sábado, 31 de octubre de 2015

CONTINUACIÓN DEL RELATO "16 DE NOVIEMBRE (LAS HOJITAS DEL CALENDARIO)"


Una de nuestras hojas, que es muy instruida y le gusta mucho leer y enterarse de todo, no sé exactamente qué día es pero me suena que de marzo, más o menos, nos dijo que si “nuestras personas” dijeran en voz alta todo lo que están haciendo en cada momento, vivirían más intensamente el ahora, que es en realidad lo único que importa.

Ahora me he levantado y se ve una mañana fría pero muy sana.
Ahora me estoy tomando un café que me sabe a gloria.
Ahora me estoy dando una ducha calentita. ¡Qué suerte tener agua caliente (y agua, en general), para poder tirármela por encima y que me acaricie todo el cuerpo despertándolo!
Ahora estoy paseando con mi perro por el parque de enfrente. ¡Como disfruta oliendo todos los arboles y todas las florecillas que se encuentra!
Ahora voy en el autobús y me he podido sentar.  ¡Bien!
Ahora he entrado en el trabajo y el conserje, portero, recepcionista….. me ha saludado  con una sonrisa.
Ahora………

Pero no; hay que pensar siempre en el futuro. Ahora me levanto y cuando coja el autobús llegaré el trabajo. ¡Punto pelota! Se acabó. Dos horas reducidas a un minuto.

Yo, como hoja inquieta que soy, siempre me estoy preguntando cosas y  a veces me dan la respuesta y otras veces no. Una de las cosas que más me inquietan es saber cómo será mi día  al nacer. Haciendo muchos, muchos cálculos, he deducido que no va  a ser lunes, ¡Ole!, pero tampoco sábado. ¡Vaya!

Pero, ¿cómo saber si mi día va a ser un día malo para “mi persona”?

Nos han aleccionado mucho a que siempre tenemos que tirar para adelante, pase lo que pase. Nunca tirar la toalla y renunciar a acabar nuestra vida antes de hora.

Por lo visto, hay personas que no nos pueden soportar y en un momento de nuestra existencia, nos cortan la vida. Así, ¡zas!  Dicen que no es por gusto si no porque no ven nada que les de fuerzas para seguir. Y nos han contado que a veces la solución a esa desgracia que les ciega estaba precisamente en la hojita del día siguiente.

A mí me da mucho miedo ser una de esas hojitas que no dejan llegar hasta el final. Pero nadie puede saberlo. Por eso, el momento más esperado por todas es cuando, al ir sonando las doce campanadas, entra la “veterana” para dejar paso a la “novata”.

Entonces es cuando se sienta ya agotada en un sillón, todas la rodeamos, respetamos su cansancio y tras unos segundos eternos si no empieza ella a contar, le preguntamos nosotras.

Cuando una hojita se hunde en el sillón y no es capaz de articular una palabra….¡malo! O ha sido un día totalmente perdido o ha ocurrido algo que le ha pasado como triste herencia a la recién nacida.

¡Cómo animar a quien  ha sido testigo durante su vida del sufrimiento de “su persona”! Que ha visto como recibía la terrible noticia de una grave enfermedad, o el abandono con una nota o un mensaje de móvil, o  quien ha perdido a ser querido.

¡Cómo consolar a quien ha dejado a una madre  a los pies de la cama de su hijo viendo como éste se  debatía en lucha feroz con la muerte!. Ese dolor va con la hojita hasta su último segundo de vida.

Afortunadamente, también las hay que después de descansar unos segundos empiezan a narrarnos cosas, en principio intrascendentes, pero que han formado parte de la vida de la persona y la han enriquecido o al menos la han ayudado  a saborear mas una parte del día.

