domingo, 27 de septiembre de 2015

27 DE SEPTIEMBRE DE 2015  ¿¿¿¿¿?????????

En un día tan especial como hoy quiero compartir con vosotros mis sentimientos.

Yo soy riojana de nacimiento, riojana de infancia, y riojana del despertar de la adolescencia. Quiero a Logroño con toda mi alma; tengo a la gran mayoría de mis seres queridos ahí y me siento orgullosísima de todo lo que ha conseguido mi ciudad y de en qué se ha convertido esta bella y maravillosa capital, pero no puedo olvidar, ni quiero, que llevo toda mi vida viviendo y trabajando en Barcelona y en Catalunya.

No quiero entrar ya en más debates, totalmente desgastados y destrozados de tantos usos y abusos como han tenido (por ambas partes) durante esta eterna campaña. No quiero “dar de comer a nadie” con mis ideologías. ¿Qué es muy cómodo? ¡Posiblemente!

Lo único que me gustaría es que hubiera un respeto de todos hacia todos. En esta película no hay buenos y malos, ladrones y sheriffs,  o gente con la razón absoluta. Estoy harta de llevar un año teniendo que decidir lo que soy. ¿Por qué si no piensas como yo eres mi enemigo?

No tengo ni idea cual va a ser el resultado que saldrá en unas horas pero…..¡demos tiempo al tiempo!

Mi felicitación y cariño a quienes entienden que la gente es libre de expresar y de querer lo que creen mejor para los suyos.


Desde mi merecido rincón de descanso,  un beso a T O D O S.


lunes, 21 de septiembre de 2015


MI “SOBRINO” MERLÍN

Tenía que ser hoy, el día grande en mi querido Logroño, el día de su  patrón, San Mateo, cuando me volvieran a hacer “tia”

Hace días que ya se estaba preparando su llegada.  Hace días que mi hermana empezaba a tener todas las dudas del mundo: ¿estará bien en casa?, ¿será feliz?, ¿se acostumbrará pronto a vivir conmigo?

Merlín llegó a la Associació Protectora d’Animals de Granollers, hace casi un mes procedente de un lugar tan maravilloso como Sevilla. El niño nos ha saludo andaluz. Pero no vino bailando sevillanas, ni cantando bulerías, ni tomando un rebujito. Vino asustado, temeroso, nervioso y sobretodo, con la infinita tristeza que da la decepción de darse cuenta que, a quien tu habías dedicado, con todo tu amor incondicional tu primer año de vida, abre la puerta del coche, de ese coche donde tantas veces habías subido alegre para ir de paseo, y de un empujón te lanza a la despiadada carretera, confiando, se supone (hay que seguir creyendo en la humanidad), en que algún alma caritativa te recoja, o si no….. ¡mala suerte!

Ese perrito pequeño, gracioso y que parecía un peluche, resultó que no era de peluche, y que había que darle de comer, lavarlo, sacarlo, llevarlo al veterinario…… ¡cuidarlo y dedicarle tu tiempo! “Eso no nos lo habían dicho cuando se lo compramos al niño en Navidad….”

Pero como yo, pese a todo, sigo creyendo en la gente buena, porque la hay, muchísimo más que mala aunque haga menos ruido, y me gusta juntarme con ella, hace unos meses conocí a unos angelitos que pululan, cubo y escoba en mano, en esta Protectora, limpiando y cuidando con un amor y una dedicación infinita, a todos los “inmigrantes de cuatro patitas” que les están llegando de todas partes de España y naturalmente, también a los oriundos de Catalunya, porque…. ¡haberlos, hailos!

Y ese pequeño andaluz de ojitos color miel, mirada despistada y una enorme ternura, hoy ya tiene por fin, una amita que lo quiera y lo proteja.

La decisión de tenerlo ha sido larga, muy larga, pero hacía falta tiempo para ir curando las heridas que deja la ausencia de quien tanto se ha querido.

A mí me indigna la gente que cuando, “se va” alguna mascota, lo primero que se les ocurre decir es: “Cogerás otra ¿no?”, como si estuvieran hablando de una lavadora que se ha estropeado y se ha tenido que tirar y, naturalmente, urge comprar otra para no dejar toda la ropa sucia en el cesto.

El dolor de la pérdida de un ser querido, no se mitiga sustituyéndolo por otro.

Aunque no sé si aun me indigna todavía más, esa otra frase, dicha como un sabio consejo de…. “Bueno, ahora no cojas otro, y dedícate a ti y así podrás viajar, y salir y……”  Todavía no he visto ningún animal que ate al humano a una cadena y lo tenga encerrado en una habitación (al revés sí) Si un humano no sale, o no viaja o no se va a bailar un tango a una sala de fiestas, es porque no quiere. ¡Basta ya de ponerlos como excusa!

Pero bueno, a mi “sobrino” Merlín le ha llegado ya la hora de empezar a confiar nuevamente en las personas y yo sé, porque la conozco desde que nací, hace muuuuuuchos años, que mi hermana va a ser una “mamá” maravillosa para este sevillano resalao.

