domingo, 27 de diciembre de 2015

28 DE DICIEMBRE: ¿LOS SANTOS INOCENTES?


Nunca entenderé por qué una celebración tan dramática como ésta, va ligada a un absurdo y ridículo muñequito de papel, pegado en la espalda de algún pobre iluso.

Como algo tan atroz como la matanza de unos bebés inocentes, a manos de los esbirros de Herodes, que desde su palacio de mordía las uñas pensando que ya había llegado al mundo quien haría tambalear los cimientos de la historia (naturalmente todo de ésto es para los creyentes católicos), ha podido degenerar en un día, en donde no te puedes creer absolutamente nada de lo que te digan, ni de lo que leas, a no ser que quieres quedar como un auténtico cretino

No he soportado jamás las bromas. Ya no solo no las encuentro ninguna gracia, si no que simplemente el verlas ejecutadas en otras personas, me produce una gran vergüenza ajena e intento huir de lo violento que tienen sus situaciones.

Pero yo soy coherente conmigo misma, y si odio que me gasten una broma, jamás puede decir nadie que yo le haya gastado ninguna.

Hay personas que traman,  maquinan, urden y pierden horas maravillosas de sus vidas, pensando cómo pueden dejar en ridículo, o asustar, o hacer perder la paciencia, a tranquilos sujetos que seguramente a ellos no les hayan hecho nada. 

Esas bromas estúpidas que lo único que pretenden es reírse del prójimo, enseñar quizás sus partes más débiles o comprometerlos ante los demás ¿Por qué?

Y si odio las bromas, más odio los argumentos con que los imbéciles defienden sus imbecilidades: “ Es que fulanito es muy gracioso….. Es que en este pueblo todos somos muy de la broma…. Es que el español es así…….

Y encima los programas de televisión que basan todo su espectáculo en poner en una situación límite a cuatro o cinco famosetes, que a punto están de acabar con sus huesos en la UVI.

Porque antes eran unas bromas, más o menos ¿¿¿graciosas???, que duraban cinco minutos y enseguida se descubría todo el engaño para alivio del protagonista. Ahora no, ahora el desgraciado de turno tiene que aguatar bromas, preparadas cual guion de Quentin Tarantino, en las que la duración de las mismas puede ser de un día entero (luego en producción ya iremos recortando, ya…) 

Las caras de estos pobres famosetes son todo un poema que va cambiando de color, igual que esos muñecos que varían de tonalidad con la temperatura. Pasando del rojo al verde y del verde al azul y del azul al amarillo… Menos mal que, al menos las causas de estos programas televisivos suelen ir relacionadas con la ayuda a los Inocentes de verdad.

¿Por qué nos gusta tanto reírnos de los demás? ¿Por qué disfrutamos tanto viendo como “los otros” lo pasan mal, sudan, se asustan, se caen, les dan arritmias….? Pero todo, de buen rollo ¿eh? Aquí como respondería Capi a Maià, ante su total desconcierto, ¡Son cosas de humanos!

Mañana puede que leamos algún titular en algún periódico, que nos parezca la típica broma de este día. Algún  titular que nos haga abrir los ojos como platos o que casi nos cierre el corazón de golpe.

Esos titulares que, por estrambóticos, estrafalarios, absurdos o ridículos, nos hagan por un momento pensar que son reales, pero que después, nosotros, los humanos, con nuestra gran capacidad de reacción y nuestra enorme inteligencia, rápidamente lanzaremos una carcajada o esbozaremos una vanidosa sonrisa y diremos: “Es una broma…..¡A mí me la van a dar!


Amigos, fijémonos mañana bien en los titulares porque, seguramente, entre las “bromas” haya más de un titular real.

¡Ah y cuidado con la espalda!




sábado, 28 de noviembre de 2015

LA GATITA KYRA Y EL CANARIO MESSI “GUARDIANES DE LOS RECUERDOS”


El día  que Olga me lo presentó, me robó el corazón. Primero porque se parecía muchísimo a un tío abuelo mío, cuyo recuerdo estaba íntimamente ligado a mi infancia. Un tío al que yo había querido mucho y que con el tiempo, me fui dando cuenta de la increíble personalidad que tenía.