ü Hoy ha hecho su primera tortilla de patatas
ü Hoy le han sacado a la pizarra y no se ha puesto nervioso y lo ha hecho todo perfecto
ü
Hoy se ha jurado amistad eterna con su amiga del alma. Nada ni nadie las separará.
ü Hoy su madre ha hecho la vista gorda y hasta está segura que le ha visto una sonrisa cuando ha salido de casa con los labios pintados
ü Hoy sus compañeros estaban en la máquina del café comentando muy positivamente una idea que había tenido para el nuevo proyecto
ü Hoy le han dicho que, ¡qué pena que se fuera de vacaciones todo el verano!. “Eso es que siente algo por mí, ¿no? Si  no, igual le hubiera dado” 

¡El amor……!

Y la vida es eso. No cosas maravillosas cada día, ¡ojala! así seguro que nos tocaba a casi todas, si no esas pequeñas ráfagas de felicidad que posiblemente  al día siguiente no tengan ya casi importancia (lo siento por la hojita que venga detrás) pero que en el momento te hacen verlo todo de otro color.

Vamos pasando una a una. Para nosotras muy lentamente, para nuestras “personas” posiblemente demasiado rápido.

En todo el calendario se respira continuamente excitación, nerviosismo y sobretodo el ansia de conocer que nos deparará aquella puerta que se abre en el primer segundo del dia.

Hay hojas vanidosas que llegan ya por la noche pavoneándose y presumiendo de haber sido un día maravilloso. Inolvidable. “Me recordarán toda la vida”
Y es que, que te toque precisamente tu dia “la boda”, o el nacimiento de ese hijo esperado, o el final de una trabajada y estudiada carrera, o una medalla de oro en unas olimpiadas o un pequeño trofeo de latón en la cursa de tu barrio, ¡qué más da!, o una declaración de amor, o un primer beso……

Ninguna sabemos a quién nos darán esos premios. Por mal, muy mal que vaya todo el año, alguna hojita saldrá con el boleto de la felicidad. Será “inmortal”

Sería maravilloso que las personas se dieran realmente cuenta que cada dia es distinto. Que no formáramos simplemente parte de una especie de rueda gigantesca que gira y gira sin saber donde está en principio y donde está el final.

Como nos entristece cuando escuchamos: Fíjate ayer era lunes y hoy ya es viernes. ¿Y el martes, y el miércoles y el jueves? Han matado tres días de un plumazo. Han borrado de sus vidas  259.200 segundos.

Ya sabemos que el dia es algo abstracto, algo que no puedes tocar o ver o sentir, pero somos “tu dia” Somos enteramente tuyos. Vamos pegados a ti como unas lapitas desde que te levantas hasta que te acuestas. ¿Por qué no nos conviertes en tus compañeras de viaje?

Hay personas que sí que nos saludan por la mañana al levantarse. Personas por regla general que ya tienen un ánimo elevado y se sienten felices de estar vivas. “Buenos días guapo, a ver que me deparas hoy”. Eso, tiene que dar un subidón tremendo. Te tienes que notar ya en contacto absoluto con la persona.

Cuéntanos tus sentimientos: Cómo estas, como te has levantado, que tal has dormido, que has soñado… Dinos lo que quieres conseguir ese dia. Posiblemente nos des una orientación de lo que tenemos que hacer. Nacemos bastante perdidas, ¿sabes?

Intenta decirnos cosas positivas aunque te cueste y aunque no sepas quizás, ni de dónde sacar las fuerzas. Dinos que juntos podremos. Mímanos mucho. Piensa que no tenemos a nadie más en el mundo que a ti.

No nos inundes de malos modos, de insultos de energías negativas. Aunque hayamos sido esa clase de dia  que sale con el estigma de “malos” valora igualmente que te estemos dedicando absolutamente toda nuestra vida. ¡Que más desearíamos que hacerte feliz! No nos dejes morir tristes y abandonados. 

Al menos, al final de la noche, danos un beso y ya verás como ese gesto, ese momento te llena de paz y hace que cuando le demos el relevo al otro día que ya lucha por salir, tengamos la suficiente fuerza para hacerle un pequeño guiño mientras le aconsejamos muy bajito: ¡Cuídala mucho. Es una gran persona!

Practica algo maravilloso que te hará conciliar el sueño más que la absurda idea de ir contando ovejitas. ¡Ya ves tú!, ¡Vaya bobada!

