sábado, 30 de abril de 2016

EL DIA DE LA MADRE: UN DIA CON MAS PENAS QUE GLORIAS


No me gustan los días comerciales, los días que me dicen a quien debo o no debo felicitar, de quien me debo o no me debo acordar, a quien tengo o no tengo que regalar.
Días sacados de la manga por unos grandes almacenes con el único objetivo de su lucro personal: el día del padre, el día de la madre, San Valentín……
Si nos ceñimos a la “festividad” de mañana, ¿hace falta un dia de la madre? Todos los días del año lo son, o deberían serlo.
Cuando todavía las tenemos a nuestro lado, hay veces que priorizamos otras cosas y si todo está bien, todo está en orden, y la madre no requiere demasiado nuestra atención, podemos hasta “pasar” de ella. Os aseguro que cuando ya no están, no hay día que su recuerdo no te acompañe.
Pero hay algo en esta clase de días que  me produce una gran angustia. Me imagino que es por esta especie de empatía que me hace a veces estar en el corazón de personas que ni conozco ni veré nunca.
Cuando escucho estos “machaques” por las televisiones con anuncios y más anuncios recordándote que se acerca ya el primer domingo de mayo (en mi época infantil, era el 8 de diciembre), no puedo dejar de pensar en todas esas mujeres a las que este recordatorio les produce una infinita tristeza. 

Madres que esperaban ilusionadas la llegada de su hijo, al que han perdido antes de poder darle el primer abrazo, mujeres obsesionadas, y nunca resignadas, a las que la naturaleza les niega el maravilloso don de la maternidad; madres que han tenido que sufrir la ley mas antinatural del mundo: que un hijo se vaya antes que ellas.
¿Es necesario pasar por este día, en que te van a recordar a todas horas que tú no tienes un hijo que te regale esa colonia?
¿Es necesario pasar por este dia, en el que te van a recordar que no tienes ya una madre a quien regalar esa colonia?
El primero sinceramente a mi no me afecta, porque nunca me he creído diferente a otras mujeres por no haber sido madre. No he llegado a sentir (bueno…. solo una vez, pero se me pasó enseguida) ese famoso reloj biológico y jamás me he sentido mal cuando he tenido que contestar, por millonésima vez a lo largo de toda mi vida, a la pregunta: ¿y tú no tienes hijos? ¡Pues no!
Pero el segundo caso…. Aquí reconozco, que una de las cosas que más añoro, o echo en falta o me duelen de no tener ya a mi madre conmigo, es el haber perdido la ilusión de cuando iba a buscar regalos o detalles que a ella le pudieran gustar. No hacía falta ninguna fecha especial, era ir por la calle, ver una tiendecita (las pequeñas me encantaban) y ver algo…diferente, original, aunque luego no sirviera para nada, y comprarlo pensando en la cara de alegría que pondría cuando se lo diera.
Y esto hija, ¿por qué?, me decía siempre
Porque sí. ¿No te gusta?, preguntaba tontamente porque, aunque hubiera sido la cosa más espantosa del mundo, ella tardaría un segundo en colocarla en el mejor sitio del armario del comedor, o se lo pondría enseguida en la muñeca o en el dedo y diría teatralmente: ¡Eh!, que elegante voy ¿eh? ¡Qué poderío!.....
Esa sonrisa….., esa ilusión ante algo inesperado…..
Pero bueno, de todo corazón, a todas mis "queridas mamás" os deseo que tengáis mañana un día maravilloso.
Y como todos somos hijos, a los que tengáis vuestra mami cerca, dadle un beso de los sonoros, de esos que la dejen un rato sorda, y a los que la tengáis lejos, o a los que las sintáis que están muy cerca, un beso tranquilo y relajado.
No me olvido, por supuesto, de las madres de “niños de cuatro patas” Si ser madre es adorar a tu niño, encontrarlo el más guapo del mundo, quererlo hasta casi dolerte de tanto cariño, protegerlo para que nada ni nadie le haga daño y darle lo mejor de ti para hacerlo feliz… me acabo de dar cuenta que sí que soy madre.

En esta publicación no hay fotos ni dibujos porque cada uno de vosotros, pondréis la  que más os guste.

jueves, 28 de abril de 2016

DIOS... !QUÉ ASCO DE POLÍTICOS!


