sábado, 30 de enero de 2016

LA COMPTETIVIDAD NOS ESTÁ VOLVIENDO IDIOTAS O… ¿CUÁNTOS CONTACTOS TIENES EN WHATSAPP Y EN FACEBOOK? ¡YO MÁS!,



Me ha salido un título un poco largo, pero ¿cómo acortar la realidad?

Ya sabemos que la vida es una dura competición desde el mismo momento en que asomas la cabeza a este nuevo mundo y te encuentras, en el mejor de los casos, con unas asépticas batas verdes, una señora congestionada a punto de reventar y a lo mejor, o a lo peor, un señor con una cara totalmente lívida, armado de una cámara de vídeo o de un teléfono móvil, empeñado en  inmortalizar  tu primer berrido, después de un buen azote en el culo. ¡Bien empezamos!

En la vida se compite por todo, y no es malo; te hace intentar superarte y crecer. La competitividad “sana” ayuda, pero no es de ese tipo de competitividad del que quiero hablar, si no de esa ansia de ser mejor que el de al lado y, por supuesto, poder lanzarlo a los cuatro vientos. Ya no es “yo soy el mejor” si no “tú eres peor que yo”.

Competir en el colegio, en el trabajo, y hasta a veces incluso en el amor, donde hay un solo pastel, y muchas moscas alrededor queriendo ser las primeras en hincar su…¿qué tienen las moscas?, ¿picos?, ¿morritos?, ¿con qué comen? Esperar, que lo consulto en Google…. … no me he aclarado demasiado, dicen que succionan, lamen o pican (que asco de ejemplo) , bueno pues sea como fuere, competir en el amor también es lógico.

Lo que yo me asombro es de esa estúpida competición por todo, que hace que perdamos, en muchos casos, hasta la educación  y las buenas formas.  ¿Cuántos tienes tú?, ¡yo más!. Es igual de lo que estemos hablando: ¡yo más!
Os voy a poner hoy el  ejemplo  de las redes sociales, y dejaremos para una próxima publicación los medios de transporte y las colas de los supermercados. ¡Tela!

Ahora hay que tener, para ser alguien, un millón de contactos en tu whatsApp y, como mínimo, dos millones y medio de amigos/seguidores en Faceboof, o Twitter o Instagram.

El otro día, hablando con una persona de esas que solamente se rigen por las cifras, me preguntó que cuantos contactos tenía yo en mi whatsApp, cuando le contesté, intentando hacer memoria de la cifra que sale a veces arriba de tu móvil cuando te conectas “Pues… unos 120…” ¡QUÉ LE DIJE! Abrió los ojos como platos y me dijo entre espasmos y a punto del colapso coronario (si es que existe el colapso coronario) “¿120??????, ¿soooooloooooooooooo?”

Después de dejarlo hablar durante un buen rato y escuchar sus estúpidas teorías de que en el whatsApp está el futuro, que si quieres relacionarte, moverte, etc,etc,etc tienes que tener, como mínimo, 500 contactos (tirando por lo bajo), para poder demostrar  que eres una persona medianamente popular, le argumenté: Y ¿por qué 500 personas, que seguramente la mayoría de ellas me importan un pepino, tienen que tener algo tan importante e íntimo para mí como es mi teléfono particular? ¿Tú sabes el mal uso que se le puede dar a esta información? Y el pobre, que es un poco tonto, me replicó, “No, porque cuando quieras lo eliminas”, a lo que yo, le contesté: “Ya, pero siempre tendrán mi teléfono”.

Ese afán de que el whatsApp crezca y crezca, con contactos que posiblemente has apuntado por algo concreto, pero que en tu puñetera vida vas a volver a necesitar. Contactos que como cambien la foto y en vez de la de persona pongan la de la mascota o la del sobrino, ya no sabes quienes son.

Y con la facilidad que se da ahora tu whatsApp a otras personas…. A veces recibes mensajes: “Hola soy fulanito, que menganito me ha dado tu whatsApp porque a él se lo dio citanito que te conoce”. ¿Y a mí qué? ¿Quién es citanito para darle a menganito un teléfono que luego fulanito va a tener grabado a fuego en su teléfono? Perdona, es MI teléfono. ¿Se nos está yendo la olla?