Cuando te metas ya en la cama, te acurruques en invierno o te estires, una pierna aquí y otra allá, en verano, en cuando cierres los ojos:  piensa en cinco cosas buenas que te han pasado ese dia. No digas ya de  entrada que no las encuentras porque no es verdad. Piensa. Las cosas más pequeñas y que aparentemente carecen de la mas mínima importancia, también valen.

ü Un rico zumo de naranja
ü Un, me ha quedado bien hoy el pelo
ü Un llegar el metro justo cuando entrabas en el anden
ü Un chiste malísimo de un compañero pero que os ha hecho reir a todos
ü Una confidencia de un amigo que te ha demostrado su cariño
ü Un encontrar aparcamiento a la primera vuelta
ü Una sesión fuerte en el gimnasio de la que has salido como nuevo
ü Un rápido abrazo de tu hijo antes de irse a jugar con la consola

Y si nada de eso se te viene a la memoria, piensa que;

ü Estás vivo
ü Puedes ver, oír, sentir, oler, andar y pensar
ü Piensa que no tienes que esperar aterrorizado ese sonido de una bomba o de un disparo porque tu cuidad, tu país, está en paz
ü Piensa que, ¡gracias a Dios! (o a quien quieras), tu estás al otro lado de las tragedias que cada dia ves una y otra vez por televisión
ü Piensa que si quieres puedes levantarte a beber  un vaso de agua sin ningún problema, mientras existen millones de personas, como tú, que se tirarían a una charca infectada si la tuvieran cerca para mojarse mínimamente los labios
ü
Piensa que tu peque duerme tranquilamente en la otra habitación y que mañana le espera un estupendo desayuno cuando se levante antes de ir al cole, mientras hay miles de niños que esa misma noche morirán de inanición sin la mas mínima oportunidad de aprender que M+A+M+A, significa: Mamá

Sigo??????? ¡Pues eso!, ¡Buenas noches! ¡Ser afortunado!


Por cierto, como soy tan, tan pero tan pesada, ya me han dicho el día que voy a salir al ruedo, ja,ja,ja. El 16 de noviembre.  

Para mí un poco tarde porque tengo que esperar muchísimos días, pero dicen que es muy buena época. Otoño. Con un color ocre maravilloso en la naturaleza. Con un fresquito que invita a hacer las cosas con mas brío.

No he podido conseguir, pese a mi insistencia, que me dijeran si seré unos de esos días que siempre se recuerdan. Me han dicho que no sea tan avariciosa y que me conforme con ser un dia tranquilo.

Bueno, estoy segura que aunque no haya cohetes, mi marchas nupciales, mi vida será valorada y estoy segura que será una experiencia maravillosa. Nada menos que 86400 segundos por delante. ¡Casi nada!


No, no soy avariciosa solamente le pido a “mi persona” una sonrisa y un beso.

sábado, 24 de octubre de 2015

16 DE NOVIEMBRE (LAS HOJITAS DEL CALENDARIO - RELATO PARA LEER CON OPTIMISMO)


El mes pasado, en el segundo escrito que publiqué “QUE EL ÚLTIMO PENSAMIENTO ANTES DE DORMIR, SEA ALGO BUENO QUE TE HA PSADO A LO LARO DEL DÍA", dentro mi recién nacido blog, os dije que iría publicando trocitos de esta pequeña narración de solo 18 hojas, que escribí para un concurso el año pasado. Alguno de vosotros me ha “tirado de las orejas” porque todavía no lo he hecho. Pues, ¡aquí va! Ya me diréis si os gusta. Para no aburriros lo haré en tres entregas.



16 DE NOVIEMBRE (Primera parte)


La historia de todas nuestras generaciones pasadas y venideras empieza más o menos en la misma época del año.  Esos días ajetreados, histéricos, en los que parece que nada es real, en los que los relojes comienzan una danza acelerada devorando los minutos con más ansia que el resto del año.