El padre de Olga, como mi tío, cuando lo conocí noté que tenía también algo de especial: ¿su cara?, ¿su sonrisa?, ¿su frágil figura? no lo sé, quizás un conglomerado de todo.

Me di cuenta que era un hombre que desprendía bondad. Con un hablar tranquilo, sin estridencias. No me sentí extraña a su lado, al contrario, me hubiera encantado llevármelo a alguna cafetería, y delante de un buen café, haber estado hablando y sobretodo, escuchando.

En muchas ocasiones, cuando mi amiga habla de él, siento una especie de punzadita en el corazón. Dicen que la envidia sana no existe, yo creo que sí, porque a Olga la envidio, cuando se le iluminan los ojos contando los esfuerzos, las luchas y los triunfos de su padre ante los avatares de la vida.

Los años pasan, y a veces los recuerdos se difuminan, y los conocimientos adquiridos durante toda la vida, se entretienen jugando y escondiéndose en lo más remoto de la memoria. Allí donde es difícil encontrarlos, a no ser que tu coraje y tu tesón  consigan abrir todas las puertas que el tiempo se empeña en cerrar.

Por suerte, para ir abriendo estas puertas no está solo. Están todos los suyos al lado; muy cerquita, sin perderlo de vista ni un instante.

Pero ahora cuenta con la ayuda dos increíbles aliados, que le han hecho despertar un poco, de ese sopor que produce la monotonía diaria : 


¡GOOOOOOOL!
Messi, el canario, que haciendo honor a su nombre, es también todo un campeón, pero en vez de con la pelota, con sus cánticos, con sus trinos y con su belleza. Sus maravillosos sonidos no permiten que el silencio invada sus horas de desánimo.



Y sobretodo ella… ¡Kyra! la pequeña gatita casi recién llegada a la casa, que ha conseguido ponerlo todo “patas arriba”. Dulce, de precioso pelo e impresionante mirada. Repleta, casi a punto de explotar, de un amor inmenso para repartir. En esta ”tómbola” del cariño, creo sinceramente, que el padre de Olga se está quedando con todos los boletos.


Su presencia, su alegría, su compañía y su amor desinteresado están haciendo que Baldo vuelva a sentir emociones, quizás perdidas o quizás un poco abandonadas. Esta pequeña muñeca, está obligándole a “ponerse las pilas”, pero esta vez de las duraderas, como aquellas del anuncio que “duran y duran…….”



¿ME ENCUENTRAS?
Bajo la divertida mirada de su esposa o de sus hijas, Baldo está viviendo momentos maravillosos, como cuando Kyra se acomoda plácidamente  en su regazo mientras ve la televisión,  fundiéndose con él de tal manera, que no se sabe donde empieza uno y acaba la otra; o como cuando, curiosa donde las haya, se le pone encima de esos cuadernos de deberes que tanto le  ayudan a agilizar la mente “¿lo hacemos entre los dos?”, o simplemente cuando se miran a los ojos con complicidad y notan que se les llena el alma de alegría.

A veces el cariño de los nuestros nos agobia. A veces necesitamos sentir, no que somos el continuo objeto de protección, si no que nosotros volvemos a ser los protectores. Necesitamos volver a sentirnos necesarios para alguien. Que nuevamente tenemos obligaciones, que tenemos compromisos.

Son sentimientos que te hace crecer y poner otra vez toda la maquinaria emocional en marcha. Que  algo tan delicado y puro como un animal, dependa de ti para ser feliz, que tú seas su vida, ¿es una gran responsabilidad? ¡por supuesto!, pero ayuda a volver a plantarle cara a la vida.

Olga me cuenta que todos los niños y los animales se acercan a su padre y acaban no queriéndose marchar de su lado. ¡Qué pena que cuando crecemos perdemos este maravilloso instinto de saber dónde está la virtud de las personas! ¡Qué pena que cada año que cumplimos nos vamos alejando de la pureza, de la inocencia  y de la espontaneidad!

Por eso a Kyra, como a Messi,…… al que ella mira de reojo, pero sabe que hay que respetar, si no quiere acabar en el “banquillo”, la Diosa Fortuna les ha dado el regalo de poder vivir al lado de una persona tan extraordinaria como el padre de Olga.