Y, ¿hablamos de los grupos?, no, mejor no ¿verdad? Esa persona que en un momento de delirio de liderazgo, empieza a meter personas dentro de un grupo y de repente te llega un mensaje: "Estás ya en el grupo de….antiguas alumnas (¡Dios!), mamás que toman café cada día en el bar La Paqui…. Amantes de las carreras de caracoles…… Y claro, ¿qué haces? Si te sales: ¡malo!, porque el día que te vuelvas a encontrar con esas viejas alumnas, o mamás del bar la Paqui o amigos de los caracoles, te pueden mirar mal o hacer el boicot, y si aceptas…..¡allá va Dios!: cada día cientos de whatsApps desde primera hora de la mañana. Que al principio se centran en las cosas por las que ha sido creado el grupo, pero después ¡ancha es Castilla!, hablemos de todo un poco. Aquí, ya sabéis que solamente hay una solución si no queréis quedar mal: Silenciar el grupo, no por unas horas, o por una semana, si no por un año entero. Dos no dejan ¿verdad?

Y el Facebook…. Ese es un chivato que denuncia, claramente, lo poco popular que eres o lo muy antipático que te has vuelto, porque ¿cómo es posible que solo tengas 60 seguidores? ¡Por Dios! 

Hay que tener muchos, ¡muchiiiiiisimos!. Ir aceptando todas las peticiones de amistad que te vengan, aunque sean por casualidad, aunque no sepas quienes son, aunque sí sabes quienes son pero en tu vida cotidiana, fuera de las redes, si pasas por su lado ni siquiera les dirijas la palabra, aunque veas su perfil y no tenga nada que ver con el tuyo, aunque…… ¡es igual! Acepto, acepto, acepto. ¡Hala, tengo 500 seguidores , ¡qué grande soy? ¿y tú….?

Puede que yo sea muy rara, no lo sé, pero os tengo que contar, ahora que estamos entre amigos, que últimamente he recibido, y no quiero parecer pedante, muchísimas solicitudes de amistad. Por los libros, por mis causas animalistas, por nuevos amigos, por el blog….. y a la grandísima mayoría no las acepto porque pienso: ¿para qué?

A veces me meto en sus perfiles y veo que son personas que pueden tener algún nexo de unión conmigo, pero que posiblemente todo lo que me vayan a “inundar” con su información, no me interese.

A  mí me encanta conectarme a Facebook (en otras redes soy menos activa) y en un momento ponerme en contacto con la gente que quiero y que aprecio. Ver sus novedades, ver sus estados de ánimo, ver sus nuevas ilusiones o sus viejas tristezas. Dar un simple “me gusta” que a veces es un decir “sigo aquí”. Prefiero calidad a cantidad.

Pues no, estoy equivocada. El auténtico subidón de ego consiste en ponerte al lado de cada “amigo”, ver los amigos que él tiene a su vez, y confirmar que tú tienes más. ¡Qué guay soy, qué popular y que vida social más increíble tengo!  Porque eso sí, en las Redes sociales hay que contar TOOOOOOODO lo que haces. Absolutamente todo: si comes, si cenas, si bebes, si vas en moto, si vas en cohete, si te has pintado una uña, si te han cortado el dedo gordo del pie……¡Todo!

Claro que… ¿cuántos dedos te han cortado  ti? ¿Uno? ¡A mí dos!


 Amigos, mis queridos amigos que me estáis leyendo, yo no quiero tener más, quiero teneros a vosotros

sábado, 23 de enero de 2016

UNA NUEVA "NINA" EN MI VIDA

EMPEZANDO EL CAMINO JUNTAS

  
Yo lo sabía, ¿para qué nos vamos a engañar?, me he pasado toda la noche soñando con que un nuevo inquilino entraba en casa. No le veía la cara, pero el corazón me decía que esa visita que tenía pendiente desde el día de la presentación de El Cascabel, iba a traer consecuencias…..

Ahora no tengo demasiado tiempo para escribir porque estoy un poco descolocada y nerviosa, pero quiero haceros participes de la alegría por este nuevo miembro de la familia.