Esa época en la que todo el mundo tiene, casi por obligación que llevar una permanente sonrisa tatuada en los labios. Esa época en la que finalmente la única conversación que se escucha en autobuses, metros, salas de espera de la seguridad social, colas de los supermercados, etc,etc,etc es:

Ø ¿Qué pondrás en Nochebuena?
Ø ¿Con quién os toca comer en Navidad?
Ø ¿Cuántos seréis para fin de año….?

Esa terrible época para las almas solitarias que no saben dónde esconderse para no tener que reconocer, un año más, que no les importa lo más mínimo la comida de Navidad. Que no les hará falta pedir sillas prestadas a los vecinos porque, en esa maravillosa cena de fin de año, con un racimo de uvas tendrán más que suficiente para brindar por el nuevo año y para comer uvas durante cuatro días seguidos. Y ¡que malas suelen ser las uvas en diciembre!

Almas que lo único que están deseando con todas sus fuerzas,  es que llegue el “maravilloso” 7 de enero.

Pues bien, en esa época de gasto desmesurado y compras compulsivas, esperamos pacientemente ordenadas, limpitas, oliendo a nuevo, perfectamente colocadas en los correspondientes estantes a que una mano se acerque a nosotras mientras dice:

ü ¡Uf!, que no se me olvide el taco del Sagrado Corazón, que si empiezo el año sin él, me dará mala suerte.

Y delicadamente nos coge, nos hace un rapidísimo examen para ver si estamos todas las hojitas, levantándonos las faldas a un velocidad que, gracias a que estamos bien pegadas por la cabeza no salimos disparadas como hojas que se lleva el viento, y después de comprobar??????? que no falta ningún lunes, ni martes y que por detrás llevamos una divertida historia, o una adivinanza, o una de aquellas bonitas frases que se repite una y otra vez hasta hacerla propia, nos pone en el mostrador y a la pregunta de la dependienta, un poco absurda por otra parte, de:

ü ¿Lo quiere para regalo? (ya ves tú, qué regalo)
dice muy orgullosa
ü No hace falta. Me lo regalo yo misma. ¡Ole!

En el mismo estante que las del Sagrado Corazón, hay también otras colegas que forman parte de calendarios divertidos, con mensajes, con frases de auto-ayuda y hasta con imágenes de hadas y de estrellas.

Es en esa famosa cena de fin de año, justo cuando cae la última bola del reloj de la Puerta de Sol, justo después del primer beso del año, abrazo, lágrima furtiva, deseo de cosas maravillosas para ese “bebé” que acaba de nacer, cuando nacemos nosotras. Bueno, para ser más exactos, nace la primera de las hojitas de ese calendario. La más famosa de todo el año. La que parece que rompe con todo lo malo del año anterior y tiene la obligación de entrar con el pie derecho, trayendo, amor, trabajo, suerte, alegría y, por pedir…. un pellizquito en la lotería del Niño porque en la de Navidad,¡ ni el reintegro!

La hojita del día 1 de enero es muy respetada por todas las 364 o 365 hojas restantes (dependiendo si ese año es bisiesto). Es la que nos va abriendo el camino y la que nos dará la primera información de cómo ha sido su larga vida de 86400 segundos.

Las hay menos optimistas y acortan su vida a 1440 minutos y las hay que simplemente reducen su existencia a 24 horas.

Al final del día cuando ese último segundo va a caer ya en el pasado es cuando se da la alternativa al día siguiente y la que llega, nos hace un breve resumen, o una extensa disertación, dependiendo de lo pesada o concreta que sea la hoja, de todo lo acontecido.

Hay hojas que nacen ya, como vulgarmente se dice, con la flor en el culo. Las del sábado, las de los puentes, las de las vacaciones, las de los cumpleaños, las de los bonitos recordatorios.

Otras que su suerte cambia según las horas:

Las de los viernes empiezan su existencia más o menos como las demás, pero con un ápice de extraño entusiasmo que va aumentando a medida que va pasando el día, para llegar a su máximo apogeo a partir de las siete de la tarde.

Las del domingo es al revés. Empiezan su andadura con ganas de hacer cosas, con motivaciones, con proyectos de playa, paseos, vermucitos, comidas apetitosas, a ser posible abundantes, y hasta maravillosas siestas de dos horas.