Y ¿ahora qué? ¿Otra vez las payasadas de las campañas electorales? ¿Otra vez a bombardearnos, mañana, tarde y noche con sus estudiadas “improvisaciones”; con sus más que desgastados discursos; con sus repeticiones, hasta la saciedad, de ese eslogan o frase que creen ocurrente y original? ¿Otra vez a soportar los “anda que tú”?, y ahora con el agravante de tenerles que ver las caras de corderos degollados mientras se miran unos a  otros diciendo: “ Yo ya lo he intentado pero éste no ha querido...”
Por culpa de vuestra ambición de poder, de vuestra falta de inteligencia, de vuestra falta de cultura, de vuestra falta de carisma y liderazgo y de vuestra falta, en muchos casos, de vergüenza, los desgraciados españolitos de a pie, ya no solo tenemos que aguantaros dos meses más, metidos poco menos que en nuestras camas, sino que, lo peor, nos vais a costar  miles de euros (no pongo los millones porque me parece hasta indecente teclearlos), que podrían haber servido para dar un poco de aire a la ahogada sanidad, o a la nunca peor calificada educación. O con esos miles de euros que vamos a tirar, que vais a tirar, y que salen de nuestros impuestos, se podría haber dado de comer a cientos de chiquillos que se alimentan únicamente de las becas comedor, o ayudar a que tenga una silla de ruedas decente esa persona que ya no puede moverse, o a…..¿¿¿Demagogia?? ¡Venga, no me jodas!
No sé qué era peor: si antes que  no había más que un partido político, o dos como mucho, o ahora que hay ciento y la madre. Todos queriendo chupar del bote y todos perdiendo el culo por encajarlo bien en esa silla del deseado hemiciclo, donde tan bien se hacen las siestas. Todos deseando ponerse en la camisa el marchamo de: “Político en el poder”, que a parte de darles importancia ante sus vecinos y conocidos, y conseguir alguna mesa a última hora en ese famoso restaurante de moda, a lo mejor…quizás…. les da alguna alegría extra.
Y ¿a quién votar? Les hemos visto el llautò, como se dice en Catalunya, o sea les hemos visto el percal. No han estado luchando juntos para un bien común, si no para el mal del contrario. 
Se han escuchado frases y se han visto escenas que hubieran puesto los pelos de punta a la mismísima momia de Tutankamon. Odios ancestrales convertidos en amores apasionados, puñaladas traperas convertidas en besos de tornillo, zancadillas en plena bajada de escaleras mecánicas convertidas en abrazos con grandes palmadas sonoras en la espalda. Y toda esta parafernalia esperpéntica para conseguir ¿qué?  pues… ser el novio en la boda, el niño en el bautizo y el muerto en el…, ¡no!, aquí el muerto no quería ser nadie. ¡Que se muera el otro!
Ya sé que en todas partes cuecen habas y que no hay ningún país  perfecto, y que en todos, (absolutamente en todos) la palabra político, automáticamente se relaciona con una gama, cada vez más amplia, de adjetivos calificativos no siempre buenos, pero a mi los demás países me la traen al pairo y yo pensaba (vuelvo a ser la ilusa de siempre)  que sabrian traducir el mensaje de las urnas y se darían cuenta, que ninguno tiene la absoluta confianza, si no que están llamados a entenderse por el bien de lo que tanto blasonan y se les llena la boca: su país.
   Y aquí es donde me callo, porque si me pongo a hablar de país, seguramente saldré escaldada, por un lado o por otro, porque yo, como riojana/catalana, llevo demasiado tiempo en medio de un fuego cruzado. Pero eso es tema para otro dia.

Queridos, queridas, señores, señoras, votantes, "votantas"….¡Ánimo!, y al menos, que no os toque el 26 de junio tener que estar, en vez de en el chiringuito de la playa con una fría cerveza en la mano, en una soporífera mesa electoral, con una botella de agua medio caliente. Y si no os toca esta vez, ¡tranquilos, no os desanimeis! que puede que de aquí seis meses tengáis otra oportunidad, porque…. ¿pensabais que ésto había acabado?, ja,ja,ja.

domingo, 24 de abril de 2016

A VER SI ME ESTOY VOLVIENDO ENOCLOFÓBICA...



¡Tranquila Ali! (siempre me llamo así cuando estoy nerviosa o asustada), respira. ¿Cómo era….3-6-3?, ¿3-6-9?, ¡sí, ésta! Inspirar contando mentalmente hasta 3, aguantar contando hasta 6 y expirar lentamente contando hasta 9. ¡Eso es!, 3…..6…9….¡Inútil!, el corazón se me dispara.