Hace tiempo que tenía entre ceja y ceja, que quería un nuevo compañero para Maià , que tantas horas se pasa  sola en casa. La veterinaria me dijo: “Cuidado con quien le metes porque no puedes “imponerle” a alguien que a ti te haga gracia, pero que luego para ella sea un calvario. Maià es la reina, ya no solo de la casa, sino de tu corazón y  quien entre tendrá que ser alguien  que no quiera robarle protagonismo, alguien “sumiso”…
A MANEL LE HAN ROBADO
EL CORAZÓN

La experiencia que he tenido junto con mi queridísimo amigo Manel en el Refugio  la Amistad de Vallinara, se lo recomiendo a todos los amantes de los animales. Es algo increíble, como una sola mujer, Isabel Gómez, puede estar toda la semana dedicada en cuerpo y alma a estos 56 (bueno, 55) perros que viven prácticamente en libertad en sus terrenos.  El fin de semana los voluntarios van a pasearlos y a ayudar en la limpieza.

A MÍ A MÍ, A MÍ
La sensación de verme rodeada por todos estos animales, peleándose por ser los primeros en recibir caricias, besándome, abrazándome, mordiéndome en plan de juego y poco menos que haciendo el pino para que yo dirigiera mi mirada hacia ellos, ha sido inolvidable.

Pero entre todos ellos había alguien. Alguien que hace tiempo yo ya sabía de su existencia y alguien que creía para mi imposible. Yo que siempre he ido con perritos pequeños, como voy ni tan siquiera a pensar en llevarme para casa a una perra de mas de 30 kilos, ¿estamos locos o qué? Pero cuando el destino te mira, se sonríe y dice: “Ella”, se acabaron las lógicas.

Nina es, bueno era, una  de las mascotas más queridas del Refugio. Un animal que vino de Sevilla donde se había tenido que enfrentar a la maldad humana y a la crueldad animal, poco menos que sirviendo de juguete a un toro que le desbrozó la cabeza.
HACIENDONOS AMIGAS

La vida le tenía preparada encontrarse con una buena persona sevillana que la encontró desangrándose en la calle y que después de muchas peripecias la enviaron al Refugio de Vallirana. 

EULALIA, LA "CULPABLE" DE TODO CON SU QUERIDA NINA
Su carácter bondadosa, tímido y receloso, le ha hecho estar durante su año y medio de estancia en el Refugio, prácticamente sin querer salir de su jaula en todo el día, por miedo a que los demás perros la mordieran o se metieran con ella. Solamente encontraba un ápice de alegría cuando Eulalia llegaba los fines de semana y sacaba a pasear a “su niña”. Jamás ha estado mal, al contrario, pero ella tenía miedo.

Hoy me ha mirado, la he mirado y he escuchado la voz de todas las personas que forman parte del Refugio diciendo: “Todos merecen la oportunidad de encontrar un hogar, pero Nina es la primera porque es la bondad y la tristeza instaladas dentro de un gran perro.

¡QUE GUAPA!
Y ¡et voila! Aquí la tengo, delante mío en casa mientras escribo esta publicación,  mirándome, relajada, sin saber que ella es la protagonista, y eso sí, bajo la atenta mirada de Maià que la ha aceptado muy bien. Maià sabe que tengo amor para las dos y que si ella es la Reina, Nina merece la oportunidad de ser la Gran Princesa.

¡VAMOS A CASA!
No se me olvidará nunca las lágrimas de emoción de todas las voluntarias en el momento de sentarme con Nina en el coche de Manel y ver que, de verdad, iba camino de su nuevo hogar. ¿O es el primer hogar de verdad?

Por favor, si podéis, ayudar a este Refugio. Os necesita. Ir a verlo y vivir una experiencia maravillosa.
SE ESTÁ BIEN AQUI.....




sábado, 16 de enero de 2016

SAN ANTON ABAD. BENDICIONES PARA TODOS

YAGO, NINO, BLACKY Y RUFO

Mañana se celebra la festividad de San Antón Abad. Miles de personas saldrán con sus mascotas para recibir una bendición que, valdrá o no valdrá, pero ayudará a quien crea, a estar más tranquilo y ver más lejana la partida de su queridos animales.