Pero a medida que va cayendo la tarde, el humor de la mayoría de las personas a las que dedicamos nuestras vidas, va cambiando. De la alegría a la seriedad, de los cánticos a los silencio, de los: ¡Ay que día más chulo!, a ¡vaya mierda, ya son las ocho!

Con el tiempo y las miles y miles y millones de experiencias que llevamos a nuestras espaldas, nos hemos dado cuenta que a partir más o menos de las ocho de la noche del domingo, la única imagen que les viene a la cabeza es la del trabajo del lunes.

¡Ay los lunes! Nadie quiere pertenecer a este grupo. Son solamente unas 48 o 50 hojitas, pero son las apestadas. Como las castas en la India, pues algo así.

Ellas  no tienen ninguna culpa de ser las primeras de la semana. Nacen con la misma ilusión y las mismas ganas de hacer felices a sus “personas” que las de los viernes, pero por más que se esfuerzan, difícilmente consiguen algo que no sea una mala cara o un gruñido.

Hay veces que llegan al final de la noche absolutamente abatidas, y con una sensación de fracaso que se llevan a la tumba.  Por más que las intentemos animar diciéndoles que ellas son igual de válidas que las demás y que han hecho todo lo posible porque aquella persona hubiera sido feliz, no lo conseguimos.

Y es que ¿por qué  todas las desgracias o infortunios hay que achacarlo a los lunes, cuando, la mayoría de veces, por no decir siempre, el lunes no tiene la culpa de tu falta de organización o poca inteligencia?

Si te levantas de mal humor, con sueño, medio dormido y sin poder abrir los ojos, intenta acostarte un poco antes el domingo y dormir tus siete u ocho horitas reglamentarias. Si te levantas descansado, te enfrentas con más fuerza a todo.

Si… ¡Mierda de lunes!, tengo la camisa arrugada y ahora ¿qué coño me pongo?”….. pues haberla planchado durante el fin de semana que seguro que has tenido algún momento.

Si… ¡Empezamos bien el jodido lunes!, porque se te han quemado las tostadas, no quieras estar en cinco sitios a la vez. Si mientras se están tostando, tú te estás secando el pelo, o afeitándote, o pintándote los ojos, o encendiendo el móvil y comprobando si te han mandado algún whatsApp durante la noche, seguro que las tostadas llevan ya una hora achicharradas cuando las saques de la tostadora. ¿Ha tenido la culpa el lunes de comerlas churruscadas? No, has tenido la culpa tú por querer abarcar todo.  

Si la gente se parara por un momento a pensar que cada día que nace, cada hojita que se desprende del calendario, es tu amiga. Que es  algo que formará parte PARA SIEMPRE de tu vida. Que es una oportunidad única que ya no volverá jamás, para disfrutar de las miles de cosas que te rodean….. ¡cómo aprovecharíamos más nuestra existencia!




   

sábado, 17 de octubre de 2015

BAJAR LA PERSIANA DE UN SUEÑO



La Navidad pasada paseaba por la calle Rubio i Ors, una de las más comerciales de Cornellà Centro, cuando me encontré con una nueva tienda en el número 179.

Por desgracia no me sorprendió, porque lo extraño es no encontrarte con nuevos negocios cada día.

Me llamó la atención que era una tienda de perfumería y productos del hogar y sobretodo que destacaba en la entrada la palabra “OUTLET”

Esta palabra para mí tiene un hechizo especial que me atrae como si fuera un imán y yo un simple tornillo.

Como mi nivel de inglés es como el de la gran mayoría, hasta hace relativamente poco no me enteré de su significado.  ¡Ah, pero cuando lo hice!  “Se llama outlet a un establecimiento comercial especializado en la venta de productos en stock o de una temporada anterior, siendo por tanto el precio inferior……” Vale, vale, Outlet significa, más o menos ¡Rebajas!

Entré en la tienda y la primera sensación que tuve fue de “buen rollo”. Es una sensación que tengo algunas veces y que consigue una automática simpatía con el dueño de la tienda y con sus productos.