No quería subirme en este vagón. Al ir bajando la escalera y ver el andén completamente lleno de gente, estuve a punto de volver a subir, pero sabía que no podía hacerlo. Tenía que estar a las cinco y media en la Ramblas. Firmaba libros allí.

Cuando llegó el tren abarrotado pensé: “cogeré el siguiente, creo que aun tengo tiempo”, pero no tuve opción;  estaba en primera fila y al abrirse las puertas y percatarme de las miradas de rabia/escepticismo de las personas que, casi a punto de caerse del vagón, miraban hacia abajo como queriendo decir: “No os atreveréis a subir ¿verdad?”, alguien me empujó y a la voz de: ¡Vamos señora!, me vi subida en volandas, y formando yo también parte de una cada vez más compacta masa de seres humanos, que habíamos pagado un billete por ir en condiciones inhumanas.

Definitivamente no puedo respirar. No es que falte el aire es que me encuentro totalmente aprisionada.

¡Venga!, son solo 9 paradas hasta el final. Ahí te espera un transbordo y después coger el metro hacia el centro…. No puede ir tan lleno como los Ferrocarriles de la Generalitat (gracias por pensar en los que os votamos)

Cada día cojo este transporte y jamás pensé que pudiera durar tanto el trayecto ¿o era la duración de siempre?

Intenté buscar un punto que me hiciera escapar de las cientos de cabezas, que se movían acompasadamente al ritmo que marcaban los trompicones del tren. Miré hacia arriba y solo ví los fluorescentes emitiendo una luz ocre que todavía ahogaba más. Miré hacia abajo y me encontré con la mirada asustada de una niña pequeña, que no tendría más de cinco años, que en la esquina de la puerta, estaba prácticamente atrincherada por su madre, que intentaba hacer de búnker con su cuerpo para que nadie le pudiera hacer daño. Con los codos abiertos luchaba por crear una barrera de protección.

En el centro me fijé en una escena que, estoy segura que en circunstancias normales, no se hubiera producido, o al menos a ese volumen, pero en ese momento, con los alientos de las personas notándotelos en el cuello, los nervios estaban a flor de piel. 

Allí, sujetándose a las barras que forman un pequeño círculo, una madre discutía desesperada son su hija adolescente. La voz de la madre era extremadamente alta, estaba claro que para ella en aquel momento habían desaparecido las cientos de personas que las rodeaban. Le recriminó algo a su hija, la cual le contestó fríamente en voz baja. La madre le amenazó con volverse a casa en cuando llegaran al final del trayecto. Hubo un silencio por unos segundos en los que noté que la madre contraía las mandíbulas, e intentaba respirar para calmarse (¿hará también el 3-6-9?) De repente la hija, con una heladora mirada, le dijo algo, provocando que la madre abriera los ojos de una manera desorbitada, y escéptica, sin llegar a creerse lo que acababa de escuchar. Casi temblándole la voz le preguntó: “¿Me estás recriminando que te quiera?” 

 La hija calló, y por toda respuesta  desvió la mirada hacia el panel que iba indicando las paradas. Los ojos de la madre empezaron a inundarse de lágrimas. Unas lágrimas que fueron subiendo  poco a poco, como cuando en las películas alguien está dentro de una cueva y el agua comienza a subir hasta temer por la integridad del protagonista. 

La verdad es que me tenían hechizada y hasta pude sentir por un momento el dolor de la madre (pero no quiero juzgar porque no sé la historia)

Un ladrido de un perro…, sí, sí, un perro, porque como éramos pocos, habían subido (¿cabe alguien más?) unos chicos con un animal demasiado grande para el microscópico espacio libre que quedaba, me hizo apartar la mirada.

Al llegar al destino las compuertas del vagón se abrieron y el agua (o sea las personas) salimos disparadas. ¡A la mierda el respeto hacia los demás! ¡A la mierda el dejar pasar antes a las personas mayores o con niños! ¡A la mierda todo! Lo único que importaba era llegar pronto al control de billetes, intentar ser más listo que nadie, poniéndose en la cola que menos gente hubiera (ja,ja,ja), validar por fin el billete, ante la atenta mirada de los revisores (que ahora sí están visibles y eso del control lo hacen muy bien) y a correr hacia  la otra cola que te obliga a validar el mismo billete para entrar en el metro

¿Os explico como fui, un día de Sant Jordi a las cinco de la tarde, en la línea más turística de metro que llega a la Plaza de Catalunya, Ramblas….? ¡Mejor que no!  Por mucho que sepa escribir (aquí es cuando yo sola me doy un beso) nunca podría describir la sensación de angustia (estoy hablando de unas circunstancias normales, casi lúdicas, no de una catástrofe en donde todo cabe) con las que iba mirando las paradas que faltaban. Como siempre en estos casos, siempre hay el gracioso de turno que lanza al aire: “Como pasara algo dentro aquí no sale ni el tato….”