Hoy hace un mes justo de la maravillosa  presentación de mi nuevo libro El Cascabel en la Bolsa de Barcelona.  Estoy muy feliz porque ya me están empezando a llegar las primeras críticas del libro, y he de decir, con un orgullo enorme, que todas son muy buenas. Yo tenía miedo que no gustara tanto como Maià y Capi, pero, afortunadamente hay casi una petición unánime que me hace sonreír porque, por ahora, no entra dentro de mis planes: ¿Para cuándo la tercera parte????

Gracias a mis dos libros, tanto Maià, como Capi como Wendy, están ya en cientos de hogares, en bibliotecas y en el corazón de muchísimas personas.

Quiero hacer mi modesto homenaje a todas esas otras mascotas, esas queridas mascotas, que han formado parte de mi vida y que únicamente están en mi profundo recuerdo  y en el de mis personas mas cercanas.

Quiero, que igual que Maià y Capi,  todos tengan la oportunidad de “aparecer” en algo, hoy en día, ya imprescindible. Quiero que “mis niños” también giren en este mundo mágico de las redes sociales.

Hay algunas mascotas de las que no tengo fotos porque no se les hicieron, porque entonces (hablamos de hace muuuuuchos años) las fotos se dejaban para las personas o porque sencillamente se han perdido.

Nunca se me olvidará un monito que trajeron de Barcelona y al que entre todos cometieron el error de darle demasiado de comer. Su pérdida supuso para mí el despertar a la crudeza de la vida. Hasta ese momento yo creía que mi abuelo lo podía todo. Era mágico. Aquel día, cuando me dijeron que el monito había muerto, yo estaba segura que mi abuelo vendría, lo curaría y resucitaría. Estaba tan convencida que cuando me di cuenta que no, se me cayó la venda de los ojos y desgraciadamente vi lo que mi abuelo era realmente: un humano.

PIKOLIN TOMANDO EL SOL

El último perro que tuvimos antes de venirnos mi madre, mi hermana y yo a vivir a Barcelona, fue Pikolin, un perro quizás con una historia tan negra como su pelaje. Mis primeros pasos como adolescente, con todas las hormonas revolucionadas,posiblemente me impidieron disfrutar de él, o al menos tratar de comprender su, a veces, extraño comportamiento.

Los primeros perros que tuvimos en Barcelona, fueron : Leo un maravilloso chiguagua, pero que se lo vendieron a mi madre en una famosa tienda de animales de la calle Fernando, enfermo. Luego vino una  preciosa pastora alemana (Aida) y un increíble setter ingles blanco como la leche, con los ojos azules y un poco loquillo. Perros demasiado grandes para nuestro pequeño piso y que mi madre los dio a personas que los cuidaron muy bien.

Y después fueron llegando nuestros peques. La mayoría comprados (antes no había esta mentalidad de las Protectoras)

El rey fue el Nino. Curiosamente los dos perros que mas marcaron a mi madre y con cuya desaparición se fue un poquito de su vida, se llamaron Nino y  Nina.

NURI CON SAMBITA
Blacky, maravilloso caniche negro, cariñoso y elegante con quien participé en un concurso canino. El único de mi vida.


Con la Rumba, espectacular yorkshire , cuyo carácter era tan bello como ella, tuvo un affaire , del cual nació Samba. Dicen que (como en aquella canción de Victor Manual “Solo pienso en ti”)  se cayó al nacer de la cama y el golpe que recibió la hizo ser… diferente. Pero fue una perrita maravillosa, divertida y adorada.

YAGO Y RUFO
Luego llegó Yago (el amor de mi hermana) Un  ….. cocker con carácter. ¿Será cierto eso de que todos los los cockers están un poco loquitos?.

Y…Rufo, San Rufo, sin duda el perro, para mí, más bueno y noble que he tenido nunca (con permiso de Capi). Un maravilloso ejemplar de caniche gigante. De color marrón y con unos ojitos de color caramelo que te miraban siempre con bondad.. Fue quien mas vivió. ¡Ay mi Rufito!