¿No os ha pasado a vosotros? Hay tiendas que te ahogan. A veces, es por la pesadez de los dueños o dependientes, que antes de  que pongas el pie dentro del establecimiento ya te están preguntando: ¿Puedo ayudarle en algo? ¡Uff! reconozco que eso me  produce el efecto opuesto del que me imagino pretende el vendedor. A mí me gusta ir a mi bola, mirar, tocar (si se puede, claro) oler…… por eso siempre mi respuesta es la misma: “Estoy mirando. Gracias”.

O por el excesivo volumen de la música “de ambiente”. Nunca se me olvidará una tienda de ropa a la que fui y tenían a toda pastilla, y a unos decibelios que cualquier sonómetro habría estallado, un CD de Mónica Naranjo….. O esas otras tiendas que huelen a incienso o a miles de colonias y perfumes juntos, y te producen un mareo que no sabes ni dónde estás….

Sin embargo, hay otros establecimientos que, por el contrario, al entrar en ellos te invade una especie de relajación y de paz y en los que te sientes libre de mirar y remirar y tocar y oler y sabes que, aunque te vayas sin comprar nada, te encontrarás al final con la sonrisa del dueño o la dependienta.

Este fue mi caso en V&B Perfums, pero no por la sonrisa del final si no por la del principio. Por esa sonrisa ilusionada que me recibió con un maravilloso: “Buenos días”

Una tienda puesta con cariño, con ilusión, con miedos, seguramente, pero con la esperanza de pensar: “A nosotros seguro que nos va a ir bien”

Los productos que en ella se vendían eran todos buenos, originales. Hay gente que confunde precio barato con timo y creen que una botella de colonia, si la venden más económica es porque le han metido agua dentro: “A mí me van a engañar, sí, sí”

Había productos de marcas conocidas y otros de marcas no tan conocidas pero de gran calidad. Las típicas marcas que pueden ajustar precios porque no se lo gastan en publicidad.

Yo he comprado muchísimas cosas y todas buenas y siempre me ha pasado lo mismo: ir a por un solo producto y llevarme cuatro.

Y algo que me encantaba era que, sobretodo Alberto que es con quien más he coincidido en la tienda, se podía pasar un cuarto de hora recomendándome un fregasuelos porque yo, mujer que duda hasta de la hora, no sabía elegir cual iría mejor a mi suelo de parquet sintético. Un cuarto de hora de amabilidad y de profesionalidad para una compra de 2 euros.

Y yo me llevaba ese fregasuelos a casa tan contenta y, efectivamente, me dejaba el suelo tan limpio que, como decían nuestras abuelas, se podía comer sopas en él.

Ayer cuando volví a la tienda después de mi paréntesis vacacional me encontré con la mirada triste de Alberto y con la peor noticia: “A final de mes cerramos”

V &B Perfums fue una tienda creada, no para hacerse millonarios, si no para ir cubriendo gastos, que quedara un poquito de beneficio y poder reinvertirlo en otros productos y en nuevas ideas, pero sobretodo para sentirse vivos.

Él ya tenía su trabajo con el que ir tirando, pero principalmente el negocio era para que Jessica sintiera que seguía activa, que seguía formando parte del mundo laboral, que podía aportar al hogar algo más que, maravilloso por otra parte, papel de madre, cosa que ya estaba más que demostrado con la preciosa Elsa.

Pero el hombre propone, Dios dispone y el destino, ayudado por los impuestos y por el capricho de los ciudadanos de a pie, que no se sabe a veces qué criterio siguen para ir a tiendas cuya calidad/precio deja mucho que desear pero están de  moda, y pasan sin ver las que les están ofreciendo auténticos regalos, todo lo descompone.

Hoy les he pedido permiso para hacerles unas fotografías y comentar su historia en mi blog y me han dicho encantados que sí. Por suerte he podido encontrar a la familia al completo.

