hora de la mañana cualquiera lance en el “Grupo” que corresponda:  ¡Felicidades, luego hablamos!, para que automáticamente todo el grupo se dé por enterado que Fulatino o Menganita cumple hoy años, y a partir de ahí, comenzará el bombardeo con más o menos gracia, con más o menos originalidad, con más o menos emoticonos.

Pero antes en las familias siempre había alguien que daba la voz de alerta a los demás: mi tía Andrea, mi madre....¡mi prima!.


A esta foto le tengo un gran cariño. Dicen que nos parecemos mucho.
¡Somos Alonso!
Maria Fernanda te lo dije en el vídeo que te envié y te lo repito ahora; es muy difícil plasmar en un papel todos los recuerdos, las emociones y las vivencias  que me unen a ti. Sigue siendo esa bahía familiar donde vamos a encontrar refugio y paz, los veleros que vamos surcando los, a veces plácidos y a veces bravos, mares de vida. Te quiero mucho.

sábado, 16 de julio de 2016

!QUÉ FÁCIL ES MATAR!


         Nunca entenderé, como hay colectivos que siguen poniendo la etiqueta de “héroes”, a esas personas, con escaso o nulo coeficiente intelectual, y con excesivos genes de maldad, unidos a múltiples complejos, que creen que han hecho la mayor hazaña de la historia por el simple hecho de matar. ¡Es tan fácil matar! El ser humano (animal) es tan vulnerable….

Naturalmente, estoy impresionada por la masacre del jueves en Niza. ¡Matar por matar! Matar con un objetivo que, seguramente al demente asesino, ni se le habría pasado por su enferma cabeza años atrás, pero que se lo han ido inoculando poco a poco, aquellos que jamas darán la cara ni se expondrán a que les peguen un tiro. Sin enemigo concreto (quien tenga la mala suerte de estar ahí en ese momento) y para no conseguir nada (afortunadamente el mundo no se parará) ¿Se puede ser más imbécil?

Desgraciadamente nos estamos impermeabilizando ante el dolor. ¿Cómo es posible que sigamos comiendo tranquilamente un entrecot con patatas o una menestra de verduras, mientras estamos viendo por la televisión: terror, cuerpos mutilados, llantos y gritos desgarrados? Lo máximo que hacemos, para demostrar nuestra sensibilidad es decir: “Oye, quita eso que me va a sentar mal la comida"

El grado de sensibilización es directamente proporcional a los kilómetros que nos separan de las tragedias. Cuando ponemos la radio y escuchamos una noticia ya empezada, en la que hablan de un atentado, de muertes, de heridos….el alma se nos empieza a encoger, y al escuchar que el lugar de origen es Bengasi o Tel Aviv o Ramadi, en el fondo, muy en el fondo de nuestro subconsciente, una voz incontrolable dice aliviada: ¡Ah, bueno…..!

A medida que el dolor y la muerte se van aproximando a nosotros, se nos van despertando los sentimientos. ¿O es el miedo?

En todo lo que rodea a la muerte hay una gran hipocresía. Depende de dónde venga, duele más o duele menos; es más importante o menos importante; hay que hacer una enorme difusión de ello, o simplemente coger una pala y echarle tierra.

El otro día Barack Obama tuvo que acortar su ¿¿¿visita???? a España. Hizo una especie de maratón absurdo entre autoridades y líderes políticos, que entre el: “How are you?, My name is…..” y poco más, agotaron los minutos concedidos. 

Un Barack Obama, chaqueta al hombro, cual si de un sheriff cualquiera del oeste se tratara (yo creo que el país merecía un poco mas de respeto), que dejó a los pobres sevillanos con la sensación de ser un remake de “Bienvenido Mister Marshall”. Y ¿por qué esas prisas?, pues porque en Dallas habían matado a cinco policías. Para nada estoy a favor de estas acciones, yo creo que no hace falta ni ponerlo, pero ¿habría hecho lo mismo si los muertos hubieran sido  cinco ciudadanos  a manos de su policía, que los hubieran confundido con peligrosísimos delincuentes?: "Es que parecía que llevaban….. Es que creíamos que iban a sacar….. Es que vimos claro que…… Es que se revolvió contra nosotros y…."

El dar la vida a un nuevo ser, es el acto más grande, maravilloso, trascendente y valiente que existe.

El quitarla, es el acto de mayor cobardía. Hasta el ser más inútil y retrasado mental puede hacerlo.  

Por desgracia, la violencia se ha convertido en nuestra compañera de viaje. La llevamos pegada a los talones. La notamos, la respiramos, vivimos con ella en nuestras rutinas diarias

En esta mala película de odios mamados desde la cuna (a uno y otro bando), y protagonizada por seres que, al no valorar su propia vida, desprecian la de los demás, los ciudadanos de a pie, los que intentamos pasar por la vida sin molestar a nadie y lo único que pedimos es que nos dejen seguir caminando, tenemos que seguir luchando para que nada ni nadie rompa nuestros sueños ni nuestras libertades. Aunque el alma sangre, que aquellos que gozan con el dolor de los demás, solo vean en nuestro rostro una sonrisa de compasión.