Por eso a Baldo, la Diosa Fortuna le ha puesto en su camino a estos dos seres que le exigen esfuerzo, dedicación y atención. Ellos posiblemente serán los que más le ayuden a bucear en sus recuerdos, y a no permitir que ninguna ola se los lleve.

lunes, 23 de noviembre de 2015

EN LA RECTA FINAL DEL EMBARAZO LITERARIO



La verdad es que me empiezo a encontrar ya muy pesada. Me cuesta dormir; no sé a veces como ponerme; me despierto a media noche y ya no puedo volver a coger el sueño….. Ya, cosas normales en los últimos días de embarazo. Si lo sé, si con el otro pasó igual… o peor.


Dicen que con el segundo, como las cosas ya están rodadas, todo es más fácil. Que ya no te agobias tanto pensando: ¿Cómo será?, ¿qué sentiré  cuando lo coja?, ¿qué dirá la gente de él?, ¿gustará?, ¿dirán que es aburrido?, ¿qué es muy divertido?.....

Y es que el primero, seamos sinceros, me pilló un poco por sorpresa. No fui a buscarlo. Vino casi como un juego, como una especie de apuesta conmigo misma.  Y mira, qué majo ha salido y cuantas satisfacciones me está dando.

Este segundo, aunque siempre iba diciendo que no, que no  y que no, que con uno ya tenía bastante….. al final, la carne es débil y las alegrías con el primero han sido tantas que me dije: Vamos a darle un hermanito que parece que con el primero se quedaron muchas historias con ganas de más.

Y aquí me tenéis, a punto, a puntito ya que me llamen de la imprenta para decirme: señora Lakatos, ya ha nacido. ¡Tiene todas las hojas! Se lo mandamos mañana por correo de seguridad.

Sí, ya sé que queda un poco desnaturalizado que me manden a mi “niño” por correo, pero es lo que tiene que la Editorial esté en Madrid y yo en Barcelona. Seguro que llega bien. ¡Pues no los traen poco abrigaditos, y protegidos con ochenta mil plásticos de esos de pedorretas que digo yo, que te pasas las horas explotando micro-globitos hasta que los dedos ya ni los sientes….!

No voy a hacer lista de bautizo ni nada por el estilo. No me hace falta nada, ¡si todavía tengo algo del otro que se puede utilizar!

Pero…. si os empeñáis, si os hace muchísima ilusión regalarme algo…. llevároslo a vuestras casa o regalarlo a la gente que queréis. ¡Hala que mala madre, ja,ja,ja!

“Maià y Capi” también están contando las horas para verle la carita a “El Cascabel”.

Aquí os dejo una primicia. Para ir abriendo boca...... ¡Ah!, por cierto.... reservaros el 16 de diciembre. Tendremos una maravillosa cita en Barcelona. 





domingo, 15 de noviembre de 2015

MAMÁ, MAÑANA HUBIERAS CUMPLIDO ¡90 AÑOS!


¿Por qué no escribo ésto mañana? porque posiblemente mañana no tenga ganas de escribir.

No quiero tristezas, ni melancolías, ni recuerdos dolorosos, ni sentimientos que te aprieten el corazón. ¡Estamos de cumpleaños!

Aunque mamá, no sé si te haría mucha gracia que una y otra vez te dijeran: ¡Uh Alicia, 90 años ya….., pues qué bien los lleva! jaja,ja, con lo presumida que tú eras.

Fíjate que uno de los recuerdos que siempre tengo de ti, es que no salías jamás a la calle, aunque solamente tuvieras que ir a la esquina a comprar el pan o al supermercado, sin pintarte los labios y sin ponerte tus cremas y tu colonia. Bueno, perdón… tu perfume.

¡Uno de los recuerdos…! es que ¡hay tantos!  Yo también me estoy haciendo mayor, no te creas. Aquel renacuajo que nació con ocho meses y casi a punto de morirse y que nadie daba por él ni media peseta (tú seguro que sí) se agarró a la vida como a un clavo ardiendo.  Y mira, que bien me he desarrollado.


Esta foto la encontré el otro día. No me acordaba de ella. ¡Vaya personaje! Pensar que yo alguna vez fui un bebé. ¡Qué cosas!

