sábado, 28 de noviembre de 2015

LA GATITA KYRA Y EL CANARIO MESSI “GUARDIANES DE LOS RECUERDOS”


El día  que Olga me lo presentó, me robó el corazón. Primero porque se parecía muchísimo a un tío abuelo mío, cuyo recuerdo estaba íntimamente ligado a mi infancia. Un tío al que yo había querido mucho y que con el tiempo, me fui dando cuenta de la increíble personalidad que tenía.

El padre de Olga, como mi tío, cuando lo conocí noté que tenía también algo de especial: ¿su cara?, ¿su sonrisa?, ¿su frágil figura? no lo sé, quizás un conglomerado de todo.

Me di cuenta que era un hombre que desprendía bondad. Con un hablar tranquilo, sin estridencias. No me sentí extraña a su lado, al contrario, me hubiera encantado llevármelo a alguna cafetería, y delante de un buen café, haber estado hablando y sobretodo, escuchando.

En muchas ocasiones, cuando mi amiga habla de él, siento una especie de punzadita en el corazón. Dicen que la envidia sana no existe, yo creo que sí, porque a Olga la envidio, cuando se le iluminan los ojos contando los esfuerzos, las luchas y los triunfos de su padre ante los avatares de la vida.

Los años pasan, y a veces los recuerdos se difuminan, y los conocimientos adquiridos durante toda la vida, se entretienen jugando y escondiéndose en lo más remoto de la memoria. Allí donde es difícil encontrarlos, a no ser que tu coraje y tu tesón  consigan abrir todas las puertas que el tiempo se empeña en cerrar.

Por suerte, para ir abriendo estas puertas no está solo. Están todos los suyos al lado; muy cerquita, sin perderlo de vista ni un instante.

Pero ahora cuenta con la ayuda dos increíbles aliados, que le han hecho despertar un poco, de ese sopor que produce la monotonía diaria : 


¡GOOOOOOOL!
Messi, el canario, que haciendo honor a su nombre, es también todo un campeón, pero en vez de con la pelota, con sus cánticos, con sus trinos y con su belleza. Sus maravillosos sonidos no permiten que el silencio invada sus horas de desánimo.



Y sobretodo ella… ¡Kyra! la pequeña gatita casi recién llegada a la casa, que ha conseguido ponerlo todo “patas arriba”. Dulce, de precioso pelo e impresionante mirada. Repleta, casi a punto de explotar, de un amor inmenso para repartir. En esta ”tómbola” del cariño, creo sinceramente, que el padre de Olga se está quedando con todos los boletos.


Su presencia, su alegría, su compañía y su amor desinteresado están haciendo que Baldo vuelva a sentir emociones, quizás perdidas o quizás un poco abandonadas. Esta pequeña muñeca, está obligándole a “ponerse las pilas”, pero esta vez de las duraderas, como aquellas del anuncio que “duran y duran…….”



¿ME ENCUENTRAS?
Bajo la divertida mirada de su esposa o de sus hijas, Baldo está viviendo momentos maravillosos, como cuando Kyra se acomoda plácidamente  en su regazo mientras ve la televisión,  fundiéndose con él de tal manera, que no se sabe donde empieza uno y acaba la otra; o como cuando, curiosa donde las haya, se le pone encima de esos cuadernos de deberes que tanto le  ayudan a agilizar la mente “¿lo hacemos entre los dos?”, o simplemente cuando se miran a los ojos con complicidad y notan que se les llena el alma de alegría.

A veces el cariño de los nuestros nos agobia. A veces necesitamos sentir, no que somos el continuo objeto de protección, si no que nosotros volvemos a ser los protectores. Necesitamos volver a sentirnos necesarios para alguien. Que nuevamente tenemos obligaciones, que tenemos compromisos.

Son sentimientos que te hace crecer y poner otra vez toda la maquinaria emocional en marcha. Que  algo tan delicado y puro como un animal, dependa de ti para ser feliz, que tú seas su vida, ¿es una gran responsabilidad? ¡por supuesto!, pero ayuda a volver a plantarle cara a la vida.