Desde aquí, desde este blog que intenta alegraros y haceros pasar unos minutos de optimismo con su lectura, quiero enviar todo el amor que llevo dentro, a esas familias que han visto como la locura y el fanatismo, les han arrancado de la mano, a esos niños que miraban inocentemente al cielo, mientras esperaban ver como se iluminaba de colores.






  



sábado, 9 de julio de 2016

Y TÚ ?DONDE VAS?


Una de mis fotos favoritas de juvetud: Comillas
Pensamos que todo el mundo en esta época tiene que estar preparando maletas y eligiendo itinerarios. Que todo el mundo va a tener una respuesta a nuestra mecánica y a veces inoportuna pregunta de:

Ø ¿Dónde os vais de vacaciones?

Sí que es cierto, que son miles las personas que podrán disfrutar de unos días descanso (o de más agotamiento, eso va a gustos) con toda una amplísima gama de ofertas vacacionales, pero seguramente,  serán millones las que no podrán hacerlo.

Para muchos seres que caminan  a diario a nuestro lado, aunque ni nos percatemos de su presencia, el verano tiene el mismo tinte amargo de las Navidades.

En las dos fechas la gente tiene que volverse loca, y estar muy felices, y gastar mucho dinero, y meterse en la vorágine de una especie  de histeria colectiva.

En Navidad hay que comprar mucho, mucho, aunque luego sobre o, por desgracia, acabe en el container, y en vacaciones hay que irse lejos, muy lejos. Volvemos a la competitividad: ¿cuántas horas de avión hiciste para ir a ….? “Once!” ¡Yo doce!

Hay que ir a sitios que ni mirándolos en el mapa los encuentras, y que posiblemente en tu puñetera vida te hayan interesado. ¡Ah! pero lo bien que queda publicar a los cuatros vientos:

“Me voy a Shostainsten, que está pasando las Galápagos a mano derecha”

Sé que soy una privilegiada por tener vacaciones, porque eso significa que estoy trabajando, o que tengo una ocupación, o que estoy estudiando (estoy en la rueda activa)

“Yo tengo vacaciones todo el año”, es una frase muy utilizada con tristeza revestida de indiferencia, por los millones de parados que se acuestan con la misma angustia que se han levantado.

¿Y las amas de casa? ¿Y las personas que mal trabajan para mal vivir? ¿Y los autónomos que un día de playa les puede salir muy, muy caro?

El otro día  me impresionó mucho una conversación que escuché en los Ferrocarriles cuando iba al trabajo por la mañana (los ferrocarriles son muchas veces mi fuente de inspiración)

Un señor de unos 45 años, y una chica que, seguramente, tendría muchos menos años de los que aparentaba. Ojeras, sin un ápice de maquillaje, coleta hecha a última hora y expresión de absoluto agotamiento.

El señor le iba contando todo el recorrido, con pelos y señales, que haría en sus próximas vacaciones:

Ø Sur de Francia….¿conoces Francia?
Ø No
Ø Muy bonito. Yo ya he estado varias veces. Pues haremos la ruta de los castillos  del sur y luego acabaremos en la  costa azul para descasar, y bla, bla, bla.  ¿Y tú? le preguntó al fin a la chica que con cara de: ¿y a mí que me importa? había aguantado estoicamente su itinerario turístico, ¿dónde vais este año? Y la chica bajando los ojos le dijo casi con voz inaudible:

Ø A ningún sitio. No está la situación para gastar dinero

Y el señor con un gesto de sorpresa (cómo es posible que haya gente que no se vaya de vacaciones…) insistió

Ø Pero ¿haréis alguna escapadita a alguna parte?

Y a la chica se le asomó en los ojos una chispa de alegría y visualizando su próximo destino, dejó escapar con una mezcla de pena y orgullo a partes iguales:

Ø Bueno, iremos unos días al pueblo de mis padres (al mismo pueblo aburrido, asfixiante y deprimente, al que juré hace años no volver nunca mas), pensó suspirando con resignación.

Un beso a los que os vais , a los que os quedáis, a los descubridores de paraísos perdidos y a los que van a descubrir que, abriendo la  ventana de la habitación, cerrando la de la cocina, y abriendo el balcón del comedor… corre un airecito que da gusto.


A los que vais a disfrutar de unas vacaciones maravillosas… ¡felicidades!,  y a los que soñáis, con todo el derecho del mundo, que vosotros también algún día las disfrutareis, mucha suerte y seguro que la vida os deja de poner trabas y al final os dedica la mejor de sus sonrisas.

sábado, 2 de julio de 2016

CUANDO LOS AMIGOS SE CONVIERTEN EN ABUELOS

Ayer por la noche cuando iba mirando a mis amigos que charlaban, quitándose a veces las palabras de la boca unos a otros, contándose sus vidas y felices del reencuentro, después de muchísimos años (hacía más treinta que no estábamos todos juntos), me invadió una gran alegría pero a la vez una gran nostalgia.