La foto habla por sí sola. Las miradas de Alberto y Jessica (miradas y caras de buenas personas que fueron algo que me cautivaron desde el primer día que los conocí) denotan la tristeza de dejar un proyecto por el que habían apostado, pero también el empuje de decir: “Algo haremos”

A todos los que vivís en Cornellà, o en Barcelona y queréis coger el metro, o en Madrid y no os importa tomar el Ave, o en Roma y os apetece venir en avión, os invito a que vayáis antes que cierren el próximo 31 de octubre y “vaciéis” la tienda, para que al menos, se vayan con la alegría de haber podido vender todo lo que con tanta ilusión fueron colocando y reponiendo.

Hubo una frase ayer de Alberto que se me quedó grabada y me ha estado dando vueltas y vueltas toda la noche y posiblemente ha sido lo que me ha empujado a querer compartir esta historia con todos vosotros. Cuando ya me marchaba de la tienda me dijo con una especie de orgullo (muy cogido de la mano de la nostalgia): “Casi hemos llegado al año

Amigos, vamos a conseguir que para Alberto y Jessica el día 31 no sea un día triste si no el bonito recuerdo de una etapa.

Y los que estéis lejos de Cornellà, mirar a vuestro alrededor porque segurísimo que encontrareis muchas tiendas como ésta. Pongamos todos nuestro pequeño granito de arena para que no tengan, también ellos,  que bajar la persiana a sus sueños. 




lunes, 12 de octubre de 2015

¡ EL HOGAR ! LA PALABRA MÁS MARAVILLOSA DEL MUNDO. ¿POR QUÉ YO SÍ Y OTROS NO?



Hoy, día 12 de Octubre (mejor corramos un tupido velo de lo que muchos quieren que represente) hace tres años que empecé a vivir en mi nueva casa.

Una casa en la que yo había puesto toda mi ilusión, y que sirvió para ayudarme a no caer el pozo profundo y cruel que me esperaba ansioso, tras la muerte de la persona que más he querido, y sin duda alguna, la persona que más me querrá.

Esta casa significó el cambio más grande de mi vida y la apuesta más arriesgada. Yo sabía que iba a acertar. Lo presentía. Después de una etapa demasiado larga de dolor y tristeza, tenía que llegar por fin la luz y la claridad.

Mi casa es pequeña: un loft, como se dice ahora. Antes, cuando yo era joven….., más joven, se llamaban apartamentos. Cada centímetro fue decorado con cariño y entusiasmo. Jamás olvidaré el consejo que me dio la persona que me lo vendió: “No tengas prisa en llenarlo, deja que el piso te vaya pidiendo lo que quiere y lo que necesita” Y así fue.

Cuando mi familia y mis amigos lo fueron conociendo, al principio los comentarios siempre eran: ¡Qué mono! ¡Qué bonito! ¡Si parece una bombonera! ¡Es que para tí, es ideal! Y yo, como aquella que están hablando de su niño recién nacido y está recibiendo todos estos halagos mientras ronronea en la cuna, dibujaba una irrefrenable sonrisa de orgullo, pero lo que más me emocionaba y me sigue emocionando, es la conclusión a la que llegan todos ellos al marcharse: “Has conseguido un auténtico hogar”

¡Hogar! Sin duda una de las palabras más maravillosas del mundo. El hogar es tu refugio, es donde ríes, lloras, sueñas, amas….¡vives!

Dicen que soy muy casera; tienen razón. Me gusta relacionarme, divertirme, salir, pero ese abrazo protector que recibo al abrir la puerta de mi casa, me quita todos los estreses y todas las preocupaciones.

El viernes regresé, después de varios días de vacaciones. Claro que da pena dejar, como yo dejé, una casa maravillosa donde solamente en su jardín cabía todo mi “loft”, al lado mismo de la playa, rodeada de naturaleza y sobretodo donde la meta (conseguida)  era olvidarme del reloj, de las prisas y permitirme el gran lujazo de hasta llegar a aburrirme…., pero  cuando abrí la puerta y entré, después de Maià, naturalmente, que añoraba su rutina y su espacio, no pude evitar exclamar en voz alta: ¡Ay mi casita!