Recuerdos de toda una vida. Siempre juntas. Yo siempre pegada, a ti. Era como una especie de lapita agarrada de tu mano, no fuera que te escaparas…. Me acuerdo que cuando a veces íbamos por la calle y te miraba, pensaba: “mi madre es  la madre más guapa del mundo”. Y es que ¿qué madre no es la más guapa del mundo?

Tuviste una personalidad arrolladora. Llevabas algo en la sangre, como casi toda nuestra familia, que te hacía diferente. 

Fuiste una locutora de radio extraordinaria. ¡Cuántas horas te pasaste en aquella emisora de Logroño! (Radio Rioja - EAJ18). Allí hiciste,  desde entrevistas a todas las grandes figuras que llegaban continuamente con sus Compañías (Logroño siempre ha tenido una enorme afición al teatro y a la música), hasta novelas radiadas en donde tú eras la Doña Inés del Tenorio, hasta informar de cómo estaba el mundo en aquel momento……, hasta hacer anuncios y ¡cómo no!, a leer las cientos de dedicatorias que cada día salían a las ondas en los programas de discos dedicados.

¡Vaya trío mas guapo!
Fuiste una mujer cultísima. Como tantas y tantas de tu generación, acabaste cómo pudiste tus estudios más elementales, y sin embargo, los conocimientos que adquiriste gracias a tu afición a la lectura, a los millones de crucigramas que jamás se te resistían, a la música o a la literatura, hacían que siempre tuvieras la respuesta a mis preguntas: “¿quién ha escrito esta novela?…… ¿de quién es esta ópera?.....”

¡Ah, la ópera! Tenías una voz preciosa de soprano. Hubieras podido llegar muy lejos porque hubo gente muy importante que apostó por ti, pero…. te encontraste con la típica mentalidad de:  “La nena canta muy bien, pero en casa, que el mundo de la farándula ya se sabe cómo es….”

¡Qué lástima! Quizás por eso apostaste por mí y te entusiasmaste cuando te dije, como en aquella función de teatro: “Mamá quiero ser artista. Mamá, quiero cantar”

Jamás se me olvidarán las noches y noches y noches en que mi pobre hermana se iba harta y aburrida a la cama, mientras tú y yo nos pasábamos las horas después de cenar hablando de óperas: Verdi, Puccini, La Traviata, Tosca, Carmen… Una de nuestras mayores diversiones era cantar un fragmento (en voz bajita, claro) de Aída. Acabábamos siempre riéndonos como dos bobas….

Después de algún concierto.
Nuestra mirada de cariño
Tú, que eras una gran fumadora, dejaste el tabaco de la noche a la mañana porque me podía perjudicar. Creo que nunca te lo agradecí.

Me hubiera gustado que mi nombre te hubiera enorgullecido al verlo publicado en los mejores teatros del mundo, pero… ¡no pudo ser!  ¡Lo siento! Seguramente mi ilusión era más buena que mi voz.

Me gusta recordarte siempre con tus pantalones. Tendría que buscar mucho entre las cientos de fotografías que están aguardando que un día me decida a ordenarlas (cuando me jubile)  para encontrar alguna en la que llevaras falda o vestido. Tú siempre cómoda, como decías.  ¡Di que sí!

¿Sabes qué, mama? que cada día me parezco más a ti. No por lo de los pantalones, que también; hay veces que mis amigos me dicen: “ ¿tú tienes piernas?”, ja,ja,ja, sino por las expresiones, por la forma de hablar, de gesticular, de reírme….. Muchas veces al oírme te estoy oyendo a ti y en más de una ocasión al mirarme en el espejo te he visto a ti. Claro que ya dice el refrán (ves, hasta en eso nos parecemos, ¡refraneras!) “A quien a los suyos se parece, honra merece….!

Pero lejos de producirme tristeza, me hace esbozar una sonrisa. Cuando repito alguna de tus frases pienso: “ Mira, como mamá”

Como también sonrío cuando me acuerdo de tu locura por los dulces, mejor dicho por el chocolate. Te cambiaba la cara cuando veías el brillo del envoltorio de un bombón.

Y eras de buen comer, sí señor, no hacías ascos a nada. Igual te comías entusiasmada unas patatas a la riojana que una langosta.