Nos conocimos cuando todos empezamos a trabajar en la misma empresa (en la que sigo, cual dinosaurio a punto de extinción) hace…..demasiados años. Yo en aquella época, con mis 19 años recién cumplidos, podía parecer, a los ojos de muchos de ellos, que a duras penas pasaban de los 15, casi mayor.

Éramos un grupo de criaturas que trabajábamos mucho, pero que también nos divertíamos (solo hubiera faltado). Por suerte para nosotros, y no sé si por desgracia para él, nuestro “jefe” era otra criatura, recién llegada de la mili (¡Hey… eso imponía!), extraordinaria persona y mas amigo que jefe. Naturalmente fue uno de los comensales ayer.
  
La vida en cuarenta años da muchísimas vueltas, a veces arriba a veces abajo. No sé el futuro que deseábamos entonces, ni los sueños que teníamos, ni si se han cumplido nuestras expectativas o no. No sé si, volviendo la vista atrás, nos sentimos satisfechos del camino recorrido, o si hay alguna asignatura pendiente que se nos ha quedado para un perpetuo septiembre.


Los iba mirando con cariño y me parecían todos igual que cuando nos conocimos. Eran los mismos críos pero revestidos de madurez. Como si se hubieran puesto un disfraz de mayores.

Como es natural, una parte de la velada sirvió para que unos y otros fueran enseñando sus fotografías. Antes hubieran sido fotos en papel, con un color no demasiado acertado, y en donde hubieran quedado inmortalizadas algunas playas, o algún camping o cualquier otro recuerdo vacacional, pero esta vez fueron fotos de una definición extraordinaria, enseñadas mediante un móvil y en donde había un protagonista absoluto: los hijos, y sobretodo ¡los nietos!

¡Ay Yolanda, Josep y Ferrán!, se les caía la baba mientras mostraban orgullosos a sus re-retoños (no me he equivocado de tecla, es que son dos veces retoños). Y no es para menos.

Los futuros abuelos (léase Marisa o Jaume) iban tomando nota porque aunque lo vean un poco más lejos, ya les llegará, ¡ya!

Y Carmeta y yo, nos reíamos observando las “competiciones nietiles”, porque hace tiempo que Yolanda nos bautizó con un nuevo título que llevamos con  orgullo: tías-abuelas-postizas. ¡Hala, ni la Duquesa de Alba tenía uno tan largo!

Efectivamente, fue una noche de fotografías. De preguntarnos una y otra vez cuantos años tenían los churumbeles, y ante una cifra tan respetable como: 37 o 29 o 18, se nos iban imaginariamente las manos a la cabeza mientras lanzábamos un: ¡Madre mía!, ¿tantos? ¡Qué mayores estamos….!

Disfrutamos de lo lindo viendo fotografías antiguas de compañeros (las típicas de las cenas de empresas, o de alguna boda o de alguna celebración)

Ø ¡Hala mira éste! Se llamaba….
Ø Sí hombre : Federico
Ø Es verdad, Federico… y ésta…. Ésta es Mercedes, oye pues era guapota ¿eh?
Ø ¿Y éste?
Ø El Sr. Guzmán
Ø ¿Qué Guzmán?
Ø¿Qué Guzmán va a ser?, el de liquidación.
Ø ¡Qué va!
Ø Que sí, que sí. ¿No acordarais que siempre andaba con unos pasitos pequeños? ¡Parecía un chino!.

Entre risas y exclamaciones fuimos dando cuenta de un excelente jamón, y croquetas, y pulpo…. Y todo lo que caía por la mesa.

A mí se me ocurrió una pregunta. ¿Qué años tendría aquel Guzmán que cuando entramos nos parecía tan, tan mayor, que lo veíamos poco menos que de la era cuaternaria, y del que, seguramente, habríamos hecho más de un chiste de sus andares?.

Y cuando alguien dijo: Pues tendría unos…¡54!

      Se nos heló la sonrisa, porque aquel señor tan, tan mayor era más joven de lo que nosotros somos en la actualidad.

Por supuesto siempre queda el consuelo de decir: es que los 50 años de antes no son los de ahora.

Queridos amigos, Marisa, Carmeta, Yolanda, Josep, Jaume y Ferrán, gracias por la maravillosa cena de ayer, gracias por ir conmigo de la mano a través del tiempo, y gracias sobretodo, por demostrar que seguimos ahí. Con nuestras vidas y con nuestras obligaciones, pero sabiendo que, como decía aquella canción, “Cuando quieras algo de mi, dame un silbidito y vendré”


Voy a llevar siempre un silbado colgado al cuello, atado con una maravillosa cinta del color del cariño.