MI QUERIDA PILI CON RUMBA Y PATI
No me acuerdo si Thais la compró o se la regalaron. Era una caniche de color canoso, buena como el pan. También tuvo su historia con Blacky (era un don Juan) y de allí nacieron  unos preciosos cachorros que convirtieron mi casa por unos meses en una auténtica locura. El terrible incendio en 1986 que prácticamente arrasó Montserrat y que llenó de ceniza el aire de Barcelona,  junto con el insoportable calor de esas fechas, agotaron su corazón.

Otra preciosa yorkshire, Pati, que casi cabía en la mano, vino a unirse a toda la troupe.


NINA, LA EMPERATRIZ
Y después de unos años, llegó ella…. Si yo siempre digo que Maià es la reina, Nina fue la emperatriz. Tenia clase hasta para bostezar. Blanca, siempre bien cuidada y bien peinada. Tierna, adorable, con un punto de timidez y profesando un  amor incondicional hacia mi madre que la hizo única.
Un dia cuando ambas paseaban por la calle, al cruzar la carretera  para entrar en casa, medio atropellaron a un perro que vino hacia ellas buscando compañía, y claro…. ¡a casa con él! Fue el más operístico de todos….¡Verdi! Era más mayor que Nina y le enseñó muchas cosas de la vida.
CON EL GUAPO VERDI


¿Qué es lo más injusto de las mascotas? Que vivan tan pocos años. ¿Por qué las personas que queremos tanto a los animales, tenemos que pasar por tantos momentos terribles y desoladores? ¿Por qué tenemos que sufrir, una y otra vez,  esas despedidas tan traumáticas?

De Maià y Capi no voy a hacer más propaganda…. ¿O si? Yo creo que todos vosotros ya los conocéis muy bien.


LA PRECIOSA WENDY. UNA
DE "LAS PROTAS"
Capi se fue con Wendy a jugar con todos los que les habían precedido, y a contarles las novedades de cómo habíamos ido envejeciendo. ¡Qué malos!


No quiero acabar este humilde homenaje sin nombrar a un ser, pequeño, muy pequeño, que el año pasado me dió una de mis mayores y alegrías y sin duda uno de los mayores disgustos.


No le puse nombre, quizás no me dio tiempo, pero yo le decía Paixariño. Me lo encontré paseando con Maià una mañana de julio, el mismo día que enviaba El Cascabel a la Editorial. Se había caído de su nido y me lo llevé a casa. Como tenía que ir a trabajar, cogí una caja de zapatos, un poco de leche y un bollo de pan y me metí con él en los ferrocarriles. Durante nos días fue el niño mimado de la Bolsa. Todos los compañeros se turnaban para darle le comer y cuidarlo. 

¿LO VEIS?
Después de una semana, hecho ya todo un mozo, hice la prueba de soltarlo en casa para ver si sabia volar, con el pensamiento de dejarlo en libertad, y allí comenzó su gran aventura, y la mia. Al principio tímidamente, pero después con toda la osadía del mundo, fue volando y metiéndose por todos los rincones de la casa, acabando siempre depositándose encima de mi hombro o del escote de mi veraniego vestido. Le compré una enorme jaula donde lo dejaba mientras me iba a comprar. 

A los dos días de estar en casa, un domingo, por la mañana se divirtió volando de aquí para allá, no dejándome casi  mi barrer el suelo . Luego se paseó con todo su descaro por el teclado del ordenador, observándome mientras escribía. Me fui a comer fuera, lo dejé en su gran jaula durmiendo y cuando volví a las pocas horas…. su pequeña alma  había volado hacia un cielo de libertad. Lo siento paixariño, no supe hacerlo mejor.


MAMÁ CON CAPI. SIN PALABRAS
A él y a todos los que han compartido su vida conmigo,  el agradecimiento mas grande. Y como dije en la publicación de mi mami cuando fue su cumpleaños, no es que ya no estén, es que se han adelantado y seguro que cuando “pase al otro lado”, nos encontraremos todos, pero ya sin jaulas, sin collares, sin miedos y con toda una eternidad por delante para disfrutar.


martes, 12 de enero de 2016

LA ERA DE LOS ORGASMOS FINGIDOS


No, no voy a hablar de sexo. ¡Ah!, que entonces ¿ya no te interesa? ¡Pues vale! ¡Adiós!