¡Y como cocinabas…..! Nunca te diste importancia de nada. Así como hay gente (muchísima gente),  que cada vez que hace un huevo frito hay que revolcarse por el suelo y asegurar una y otra vez que ni en Casa Lucio han comido otro mejor, tu jamás encontrabas que habías hecho nada fuera de lo normal. Ahí mi hermana te sigue de cerca. ¡Qué bien cocina también ella! y como tú, parece que el hacer una extraordinaria paella en la que no queda ni medio granito de arroz en la paellera, sea lo más normal del mundo… ¡Que me lo digan a mí, que me sacan del microondas y no sé por dónde tirar, ja,ja,ja, pero…porque no me pongo ¿eh? que si no…….. ¿Por qué todas las madres cocináis tan bien?

¡Son tantas las imágenes que se me vienen a la mente! ¡Tantos los momentos que se están agolpando en mi cabeza y que se empujan por salir y por quedar plasmados en esta especie de tímido homenaje….!

No quiero olvidar tu afición futbolera. ¡Hey, mal dicho!, tu afición, adoración y locura por un solo equipo: EL BARÇA. Tu Barça. Culé hasta la muerte. Los domingos no había que contar contigo. Aparato de radio encima de la mesa y auriculares para que, al menos yo, pobre mortal que no le gusta el futbol, pudiera estar viendo en el comedor alguna película. Pero claro…. como iba a ver ninguna película si cuando menos me lo esperaba, un grito me hacía dar un bote que casi me caía del sofá. Porque eso sí, eras una aficionada de las “calientes”. Gritabas, saltabas, protestabas, te acordabas de las familias de más de un árbitro o jugador contrario….. 

Tu gran Barça
Eras una gran entendida en este deporte y quizás por eso, te desesperabas cuando, si veía un partido por la tele contigo, te preguntaba por millonésima vez: “¿qué es un fuera de juego?, ja,ja,ja,


Una de las mayores penas que tengo (aunque ya he dicho que hoy nada de melancolías) es que no pudiste disfrutar del éxito sin precedentes del Barça. Ojalá hubieras podido “vivir” aquel 2009 en el que lo consiguieron absolutamente todo. Tú todavía estabas con nosotros, pero tu mente ya volaba muy lejos del Camp Nou.

Lo que sí me da rabia es que no hayas llegado a disfrutar de mi aventura literaria. Siempre me animaste a escribir y me decías que lo hacía muy bien. Tú también escribías de maravilla, como mi hermana, como los abuelos, como los tíos……

“Maià y Capi” y  a puntito ya de salir “El Cascabel” ¿Quién nos inculcó el amor a los animales? Tu pasión, sobretodo por los perros, era conocida por todo el mundo. Mejor que no te encontraras con un perro perdido por la calle porque ya éramos uno más. Yo creo que un trocito de tu vida se fue yendo con cada uno de ellos. Pero ahora, seguro que estás rodeada por todos y eres la mujer más feliz del mundo.

A ti, mama, te deseo un maravilloso cumpleaños. Sé que estás bien porque lo noto, porque no tengo angustia cuando pienso en ti. Estoy convencida que mañana armareis una buena juerga. ¡Si estás con todos los que siempre has querido! Hay más allá que aquí. Dales un beso a todos: a los abuelos, a la tata, a los tíos (seguro Fernando y Moli te están preparando alguna)……

Mañana Nuri y yo también lo celebraremos. Va a hacer una comida de esas de chuparse los dedos.

Guapa…. que no es que no estés, es que simplemente, te has ido antes. Te quiero.

Con dos de sus grandes amores: el mar y la Nina

sábado, 31 de octubre de 2015

CONTINUACIÓN DEL RELATO "16 DE NOVIEMBRE (LAS HOJITAS DEL CALENDARIO)"


Una de nuestras hojas, que es muy instruida y le gusta mucho leer y enterarse de todo, no sé exactamente qué día es pero me suena que de marzo, más o menos, nos dijo que si “nuestras personas” dijeran en voz alta todo lo que están haciendo en cada momento, vivirían más intensamente el ahora, que es en realidad lo único que importa.