Olga me cuenta que todos los niños y los animales se acercan a su padre y acaban no queriéndose marchar de su lado. ¡Qué pena que cuando crecemos perdemos este maravilloso instinto de saber dónde está la virtud de las personas! ¡Qué pena que cada año que cumplimos nos vamos alejando de la pureza, de la inocencia  y de la espontaneidad!

Por eso a Kyra, como a Messi,…… al que ella mira de reojo, pero sabe que hay que respetar, si no quiere acabar en el “banquillo”, la Diosa Fortuna les ha dado el regalo de poder vivir al lado de una persona tan extraordinaria como el padre de Olga.

Por eso a Baldo, la Diosa Fortuna le ha puesto en su camino a estos dos seres que le exigen esfuerzo, dedicación y atención. Ellos posiblemente serán los que más le ayuden a bucear en sus recuerdos, y a no permitir que ninguna ola se los lleve.

lunes, 23 de noviembre de 2015

EN LA RECTA FINAL DEL EMBARAZO LITERARIO



La verdad es que me empiezo a encontrar ya muy pesada. Me cuesta dormir; no sé a veces como ponerme; me despierto a media noche y ya no puedo volver a coger el sueño….. Ya, cosas normales en los últimos días de embarazo. Si lo sé, si con el otro pasó igual… o peor.


Dicen que con el segundo, como las cosas ya están rodadas, todo es más fácil. Que ya no te agobias tanto pensando: ¿Cómo será?, ¿qué sentiré  cuando lo coja?, ¿qué dirá la gente de él?, ¿gustará?, ¿dirán que es aburrido?, ¿qué es muy divertido?.....

Y es que el primero, seamos sinceros, me pilló un poco por sorpresa. No fui a buscarlo. Vino casi como un juego, como una especie de apuesta conmigo misma.  Y mira, qué majo ha salido y cuantas satisfacciones me está dando.

Este segundo, aunque siempre iba diciendo que no, que no  y que no, que con uno ya tenía bastante….. al final, la carne es débil y las alegrías con el primero han sido tantas que me dije: Vamos a darle un hermanito que parece que con el primero se quedaron muchas historias con ganas de más.

Y aquí me tenéis, a punto, a puntito ya que me llamen de la imprenta para decirme: señora Lakatos, ya ha nacido. ¡Tiene todas las hojas! Se lo mandamos mañana por correo de seguridad.

Sí, ya sé que queda un poco desnaturalizado que me manden a mi “niño” por correo, pero es lo que tiene que la Editorial esté en Madrid y yo en Barcelona. Seguro que llega bien. ¡Pues no los traen poco abrigaditos, y protegidos con ochenta mil plásticos de esos de pedorretas que digo yo, que te pasas las horas explotando micro-globitos hasta que los dedos ya ni los sientes….!

No voy a hacer lista de bautizo ni nada por el estilo. No me hace falta nada, ¡si todavía tengo algo del otro que se puede utilizar!

Pero…. si os empeñáis, si os hace muchísima ilusión regalarme algo…. llevároslo a vuestras casa o regalarlo a la gente que queréis. ¡Hala que mala madre, ja,ja,ja!

“Maià y Capi” también están contando las horas para verle la carita a “El Cascabel”.

Aquí os dejo una primicia. Para ir abriendo boca...... ¡Ah!, por cierto.... reservaros el 16 de diciembre. Tendremos una maravillosa cita en Barcelona. 





domingo, 15 de noviembre de 2015

MAMÁ, MAÑANA HUBIERAS CUMPLIDO ¡90 AÑOS!


¿Por qué no escribo ésto mañana? porque posiblemente mañana no tenga ganas de escribir.

No quiero tristezas, ni melancolías, ni recuerdos dolorosos, ni sentimientos que te aprieten el corazón. ¡Estamos de cumpleaños!

Aunque mamá, no sé si te haría mucha gracia que una y otra vez te dijeran: ¡Uh Alicia, 90 años ya….., pues qué bien los lleva! jaja,ja, con lo presumida que tú eras.

Fíjate que uno de los recuerdos que siempre tengo de ti, es que no salías jamás a la calle, aunque solamente tuvieras que ir a la esquina a comprar el pan o al supermercado, sin pintarte los labios y sin ponerte tus cremas y tu colonia. Bueno, perdón… tu perfume.