Por supuesto, faltaba todavía la vuelta a las ocho de la tarde, con el pequeño agravante que una inmensa lluvia hizo correr y refugiarse en el metro, o decidir que la fiesta se había acabado, a miles de personas que hasta entonces  habían estado paseando y disfrutando  de la magia de las rosas y los libros.

Foto que me envió mi amiga Ana
Este fue mi Sant Jordi como persona enoclofóbica (acabo de mirar en Google y denomina así a las personas que no soportan  las multitudes, aunque yo creo que en mi situación, todos seriamos enoclofóbicos)

El otro Sant Jordi fue muy bien. Toda una experiencia que me hizo cerrar los ojos, ya en la cama, absolutamente reventada, con una sonrisa pensando que Maià y Capi esa noche, estarían ya en muchos más hogares y seguro que a punto de ser queridos por muchas más personas.

¡Ah! se me olvidaba un detalle importantísimo. En el metro, en los paneles y por megafonía, iban continuamente diciendo algo: ¿Querrán pedirnos perdón por habernos llevado a todos como sardinas en lata? ¿Querrán darnos las gracias por nuestro (dentro de todo), civismo por no haber roto la cabeza a nadie? ¿Querrán, ¡que majos ellos!, desearnos un fantástico día y comunicarnos que a la salida nos obsequiaran con una rosa y un libro de autoayuda para enoclofóbicos? ¡Cuando aprenderé!.., ¡¡¡Noooooo!!!, lo que iban anunciando a bombo y platillo es que el próximo martes y miércoles habrá una huelga de metro que afectará gravemente las líneas y los horarios.


Gracias a todos los maravillosos dirigentes de mi ciudad. Ya os pasaré mi dirección para que me vengáis a buscar en vuestro coche y pueda ir a trabajar. ¡Yo también os quiero!

domingo, 17 de abril de 2016

MAIÀ Y CAPI: SU PRIMER SANT JORDI, POR UN CAUSA SOLIDARIA "PARA HUMANOS"

El dia 23 de abril "Sant Jordi" es, sobretodo en Catalunya, el día más mágico del año. La ciudad se llena completamente de rosas, de libros, de mil y una paradas en donde, los coloridos y las formas, transforman cada rincón.
El sueño de cualquier escritor, es poder vivir, en primera persona, la “locura” de la alegría, de la curiosidad y sobretodo, del canto a la lectura y a la belleza, que nos embriaga a todos los ciudadanos, y nos contagia de una euforia y de un optimismo que, por desgracia, tiene fecha de caducidad. Dura un día, casi lo mismo  que dura la belleza de una de las miles y miles de rosas que se regalará, con la misma ilusión, a la persona más amada o al señor que va a la ferretería a por un tornillo.
Este Sant Jordi va a ser muy especial para mí, porque Maià y Capi y El Cascabel, van a aportar su granito de arena a una Asociación maravillosa  que combina la cultura con la solidaridad. Se llaman El Llibre Solidari y es una ONG que se dedica a recoger los libros, generalmente de segunda mano, que las personas les entregan por diversos motivos (falta de espacio en las casas, libros ya leídos,  simple generosidad….) y, tras una especie de puesta a punto, venderlos en sus tiendas o en sitios estratégicos de la ciudad, donde los humanos “de a pie” pasamos cada día, como vestíbulos del metro o amplias zonas de paso hacia los ferrocarriles.
Vestíbulo del metro
En una de estas Zonas fue donde los descubrí hace poco cuando pasaba, cosa rara, disparada para coger un tren y pensé; uno de estos días voy con más calma y me paro. Así lo hice y, después de informarme un poco de su proyecto, sentí la necesidad de colaborar con algunos ejemplares de mis libros. 