Ahora me he levantado y se ve una mañana fría pero muy sana.
Ahora me estoy tomando un café que me sabe a gloria.
Ahora me estoy dando una ducha calentita. ¡Qué suerte tener agua caliente (y agua, en general), para poder tirármela por encima y que me acaricie todo el cuerpo despertándolo!
Ahora estoy paseando con mi perro por el parque de enfrente. ¡Como disfruta oliendo todos los arboles y todas las florecillas que se encuentra!
Ahora voy en el autobús y me he podido sentar.  ¡Bien!
Ahora he entrado en el trabajo y el conserje, portero, recepcionista….. me ha saludado  con una sonrisa.
Ahora………

Pero no; hay que pensar siempre en el futuro. Ahora me levanto y cuando coja el autobús llegaré el trabajo. ¡Punto pelota! Se acabó. Dos horas reducidas a un minuto.

Yo, como hoja inquieta que soy, siempre me estoy preguntando cosas y  a veces me dan la respuesta y otras veces no. Una de las cosas que más me inquietan es saber cómo será mi día  al nacer. Haciendo muchos, muchos cálculos, he deducido que no va  a ser lunes, ¡Ole!, pero tampoco sábado. ¡Vaya!

Pero, ¿cómo saber si mi día va a ser un día malo para “mi persona”?

Nos han aleccionado mucho a que siempre tenemos que tirar para adelante, pase lo que pase. Nunca tirar la toalla y renunciar a acabar nuestra vida antes de hora.

Por lo visto, hay personas que no nos pueden soportar y en un momento de nuestra existencia, nos cortan la vida. Así, ¡zas!  Dicen que no es por gusto si no porque no ven nada que les de fuerzas para seguir. Y nos han contado que a veces la solución a esa desgracia que les ciega estaba precisamente en la hojita del día siguiente.

A mí me da mucho miedo ser una de esas hojitas que no dejan llegar hasta el final. Pero nadie puede saberlo. Por eso, el momento más esperado por todas es cuando, al ir sonando las doce campanadas, entra la “veterana” para dejar paso a la “novata”.

Entonces es cuando se sienta ya agotada en un sillón, todas la rodeamos, respetamos su cansancio y tras unos segundos eternos si no empieza ella a contar, le preguntamos nosotras.

Cuando una hojita se hunde en el sillón y no es capaz de articular una palabra….¡malo! O ha sido un día totalmente perdido o ha ocurrido algo que le ha pasado como triste herencia a la recién nacida.

¡Cómo animar a quien  ha sido testigo durante su vida del sufrimiento de “su persona”! Que ha visto como recibía la terrible noticia de una grave enfermedad, o el abandono con una nota o un mensaje de móvil, o  quien ha perdido a ser querido.

¡Cómo consolar a quien ha dejado a una madre  a los pies de la cama de su hijo viendo como éste se  debatía en lucha feroz con la muerte!. Ese dolor va con la hojita hasta su último segundo de vida.

Afortunadamente, también las hay que después de descansar unos segundos empiezan a narrarnos cosas, en principio intrascendentes, pero que han formado parte de la vida de la persona y la han enriquecido o al menos la han ayudado  a saborear mas una parte del día.

ü Hoy ha hecho su primera tortilla de patatas
ü Hoy le han sacado a la pizarra y no se ha puesto nervioso y lo ha hecho todo perfecto
ü
Hoy se ha jurado amistad eterna con su amiga del alma. Nada ni nadie las separará.
ü Hoy su madre ha hecho la vista gorda y hasta está segura que le ha visto una sonrisa cuando ha salido de casa con los labios pintados
ü Hoy sus compañeros estaban en la máquina del café comentando muy positivamente una idea que había tenido para el nuevo proyecto
ü Hoy le han dicho que, ¡qué pena que se fuera de vacaciones todo el verano!. “Eso es que siente algo por mí, ¿no? Si  no, igual le hubiera dado” 

¡El amor……!

Y la vida es eso. No cosas maravillosas cada día, ¡ojala! así seguro que nos tocaba a casi todas, si no esas pequeñas ráfagas de felicidad que posiblemente  al día siguiente no tengan ya casi importancia (lo siento por la hojita que venga detrás) pero que en el momento te hacen verlo todo de otro color.

Vamos pasando una a una. Para nosotras muy lentamente, para nuestras “personas” posiblemente demasiado rápido.

En todo el calendario se respira continuamente excitación, nerviosismo y sobretodo el ansia de conocer que nos deparará aquella puerta que se abre en el primer segundo del dia.