¡Uno de los recuerdos…! es que ¡hay tantos!  Yo también me estoy haciendo mayor, no te creas. Aquel renacuajo que nació con ocho meses y casi a punto de morirse y que nadie daba por él ni media peseta (tú seguro que sí) se agarró a la vida como a un clavo ardiendo.  Y mira, que bien me he desarrollado.


Esta foto la encontré el otro día. No me acordaba de ella. ¡Vaya personaje! Pensar que yo alguna vez fui un bebé. ¡Qué cosas!

Recuerdos de toda una vida. Siempre juntas. Yo siempre pegada, a ti. Era como una especie de lapita agarrada de tu mano, no fuera que te escaparas…. Me acuerdo que cuando a veces íbamos por la calle y te miraba, pensaba: “mi madre es  la madre más guapa del mundo”. Y es que ¿qué madre no es la más guapa del mundo?

Tuviste una personalidad arrolladora. Llevabas algo en la sangre, como casi toda nuestra familia, que te hacía diferente. 

Fuiste una locutora de radio extraordinaria. ¡Cuántas horas te pasaste en aquella emisora de Logroño! (Radio Rioja - EAJ18). Allí hiciste,  desde entrevistas a todas las grandes figuras que llegaban continuamente con sus Compañías (Logroño siempre ha tenido una enorme afición al teatro y a la música), hasta novelas radiadas en donde tú eras la Doña Inés del Tenorio, hasta informar de cómo estaba el mundo en aquel momento……, hasta hacer anuncios y ¡cómo no!, a leer las cientos de dedicatorias que cada día salían a las ondas en los programas de discos dedicados.

¡Vaya trío mas guapo!
Fuiste una mujer cultísima. Como tantas y tantas de tu generación, acabaste cómo pudiste tus estudios más elementales, y sin embargo, los conocimientos que adquiriste gracias a tu afición a la lectura, a los millones de crucigramas que jamás se te resistían, a la música o a la literatura, hacían que siempre tuvieras la respuesta a mis preguntas: “¿quién ha escrito esta novela?…… ¿de quién es esta ópera?.....”

¡Ah, la ópera! Tenías una voz preciosa de soprano. Hubieras podido llegar muy lejos porque hubo gente muy importante que apostó por ti, pero…. te encontraste con la típica mentalidad de:  “La nena canta muy bien, pero en casa, que el mundo de la farándula ya se sabe cómo es….”

¡Qué lástima! Quizás por eso apostaste por mí y te entusiasmaste cuando te dije, como en aquella función de teatro: “Mamá quiero ser artista. Mamá, quiero cantar”

Jamás se me olvidarán las noches y noches y noches en que mi pobre hermana se iba harta y aburrida a la cama, mientras tú y yo nos pasábamos las horas después de cenar hablando de óperas: Verdi, Puccini, La Traviata, Tosca, Carmen… Una de nuestras mayores diversiones era cantar un fragmento (en voz bajita, claro) de Aída. Acabábamos siempre riéndonos como dos bobas….

Después de algún concierto.
Nuestra mirada de cariño
Tú, que eras una gran fumadora, dejaste el tabaco de la noche a la mañana porque me podía perjudicar. Creo que nunca te lo agradecí.

Me hubiera gustado que mi nombre te hubiera enorgullecido al verlo publicado en los mejores teatros del mundo, pero… ¡no pudo ser!  ¡Lo siento! Seguramente mi ilusión era más buena que mi voz.

Me gusta recordarte siempre con tus pantalones. Tendría que buscar mucho entre las cientos de fotografías que están aguardando que un día me decida a ordenarlas (cuando me jubile)  para encontrar alguna en la que llevaras falda o vestido. Tú siempre cómoda, como decías.  ¡Di que sí!

¿Sabes qué, mama? que cada día me parezco más a ti. No por lo de los pantalones, que también; hay veces que mis amigos me dicen: “ ¿tú tienes piernas?”, ja,ja,ja, sino por las expresiones, por la forma de hablar, de gesticular, de reírme….. Muchas veces al oírme te estoy oyendo a ti y en más de una ocasión al mirarme en el espejo te he visto a ti. Claro que ya dice el refrán (ves, hasta en eso nos parecemos, ¡refraneras!) “A quien a los suyos se parece, honra merece….!