Que podamos disfrutarlo todos y que acabemos cantando la Salve Rociera.




sábado, 19 de septiembre de 2015



NACER HOY PARA MORIR MAÑANA


Siempre se ha alabado la bella y corta vida de la rosa. La han cantado los poetas, la han plasmado en sus lienzos los pintores y han llenado hojas y hojas los escritores con su bella imagen. La imagen de una flor cuya vida  fugaz dura lo que dura: un suspiro de enamorado. Góngora lo plasmó con maestría:

Ayer naciste, y morirás mañana.
Para tan breve ser, ¿quién te dió vida?
¿Para vivir tan poco estás lucida,
Y para no ser nada estás lozana?

Pero yo, desde aquí, desde el comedor de mi casa en donde veo en la terraza su belleza, proclamo que hay una flor más bella todavía y cuya vida aun es más etérea. Es valiente, generosa en su apertura, alegre en sus vivos colores y agradecida a unos mínimos cuidados. Para dar de sí toda su belleza, no necesita riquezas, ni poderes, ni quirófanos, ni cremas;  solo necesita cariño, agua y sol:  El Hibisco  





El hibisco es una planta cuyo amor a los humanos no tienen límite. Cuando está viva, nos deleita con su incomparable poderío y hermosura, y cuando muere, se nos ofrece serenamente, como remedio a nuestros humanos males. Su ser, su esencia, nos ayuda a equilibrar cosas tan vanas y prosaicas como la tensión arterial, a hidratar nuestra marchita piel y hasta a  servir de maravilloso complemento a una bebida tan de moda en estos días como el Gin Tónic. 

¿Nunca habéis probado un Gin Tónic con un hibisco deshidratado dentro? ¡Probarlo!  Con calma, sin prisas, dejando que el hibisco se vaya bañando entre las aguas de la tónica, y embriagando en la preciada ginebra. Al final de la gran copa, cuando ya no quede ni una gota de líquido, saborear ese hibisco cerrando los ojos, y dejaros transportar a otro mundo de sensaciones….

Pero a mí, me gusta más ese hibisco vivo y provocativo.

Tengo que confesar que hace poco que lo descubrí. El año pasado, yendo a regar las plantas que tenía en su inmensa terraza mi amiga Julia, bella alemana con el corazón medio español, me fijé un día en una flor inmensa. Con un amarillo que parecía robado de los rayos del sol. Estaba toda abierta y descarada. Cuando me acerqué, se dejó mecer lentamente por la brisa que soplaba en  aquel momento y se debió reír ante mi boca abierta y mis ojos hipnotizados.

Como era época de muchísimo calor, al día siguiente volví a refrescar las plantas que me necesitaran, y cuál fue mi sorpresa y mi tristeza, al ver que aquel ser radiante, que hacía tan solo unas horas me había saludado exultante, ahora era una viejita, encogida y ya medio cerrada flor, que solamente esperaba resignada, el empuje de la naturaleza que la arrancara de su planta madre, para ir a morir al duro suelo de la terraza.

No podía creerlo.  ¿Me habría equivocado de planta? Examiné con la vista cada rincón y no tuve dudas. No, era ella.

La misma amiga alemana, agradeciéndome el cuidado que había tenido con sus plantas, me regaló un precioso tiesto con tres hibiscos presumidos y coquetos, en pleno apogeo.

Me fui acostumbrando a ver como sus flores morían, siendo apenas unas recién nacidas, y como volvían a nacer al cabo de unos días, igual de bellas y majestuosas.

Estuvieron dormidas todo el invierno. Fui regando con igual cariño su solitaria tierra y me volví a  ilusionar con los primeros asomos de sus brotes. He ido viendo como esos brotes iban engordando, llevando su embarazado con gallardía. He sido espectadora de primera fila de sus partos, y les he sacado una y mil fotografías que me han acompañado en mi pantalla del móvil o en la fría pantalla del trabajo.

 Ahora que vamos a entrar en la estación que más me gusta, en la estación de los ocres y dorados, mis hibiscos, todavía seguirán asombrándome día tras día, regalándome ese color de eterna juventud  hasta que el frio les haga despedirse de mí con una sonrisa y un: “Hasta pronto. Cuídanos igual, aunque no nos veas, ¿vale?”


martes, 15 de septiembre de 2015

CAPI PARA SIEMPRE CON NOSOTROS



Cuando hace precisamente ahora un año, mi Editorial Éride Ediciones, me dijo que le gustaba el libro y que solo esperaban mi OK para tirarlo adelante, os tengo que confesar que tuve muchísimas dudas.

Jamás había publicado un libro, no tenía ni idea de cómo funcionaba el mundo de las Editoriales. ¿Por qué no decirlo?, también temía que ésta pudiera ser un timo. Había gente que, con buen criterio, me hacía ver que posiblemente de todos los ejemplares que salieran a la venta, se venderían dos; el que yo comprara y el que comprara mi hermana…. Me pareció una enorme montaña todo lo que el “dar a luz” un libro suponía.