Hay hojas vanidosas que llegan ya por la noche pavoneándose y presumiendo de haber sido un día maravilloso. Inolvidable. “Me recordarán toda la vida”
Y es que, que te toque precisamente tu dia “la boda”, o el nacimiento de ese hijo esperado, o el final de una trabajada y estudiada carrera, o una medalla de oro en unas olimpiadas o un pequeño trofeo de latón en la cursa de tu barrio, ¡qué más da!, o una declaración de amor, o un primer beso……

Ninguna sabemos a quién nos darán esos premios. Por mal, muy mal que vaya todo el año, alguna hojita saldrá con el boleto de la felicidad. Será “inmortal”

Sería maravilloso que las personas se dieran realmente cuenta que cada dia es distinto. Que no formáramos simplemente parte de una especie de rueda gigantesca que gira y gira sin saber donde está en principio y donde está el final.

Como nos entristece cuando escuchamos: Fíjate ayer era lunes y hoy ya es viernes. ¿Y el martes, y el miércoles y el jueves? Han matado tres días de un plumazo. Han borrado de sus vidas  259.200 segundos.

Ya sabemos que el dia es algo abstracto, algo que no puedes tocar o ver o sentir, pero somos “tu dia” Somos enteramente tuyos. Vamos pegados a ti como unas lapitas desde que te levantas hasta que te acuestas. ¿Por qué no nos conviertes en tus compañeras de viaje?

Hay personas que sí que nos saludan por la mañana al levantarse. Personas por regla general que ya tienen un ánimo elevado y se sienten felices de estar vivas. “Buenos días guapo, a ver que me deparas hoy”. Eso, tiene que dar un subidón tremendo. Te tienes que notar ya en contacto absoluto con la persona.

Cuéntanos tus sentimientos: Cómo estas, como te has levantado, que tal has dormido, que has soñado… Dinos lo que quieres conseguir ese dia. Posiblemente nos des una orientación de lo que tenemos que hacer. Nacemos bastante perdidas, ¿sabes?

Intenta decirnos cosas positivas aunque te cueste y aunque no sepas quizás, ni de dónde sacar las fuerzas. Dinos que juntos podremos. Mímanos mucho. Piensa que no tenemos a nadie más en el mundo que a ti.

No nos inundes de malos modos, de insultos de energías negativas. Aunque hayamos sido esa clase de dia  que sale con el estigma de “malos” valora igualmente que te estemos dedicando absolutamente toda nuestra vida. ¡Que más desearíamos que hacerte feliz! No nos dejes morir tristes y abandonados. 

Al menos, al final de la noche, danos un beso y ya verás como ese gesto, ese momento te llena de paz y hace que cuando le demos el relevo al otro día que ya lucha por salir, tengamos la suficiente fuerza para hacerle un pequeño guiño mientras le aconsejamos muy bajito: ¡Cuídala mucho. Es una gran persona!

Practica algo maravilloso que te hará conciliar el sueño más que la absurda idea de ir contando ovejitas. ¡Ya ves tú!, ¡Vaya bobada!

Cuando te metas ya en la cama, te acurruques en invierno o te estires, una pierna aquí y otra allá, en verano, en cuando cierres los ojos:  piensa en cinco cosas buenas que te han pasado ese dia. No digas ya de  entrada que no las encuentras porque no es verdad. Piensa. Las cosas más pequeñas y que aparentemente carecen de la mas mínima importancia, también valen.

ü Un rico zumo de naranja
ü Un, me ha quedado bien hoy el pelo
ü Un llegar el metro justo cuando entrabas en el anden
ü Un chiste malísimo de un compañero pero que os ha hecho reir a todos
ü Una confidencia de un amigo que te ha demostrado su cariño
ü Un encontrar aparcamiento a la primera vuelta
ü Una sesión fuerte en el gimnasio de la que has salido como nuevo
ü Un rápido abrazo de tu hijo antes de irse a jugar con la consola

Y si nada de eso se te viene a la memoria, piensa que;