¿Qué es un orgasmo fingido? y ¿quién no lo ha hecho alguna vez? ¿Tú nunca? ¡Ja! Lo que ocurre es que, ¿quién es el valiente que abiertamente reconoce…?: “ Pues sí, yo lo he fingido porque….

  • Me estaba aburriendo.
  • Porque cada vez me estaba quedando más frío/a y estaba a punto ya de la hipotermia.
  • Porque tenía sueño y veía que aquello no acababa nunca y al día siguiente había que madrugar.
  •  Porque me pesaba ya ese señor/señora encima mío sin parar de “galopar” a los John Wayne……

Sí que es cierto que en este asunto las mujeres, cosa rara, tenemos más ventaja. No porque seamos mejores actrices,  si no porque, fisiológicamente lo tenemos más sencillo. Ningún hombre puede asegurar categóricamente, que a él jamás “se la han jugado”

Pero bien, no nos vayamos del tema, ¿a qué llamamos fingir un orgasmo? Lo más  sencillo es decir: a simular un enorme placer, quizás exagerándolo en exceso, para que la otra persona, a la que realmente va dirigido este fingimiento (porque fingir para  uno mismo sería la cosa más estúpida del mundo), sienta la enorme satisfacción de saber que, con sus artes y hechos, ha conseguido medio transportarte a la novena galaxia, aunque no te hayas movido de Sajazarra (pueblo, por otra parte precioso,  de la Rioja).

Normalmente se fingen los orgasmos con las personas a las que apreciamos. Nos dan penita que se estén esforzando tanto…¡pa ná!  Si fueran personas a las que les tenemos antipatía o nos caen gordas, no lo haríamos. Al contrario, nos encantaría poder decirles, con voz muy suave, eso sí: “Chico, déjalo, no sigas, porque me da más placer cortarme las uñas de los pies”. ¡Hala, vaya chasco!

Y os preguntareis ¿y por qué ha dicho esta mujer que la publicación no era de sexo, perdiendo de esta forma a un fantástico lector en potencia?, pues porque no lo es. Lo que pasa es que he querido crear un clímax (ja,ja,ja,) para llevaros al auténtico significado del título.

¿No os habéis dado cuenta que, cada vez más, la gente necesita saber que ha provocado en nosotros un espectacular orgasmo?

¿Qué cada vez nos encontramos con más personas que esperan escuchar nuestros suspiros de placer, nuestros gritos de entusiasmo o nuestras alabanzas a sus increíbles hazañas?

Cada vez más, el ser humano necesita escuchar ese….. “¡Ah sí, eres maravilloso; Como tú no hay nadie; Eres increíble; Nadie lo hace como tú……” ¡TÚ, TÚ, TÚ!

Y no como resultado de ninguna técnica amatoria, si no en las cosas más mundanas y corrientes.

Estamos viviendo en un mundo profundamente marcado por la falta de autoestima.

Hay sobretodo unas generaciones, yo dirían a partir de los cuarenta,  que están ávidas  de palmaditas en la espalda. Que necesitan, como el aire que respiran esa confirmación continua de que lo están haciendo bien, de que son valiosas, de que son las más graciosas de la fiesta, de que son las que mejor trabajan, de que la empresa sin ellas, ¿dónde estaría ya?, de que necesitarían “veinticinco”  horas al  día para……

Quizás son generaciones que vienen de unas familias que han tenido que luchar mucho, que han pasado por momentos muy duros y que, "en el tirar para adelante de la vida", las alabanzas y los ¡qué guapo eres!, han quedado en un segundo plano. Padres y madres que quisieron igual,  pero sin aplausos.

La generación de ahora es totalmente diferente. Se ha criado con las series americanas y con el“te quiero” a todas horas, pegue o no pegue.

Ø Me voy a comprar unas cervezas: Vale  cariño, te quiero
Ø Estoy con los amigos en un banco de la plaza tomándomelas: Vale mi vida, te quiero
Ø Me vuelvo a comprar más cervezas: Vale tesoro, te quiero.

Esa generación ha subido con el “te quiero” en la espalda y seguramente ya no necesitará que le den tantas palmadas.