Cuál sería mi sorpresa, cuando el “alma mater” de la Asociación, Berta Bagur (hija del empresario creador de esta ONG, Joan Bagur Florit, que al jubilarse decidió dedicar su tiempo libre a ayudar a los demás) , me mandó un mail diciéndome que encantada de recibir la donación de mis libros, pero que me ponía una condición: que estuviera con ellos firmando el día de Sant Jordi. Quedamos en vernos, y surgió una corriente de simpatía entre las dos, que hizo que la conversación fuera entusiasmándose por momentos.
SANT JORDI EN TODO SU ESPLENDOR
Con la venta de los libros que recogen (la mayoría con un precio simbólico de 1,2 o 3 euros) ayudan a personas mayores con pocos recursos proporcionándoles alimentos frescos, o completando el alquiler que ese mes es imposible de pagar, o ese recibo de la luz que si no se paga ya, mañana ya pueden ir a comprarse velas.
Berta hace muchas charlas en colegios en donde les inculca a los niños, la maravillosa palabra de solidaridad (la solidaridad es horizontal, dice, hoy va hacia la derecha y mañana puede ir hacia la izquierda, o sea, hoy por tí mañana por mí).
Les llevan libros y los peques depositan lo que quieren en las huchas y después, tras ver unos videos de diferente problemática (enfermedades raras infantiles, necesidad de becas comedor o personas sin techo) ellos deciden con “su dinero” que causa quieren ayudar.
Se implican los niños, los delegados de curso y hasta los padres, que siguen toda la trayectoria del dinero; desde la hucha hasta el fin que han elegido democráticamente entre todos.
Ya sabéis mis queridos lectores que yo soy muy entusiasta cuando me entusiasmo y El Llibre Solidari, merece que yo intente transmitir toda la buena energía que me produce.
Os dejo el cartel en donde se indica dónde estaré el día 23 firmando mis dos libros. Como veis, procuraré llevar zapato cómodo porque si no, voy a acabar hecha una hamburguesa, ja,ja,ja. Algún día….tal vez….. tenga un coche que me traslade de un sitio a otro, cómodamente sentada mientras me tomo una limonada bien fría dentro (os dije que me gustaba Pretty Woman ¿verdad?) pero mientras llega ese día, la Línea 3 del metro va a ser mi mejor aliada.

Me encantaría veros y, no sé si os podré regalar una rosa, pero de un beso, no os escapáis.



sábado, 9 de abril de 2016

" EL ALCOHOL PERJUDICA GRAVEMENTE LA SALUD Y ........."


Hipocresía, tras hipocresía. Nos rasgamos las vestiduras, yo la primera, ante una cajetilla de tabaco. Renegamos de la gente que fuma, y somos capaces de llevar al juicio más multimillonario, a la mayor tabaquera del mundo porque, por culpa de nuestro vecino que llena de humo el portal, el del 7º 1ª tiene cáncer y nunca ha fumado.

Yo fumé, fumé mucho, y ahora me marea y me molesta enormemente tan solo su olor. 

Me encantaría que ya nadie fumara en el mundo, pero sé que es un sueño imposible, entre otras cosas porque hay muchos intereses por medio. Pero bueno…. al menos, hay leyes y hay un aviso obligatorio en cada cajetilla, que te advierte que eso que vas a comprar es veneno.

Pero, ¿dónde están las botellas de vino, de whisky, de cerveza, de coñac, de ginebra, que pongan en sus etiquetas “El beber mata”?

“Yo no hago daño a nadie con tomar unas copas”. Es lo que debió pensar:

El que causó la muerte de 5 personas en la carretera que iban cívicamente por su carril, cuando su coche les invadió de frente, porque el alcohol le había anulado por completo los reflejos.

El que el exceso de copas, abrió la puerta a la peor bestia que llevaba dentro y descargó toda su maldad contenida en esa mujer, niño, animal……

Los niños, desde que son muy pequeños, empiezan a probar el alcohol, como gracia familiar,  y cuando tienen 13 años, se codean con tanta familiaridad con él que comienzan a asociar peligrosamente el binomio: pasarlo bien – beber mucho.

El alcohol es la droga más horrorosa que tenemos las personas, porque es barata, porque nadie te la prohíbe y porque incluso se te estigma cuando no lo bebes:

·        ¿Que no tomas un poco de vino, de cava, de cerveza???
·        Fulanito es más raro que raro, no toma nunca alcohol cuando salimos por ahí
·        Pues vaya plasta de tío
·        ¡Ya te digo!

El alcohol  destruye la personalidad (desgraciados aquellos que piensan que es al contrario).