Leía, y releía el mail de la Editorial, y día tras día lo dejaba apartado. Me parecía también por mi parte una pedantería pretender que, una historia, que en el fondo había escrito para mi, podría llegar a gustar a más lectores.
Claro que tenía confianza en ella y sabía que era muy bonita y que podría alcanzar fácilmente al corazón de quien la estuviera leyendo, pero, ¡señores! publicar un libro, son palabras mayores.

Al “marcharse” Capi, a parte de la pena y el vacío que no creo que haga falta explicar, algo dentro de mí se revolucionó. Quería que ni Capi (ni por supuesto Maià, cuando de aquí muchos años le llegue la hora) quedaran con el tiempo, y con las ausencias lógicas de todos, incluidos los humano, en el olvido.  

Entonces la bombillita se encendió y la pena se fue mitigando, al darme cuenta que podía hacer algo para que Capi siempre estuviera vivo. En una librería, en un estante, en una mesilla de noche, durmiendo en un cajón, esperando que ese peque crezca más para poder releer el libro con sus padres….  Y me  cogió una especie de subidón que me hizo ir corriendo al teléfono, marcar el número de la Editorial y decirles: Adelante con “Maià y Capi”, pero, eso sí…., por favor, irme guiando porque no tengo ni idea de lo que me espera.

Y lo que me esperaba, gracias a todos los que habéis leído el libro y a mi Editorial, que me ha cuidado y protegido desde el primer momento como si yo fuera Vargas Llosa, es una de las experiencias más increíbles que me han pasado en la vida.


Mi próximo relato será para contaros todas las presentaciones y todas las experiencias que he ido viviendo a lo largo de estos siete primeros meses del 2015.

Pero hoy, permitidme que mi beso y mi caricia sea para MI CAPI.

sábado, 12 de septiembre de 2015

QUE EL ÚLTIMO PENSAMIENTO ANTES DE DORMIR,  SEA ALGO BUENO QUE TE HA PASADO A LO LARGO DEL DÍA.

Hace unos meses escribí para un concurso un relato que, pese a no haber resultado ganador, ha gustado mucho a todas las personas que lo han leído. Os lo iré transcribiendo un poquito cada día. No tienen muchas páginas pero estoy segura que os va a dar, como se dice ahora, muy buen rollo. Se llama “16 de Noviembre”

En él hay un momento  en que la protagonista del relato, que no es otra si no  la hojita de un calendario….. (mi imaginación no tiene límites) explica que lo mejor para conciliar el sueño y dormir en paz es pensar al meterte en la cama en 5 cosas buenas que te hayan pasado ese día. Naturalmente se encuentra con el escepticismo de quienes piensan que es imposible que todos los días te pasen 5 cosas buenas.

Os propongo a todos un reto, o un juego o como queráis llamarlo. Yo cada día (si fallo alguno, porque las horas se me han  escapado sin darme cuenta, me perdonáis),  escribiré una cosa buena que me haya pasado y vosotros también lo hacéis.

No intentéis buscar algo bueno en cosas grandes, en grandes hazañas, a veces lo mejor del día viene en un rico zumo de naranja por la mañana, en  encontrar asiento en el autobús nada más subirte, en la sonrisa de un compañero cuando has pasado por su lado…… Buscar, bucear en vuestros recuerdos diarios y recuperar ese momento que haya valido la pena.


¿Jugamos? Pues, hasta mañana. Buenas noches. Voy a pensar qué de bueno me ha pasado hoy.

jueves, 10 de septiembre de 2015

EL PODER DE UNA SONRISA

Hola a todos y bienvenidos a mi blog. Por fin he hecho caso a quienes desde hace mucho tiempo me lo habían aconsejado, y gracias a mi amigo José Luis (más tarde os hablaré de él y de sus maravillosos poemas) me he decido a poner un poquito de mí al descubierto.

¿Por qué  “El Poder de una Sonrisa”? porque nunca olvidaré la experiencia que tuve hace unos años, con  una señora mayor que me encontré  un día, paseando con Maià y Capi cerca de donde yo vivía antes,  la Sagrada Familia.

Era una señora, claramente indigente, vestida casi con harapos, piel oscura, pero no por su procedencia si no por la falta de higiene, con el pelo largo, enmarañado, donde el peine hacía  meses que no se había atrevido a entrar, y con una de las miradas más duras  y desafiantes que he visto en mi vida. Me miró de forma recelosa, y a la vez provocadora. Cualquier palabra que le hubiera dirigido estoy segura que me la hubiera devuelto con algún exabrupto o gesto obsceno. 

Sin embargo, no sé por qué, al pasar por su lado le sonreí. Aquel ser huraño y feo se transformó. La mirada se le dulcificó, los ojos se le agradaron y la boca, que había estado sellada, marcando unos pronunciados surcos hacia abajo, se le fue abriendo, dejando al descubierto, sin ningún pudor, su mellada dentadura, y con una indescriptible sonrisa, me dijo: “Buenas tardes señora, ¡que perritos más bonitos!”


La sonrisa es la llave que abre todas las puertas del corazón.