¿Vais encontrando más sentido al título? Venga que os lo recuerdo: "La era de los orgasmos fingidos"

Pararos a pensar cuántas veces habéis tenido que  simular uno: para poder marcharos ya de aquella interminable reunión; para acabar de una vez por todas con una soporífera conversación (casi monólogo) o para que la otra persona se quedara, por fín, contenta y satisfecha y así poder seguir tú tranquilamente con tus cosas (mucho mas interesantes, por otra parte). 

·        ¡Eres increíble!... que paella mas extraordinaria te ha salido!  Efectivamente, tienes razón, ni los hermanos Roca lo hacen mejor (¡por favor!, ¿no nos pueden traer comida china del restaurante de abajo....?

·        ¡Ah sí, eres maravilloso!... que bufanda tan original me has comprado por nuestro aniversario (aunque tengo otra exactamente igual y fue hace tres días

·        ¡Como tú no hay nadie!...  que le has cantado las cuarenta a tu jefe y  le has dejado las cosas bien claritas de lo que pensabas de él. ¡Con dos cojones! (lástima que ya había colgado)

· ¡Ah qué pasada! ,  te has saltado toda la cola de coches acortando por ese callejón. Sí, sí, mi vida los demás no tienen ni idea (estupendo si el callejón hubiera tenido salida)


¿Qué, finges o no finges? ¡Pues es lo que te decía!  Claro que ahora que pienso....., ¿es fingimiento o supervivencia?

domingo, 3 de enero de 2016

¡¡¡¡¡ GLORIA A LOS REYES MAAAAAGOS……!!!



Todavía hoy, después de….tantísimos años, sigue resonando en mis oídos aquel “himno”, que cantado por unas infantiles voces, llenas de ilusión, de entusiasmo y de asombro, servía para recibir a sus Majestades los Reyes de Oriente en el teatro Bretón de los Herreros de Logroño, el día 5 de enero por la tarde.

Aun hoy, después de más de medio siglo, sigo "viéndolos" aparecer desde el fondo de la platea del precioso Teatro Bretón, justo en la media parte del espectáculo infantil, que intentaba contener los nervios y la emoción de todos los pequeños que llenábamos a rebosar el teatro. 

Entraban con majestuosidad, con sus capas de “armiño” moviéndose acompasadamente y con un inmenso halo de misterio envolviéndolos. Caminaban lentamente por el carrejo central, saludando con la mano a ambos lados, para que todos los niños, que nos habíamos quedado con la boca abierta, pudiéramos contemplarlos por fin de cerca y ver que no era un sueño, que no era una leyenda, que de verdad existían y que estaban ahí, un año más, en Logroño. ¡Pobrecitos los demás niños del mundo: se iban a quedar sin poder verlos!

Mi querido abuelo con sus dos
adoradas nietas. Yo, todo un
personaje de tres años

Permitidme que me ponga nostálgica y que desnude mis sentimientos. La festividad de los Reyes es quizás la única fecha del año que sigue pellizcándo-me el corazón.

Permitidme que deje salir a la niña que llevo dentro. Esa niña que no me ha abandonado jamás. Esa niña a la que, reconozco, a veces he dejado un poco olvidada, o no le he hecho demasiado caso porque….¡ya era mayor! Esa niña a la que siempre vuelvo cuando estoy asustada. Esa niña de inmensos ojos negros y tímida sonrisa.

Cuando a veces cuento a mis amigos o compañeros, que los Reyes Magos venían  a mi casa a traernos directamente los regalos, no se lo creen, hasta que les enseño, con el mismo orgullo que se enseñaría el tesoro más grande del mundo, las fotos que así lo demuestran.

Mi querido abuelo (algún día os hablaré de él, porque merece una publicación aparte. Don Venancio Alonso Ruiz..... ¡que ser tan excepional!), era una de las personas que organizaban la cabalgata de Reyes. Para mí, la cabalgata más bonita del mundo. En ella habían desfilado camellos (de verdad) y creo que alguna vez, coincidiendo con las actuaciones de algún circo que en aquel momento estaba en Logroño, hasta elefantes.