Ahora mismo, en estos mismos instantes, habrá familias enteras que estarán huyendo y abandonando, quizás para siempre, sus hogares. Dejando tras la puerta sus vivencias, sus pertenencias, sus proyectos, sus nostalgias……

Personas que tendrán que salir corriendo, sin atreverse a echar la vista atrás, no sea que también ellos, se queden convertidos, ya no en estatuas de sal,  si no de cemento que los sepulten tras una explosión.

Personas que mucho más cerca de lo que nos imaginamos, posiblemente en el bloque al lado del nuestro, tengan que dejar el sueño de toda una vida, porque el destino ha querido ser caprichoso y ha querido jugar a los dardos con ellos dándoles de pleno.

Todos los que estáis leyendo ahora mismo esta publicación (gracias), seguro que lo hacéis desde vuestro ordenador, o vuestra tablet o vuestro móvil. 

Seguro que estáis sentados tranquilamente en vuestra butaca favorita del comedor, o en la silla de vuestro estudio, o despacho o habitación,  o en vuestro lavabo…. ¡qué más da! Pero ¿os habéis fijado en el denominador común? ¡Vuestro! Vuestra casa. Vuestro hogar.

No protestemos por lo que no tenemos y agradezcamos todos, que hoy, 12 de octubre……., tenemos un techo donde guarecernos y que mañana seguirá estando ahí, y pasado mañana también.


Amigos, ¡enhorabuena por estar al otro lado de la tragedia que vemos cada día en televisión!



lunes, 5 de octubre de 2015

Y MI NOVELA “MAIÀ Y CAPI” SIGUE CAMINANDO GRACIAS A TODOS VOSOTROS



En realidad, presentaros mi novela tenía que haber sido la primera publicación, pero a veces se interponen otras emociones que se quieren contar y se van “colando”.

Hoy ha salido publicada en Universo La Maga, una importantísima empresa de promoción cultural que se difunde a través de todas las redes sociales con una gran repercusión, una entrevista que me han hecho a raíz de la novela Maià y Capi. Me gustaría que la leyerais y me dierais vuestra opinión.

Maià y Capi nació el 24 de diciembre del año pasado y ha ido creciendo con alegría y dándome tantas satisfacciones que jamás lo hubiera pensado, como ya os comenté en mi publicación de recuerdo: Capi para siempre con nosotros

Gracias a esta novela he conocido  a muchísima gente, he podido cambiar impresiones y experiencias con personas con las que hasta entonces, quizás tan solo había cruzado un discreto saludo de buenos días. Me han ido llegando comentarios maravillosos que me han alimentado el alma, y sobretodo, me causa una felicidad inmensa saber que en muchos, muchos hogares Maià y Capi ya forma parte de la familia.

Quiero dejar un pequeño recuerdo de algunas presentaciones y los comentarios que, personas totalmente desconocidas para mí y por lo tanto sin ningún ligamen afectivo, han escrito sobre la novela.

La próxima está ya muy cerquita y estoy segura que será un fantástico regalo de Navidad. Pero de eso, ya hablaremos.





La emoción de la primera presentación. Como en todas las demás, se hizo una divertida lectura de unas escenas del libro. Y mis amigos, a mi lado haciendo de maravillosos actores.





En Cornellà, ciudad donde vivo, la presentación fue en la Biblioteca Marta Mata y conté con la asistencia de su Alcalde que cerró el acto con unas bonitas palabras. 
Silvia, la hija de mi querida amiga Ana, puso el broche de oro sorprendiéndome con este precioso cuadro que hizo de la portada de Maià y Capi.

El día de Santo Jordi en el Polideportivo de Cornellà, se hizo una divertida presentación para niños, donde Maià y Capi se convirtieron en preciosas marionetas.

 




En mi querido Logroño, la presentación estuvo llena de sentimientos. Me acompañó mi gran amigo y gran escritor Teo Basterra, y "mis actores" fueron todos mis primos. Un día inolvidable.
 

 La Feria del Libro de Madrid. El 10 de junio firmé ejemplares en la caseta de mi Editorial y fue una experiencia increíble gracias a todos los amigos que se acercaron y compraron hasta agotar todos los libros.