Os voy a contar algo que me impactó muchísimo. Hace poco, y gracias a todo este nuevo mundo que me ha abierto la literatura, conocí a una persona muy interesante: con carácter, con gran personalidad y con un montón de aficiones e inquietudes. Estaba inmerso en unos proyectos, que solo hablar de ellos hacían que le brillaran los ojos de entusiasmo. Hablando un día los dos del famoso tiempo que parece que nos lo roben, comentábamos, a la limón, como estirábamos el fin de semana para hacer todo aquello que no podíamos hacer durante los cinco días laborables. Por dos o tres veces me dijo algo que me dejó impresionada, por lo tremendo de sus palabras y por su sinceridad:

·        Yo tengo que hacerlo todo por la mañana porque por la tarde no soy persona.

Naturalmente no entendí lo que quería decir y tras mi pregunta quizá un poco indiscreta me confesó:

·        Ya sabes, buena comida, buena bebida, tus vinitos, tus copitas y….. ya soy incapaz hasta de conectar el ordenador.

Y entonces pensé: a esta persona tan maja, tan inteligente, tan activa, tan “normal”, el alcohol le está robando la mitad de sus fines de semana.

Solo quiero que os vengan a la memoria a todos vosotros, las cientos de imágenes de jóvenes borrachos que vemos día  y día también. Jóvenes que encuentran en el alcoholismo una nueva religión, que les hace creer que, profesándola, van a ser los mejores, los más guapos, los más divertidos, los más maravillosos…. Miles de horas que el alcohol robará a sus vidas y que jamás volverán. Miles de increíbles experiencias que se perderán por beberse, uno tras otro, sin medida y en la más absoluta ignorancia, un veneno que puede llegar a matarlos, o hacer que maten a otras inocentes personas.

·        ¡Venga tía, no me ralles!, si fuera tan peligroso como tú dices lo pondría en las botellas. ¿Verdad que no pone nada? Pues, ¡ábrete y piérdete!


P.D. Yo no soy ninguna abstemia y me encanta una copa de buen vino y un buen cava con mi gente, pero intento disfrutar del alcohol y no que el alcohol disfrute de mi.

sábado, 2 de abril de 2016

DIA DE PALOMITAS Y PRETTY WOMAN


Ayer tuve uno de esos días “perros”. Mejor dicho, llevo una semana “perra” (aquí es cuando Maià y Nina me miran mosqueadas). El cambio de hora me sienta mal, horriblemente mal. El de otoño, con una hora más por delante, lo llevo bien, pero el de primavera, me mata. Aunque duerma las mismas horas, voy arrastrando una especie de agotamiento y un desajuste que, como mínimo, tarda ocho días en desaparecer.

Cuando volvía para casa por la tarde en los ferrocarriles, cansada ya de unos días estresantes, iba sentada y medio dormida, mecida por el traca-traca monótono del tren y pensé: “Mañana no escribiré nada porque, sencillamente, no tengo ganas, y lo que nunca haré es “obligarme” por el mero hecho de querer publicar una vez a la semana (hay gente, a la que le agradezco muchísimo su cariño, que me dice que una vez es poco, que soy muy vaga….)

Pues bien, cuando ya por la noche me senté,  o mejor dicho, me espachurré en el sofá, me repetí a mí misma, como queriéndome justificar: “Es que no tengo ganas de escribir”, y entonces se me encendió la lucecita y me dije: ¡pues eso es!, escribe, que no tienes ganas de escribir. ¡Así de sencillo!

Que maravilloso es cumplir años y darte cuenta que, cuanto mayor te haces, más vas quitándote del camino los compromisos y lo que no te gusta.  Sin disimulos, sin darle más vueltas a las cosas: no me gusta y punto. Eso sí, con educación,  que para eso estudié en un colegio de monjas y fui una muy buena alumna.

¡Oh, que momento!
¿Por qué el título? porque, sobretodo cuando estoy en el trabajo un día de esos asquerosos, de frío, de lluvia, oscuros... siempre deseo lo mismo: estar en el sofá de mi casa, con una mantita por encima, con mis dos “chicas” cerca, una bolsa de ricas y humantes palomitas (o patatas fritas, o caja de bombones, a gusto del consumidor) mientras veo por milésima vez Pretty Woman, y me vuelvo a emocionar en los mismos sitios de siempre, y vuelvo a reír en las mismas escenas de siempre y vuelvo a soñar con ese Richard Gere elegante, enigmático y adorable.

Ahora mismo no estoy viendo a Julia Robers, ni tampoco estoy comiendo nada de lo que mi colesterol me pase luego la factura, pero sí que estoy descansando, relajada y disfrutando del maravilloso Dolce non fare niente, que es uno de los mayores placeres de la vida.


Amigos, amigas, de vez en cuando, encontrar un huequecito en vuestra vida para “perrear”