Este Gaspar.....
Cuando acababa la función en el Teatro y todos los niños habíamos podido fotografiar-nos con los Reyes, comenzaba la Cabalgata. 

Después de dos horas pasaba por delante de mi casa, y dos de los maravillosos cómicos/actores que habían amenizado el espectáculo y que iban en una de las carrozas, aprovechaban cinco minutos para subir a mi casa y calentarse un poco, supongo que con un poco de vino caliente o algo así. Entonces…. las noches de enero en Logroño eran heladoras. Se llamaban “Caramelo y Nandin” dos “Fernandos” maravillosos e irrepetibles, unidos a mi familia por grandes lazos de amistad y de parentesco.

 A mí, he de reconocer, que me daban mucho miedo y cuando los veía entrar por la puerta, con sus caras pintadas y disfrazados, me escondía en el último rincón de mi casa. Siempre he sido muy miedica, ¡que se va a hacer!

Llegaba la hora de ir a la cama, de cerrar los ojitos y de, sobretodo, oyéramos lo que oyéramos, no levantarnos para nada. Pero antes, naturalmente, habíamos dejado comida y bebida tanto para sus Majestades como para los cansados camellos que llevaban sin parar de andar desde…..¡uf, lejísimos!

Al día siguiente….   mis abuelos, mi madre y mi tata Luisa, entraban y salían de nuestra habitación, poniéndonos a mi hermana y a mí las chaquetitas para que no cogiéramos frío, peinándonos un poco y lavándonos la cara para estar lo más presentables posibles, ante la llegada de los tres ilustres visitantes.

Y entonces… antes nuestros ojos absolutamente abiertos y nuestros pequeños corazones disparados a punto ya se salirse, iban entrando en la habitación uno por uno los tres Reyes Magos con sus regalos para nosotras. 

Melchor con su blanca barba era el que más respeto nos producía; Gaspar que…. últimamente se parecía muchísimo a nuestro tío Moli… y Baltasar tan negrito y tan simpático.



Nos preguntaban uno por uno si habíamos sido buenas, si no habíamos hecho enfadar a nuestros padres, o a nuestros abuelos… “Sí, sí, Majestad, hemos sido muy buenas”, respondíamos al unísono, con unas vocecitas casi imperceptibles por la emoción. Y ellos miraban a nuestros seres queridos y todos sonreían ante nuestra pureza y nuestra inocencia.

¿Sabéis que me esta costando mucho escribir esta publicación? Si ahora mismo me dejara llevar por toda la mezcla de sentimientos que me están rodeando, acabaría llenando el teclado de lágrimas. Lágrimas de pensar que alguna vez fui tan feliz. De darme cuenta que aquella maravillosa inocencia, que aquel candor, que aquellos latidos del corazón, han ido desapareciendo poco a poco. Se han ido quedando por los caminos de los años; los he ido enterrando, pala a pala,  con la tierra de las tonterías, de los disgustos absurdos por cosas absurdas, con la tierra de dar importancia, demasiada importancia, a tantas y tantas cosas que no lo merecían, pero que me han hecho perder ¡tanta energía y tanta vida...!

Mi niña me mira un poco asustada: sé que no le gusta verme así. Ella es feliz cuando yo canturreo, o me río, o bailo sola por casa, o me entra el subidón al escuchar a alguien que me dice: "que libro tan bonito has escrito, me encanta….."

Que los niños sigan soñando con sus maravillosas "Majestades". No nos empeñemos en hacerlos mayores tan pronto, quitándoles esa ilusión. No es engañarlos, es dejarlos vivir por unos momentos, un mundo de magia que nunca mas volverán a vivir.

Vamos a conseguir que todos los pequeños tengan sus juguetes también este año. Hay cientos de campañas destinadas a ello.  Si todavia no has colaborado con ninguna, estás a tiempo. No hay nada más extraordinario que la sonrisa de un niño.

Y que los mayores también lo hagamos y regalemos a los que queremos, aunque no sea mas que una cajita de los chinos, que luego no se sabe dónde meterla pero ¡es igual! 

De parte de mi “niña” para todos vuestros “niños” y “niñas”, que tengáis una maravillosa noche de Reyes y un maravilloso despertar.