Pero lejos de producirme tristeza, me hace esbozar una sonrisa. Cuando repito alguna de tus frases pienso: “ Mira, como mamá”

Como también sonrío cuando me acuerdo de tu locura por los dulces, mejor dicho por el chocolate. Te cambiaba la cara cuando veías el brillo del envoltorio de un bombón.

Y eras de buen comer, sí señor, no hacías ascos a nada. Igual te comías entusiasmada unas patatas a la riojana que una langosta.

¡Y como cocinabas…..! Nunca te diste importancia de nada. Así como hay gente (muchísima gente),  que cada vez que hace un huevo frito hay que revolcarse por el suelo y asegurar una y otra vez que ni en Casa Lucio han comido otro mejor, tu jamás encontrabas que habías hecho nada fuera de lo normal. Ahí mi hermana te sigue de cerca. ¡Qué bien cocina también ella! y como tú, parece que el hacer una extraordinaria paella en la que no queda ni medio granito de arroz en la paellera, sea lo más normal del mundo… ¡Que me lo digan a mí, que me sacan del microondas y no sé por dónde tirar, ja,ja,ja, pero…porque no me pongo ¿eh? que si no…….. ¿Por qué todas las madres cocináis tan bien?

¡Son tantas las imágenes que se me vienen a la mente! ¡Tantos los momentos que se están agolpando en mi cabeza y que se empujan por salir y por quedar plasmados en esta especie de tímido homenaje….!

No quiero olvidar tu afición futbolera. ¡Hey, mal dicho!, tu afición, adoración y locura por un solo equipo: EL BARÇA. Tu Barça. Culé hasta la muerte. Los domingos no había que contar contigo. Aparato de radio encima de la mesa y auriculares para que, al menos yo, pobre mortal que no le gusta el futbol, pudiera estar viendo en el comedor alguna película. Pero claro…. como iba a ver ninguna película si cuando menos me lo esperaba, un grito me hacía dar un bote que casi me caía del sofá. Porque eso sí, eras una aficionada de las “calientes”. Gritabas, saltabas, protestabas, te acordabas de las familias de más de un árbitro o jugador contrario….. 

Tu gran Barça
Eras una gran entendida en este deporte y quizás por eso, te desesperabas cuando, si veía un partido por la tele contigo, te preguntaba por millonésima vez: “¿qué es un fuera de juego?, ja,ja,ja,


Una de las mayores penas que tengo (aunque ya he dicho que hoy nada de melancolías) es que no pudiste disfrutar del éxito sin precedentes del Barça. Ojalá hubieras podido “vivir” aquel 2009 en el que lo consiguieron absolutamente todo. Tú todavía estabas con nosotros, pero tu mente ya volaba muy lejos del Camp Nou.

Lo que sí me da rabia es que no hayas llegado a disfrutar de mi aventura literaria. Siempre me animaste a escribir y me decías que lo hacía muy bien. Tú también escribías de maravilla, como mi hermana, como los abuelos, como los tíos……

“Maià y Capi” y  a puntito ya de salir “El Cascabel” ¿Quién nos inculcó el amor a los animales? Tu pasión, sobretodo por los perros, era conocida por todo el mundo. Mejor que no te encontraras con un perro perdido por la calle porque ya éramos uno más. Yo creo que un trocito de tu vida se fue yendo con cada uno de ellos. Pero ahora, seguro que estás rodeada por todos y eres la mujer más feliz del mundo.

A ti, mama, te deseo un maravilloso cumpleaños. Sé que estás bien porque lo noto, porque no tengo angustia cuando pienso en ti. Estoy convencida que mañana armareis una buena juerga. ¡Si estás con todos los que siempre has querido! Hay más allá que aquí. Dales un beso a todos: a los abuelos, a la tata, a los tíos (seguro Fernando y Moli te están preparando alguna)……

Mañana Nuri y yo también lo celebraremos. Va a hacer una comida de esas de chuparse los dedos.

Guapa…. que no es que no estés, es que simplemente, te has ido antes. Te quiero.

Con dos de sus grandes amores: el mar y la Nina