ü Estás vivo
ü Puedes ver, oír, sentir, oler, andar y pensar
ü Piensa que no tienes que esperar aterrorizado ese sonido de una bomba o de un disparo porque tu cuidad, tu país, está en paz
ü Piensa que, ¡gracias a Dios! (o a quien quieras), tu estás al otro lado de las tragedias que cada dia ves una y otra vez por televisión
ü Piensa que si quieres puedes levantarte a beber  un vaso de agua sin ningún problema, mientras existen millones de personas, como tú, que se tirarían a una charca infectada si la tuvieran cerca para mojarse mínimamente los labios
ü
Piensa que tu peque duerme tranquilamente en la otra habitación y que mañana le espera un estupendo desayuno cuando se levante antes de ir al cole, mientras hay miles de niños que esa misma noche morirán de inanición sin la mas mínima oportunidad de aprender que M+A+M+A, significa: Mamá

Sigo??????? ¡Pues eso!, ¡Buenas noches! ¡Ser afortunado!


Por cierto, como soy tan, tan pero tan pesada, ya me han dicho el día que voy a salir al ruedo, ja,ja,ja. El 16 de noviembre.  

Para mí un poco tarde porque tengo que esperar muchísimos días, pero dicen que es muy buena época. Otoño. Con un color ocre maravilloso en la naturaleza. Con un fresquito que invita a hacer las cosas con mas brío.

No he podido conseguir, pese a mi insistencia, que me dijeran si seré unos de esos días que siempre se recuerdan. Me han dicho que no sea tan avariciosa y que me conforme con ser un dia tranquilo.

Bueno, estoy segura que aunque no haya cohetes, mi marchas nupciales, mi vida será valorada y estoy segura que será una experiencia maravillosa. Nada menos que 86400 segundos por delante. ¡Casi nada!


No, no soy avariciosa solamente le pido a “mi persona” una sonrisa y un beso.

sábado, 24 de octubre de 2015

16 DE NOVIEMBRE (LAS HOJITAS DEL CALENDARIO - RELATO PARA LEER CON OPTIMISMO)


El mes pasado, en el segundo escrito que publiqué “QUE EL ÚLTIMO PENSAMIENTO ANTES DE DORMIR, SEA ALGO BUENO QUE TE HA PSADO A LO LARO DEL DÍA", dentro mi recién nacido blog, os dije que iría publicando trocitos de esta pequeña narración de solo 18 hojas, que escribí para un concurso el año pasado. Alguno de vosotros me ha “tirado de las orejas” porque todavía no lo he hecho. Pues, ¡aquí va! Ya me diréis si os gusta. Para no aburriros lo haré en tres entregas.



16 DE NOVIEMBRE (Primera parte)


La historia de todas nuestras generaciones pasadas y venideras empieza más o menos en la misma época del año.  Esos días ajetreados, histéricos, en los que parece que nada es real, en los que los relojes comienzan una danza acelerada devorando los minutos con más ansia que el resto del año.

Esa época en la que todo el mundo tiene, casi por obligación que llevar una permanente sonrisa tatuada en los labios. Esa época en la que finalmente la única conversación que se escucha en autobuses, metros, salas de espera de la seguridad social, colas de los supermercados, etc,etc,etc es:

Ø ¿Qué pondrás en Nochebuena?
Ø ¿Con quién os toca comer en Navidad?
Ø ¿Cuántos seréis para fin de año….?

Esa terrible época para las almas solitarias que no saben dónde esconderse para no tener que reconocer, un año más, que no les importa lo más mínimo la comida de Navidad. Que no les hará falta pedir sillas prestadas a los vecinos porque, en esa maravillosa cena de fin de año, con un racimo de uvas tendrán más que suficiente para brindar por el nuevo año y para comer uvas durante cuatro días seguidos. Y ¡que malas suelen ser las uvas en diciembre!

Almas que lo único que están deseando con todas sus fuerzas,  es que llegue el “maravilloso” 7 de enero.

Pues bien, en esa época de gasto desmesurado y compras compulsivas, esperamos pacientemente ordenadas, limpitas, oliendo a nuevo, perfectamente colocadas en los correspondientes estantes a que una mano se acerque a nosotras mientras dice:

ü ¡Uf!, que no se me olvide el taco del Sagrado Corazón, que si empiezo el año sin él, me dará mala suerte.

Y delicadamente nos coge, nos hace un rapidísimo examen para ver si estamos todas las hojitas, levantándonos las faldas a un velocidad que, gracias a que estamos bien pegadas por la cabeza no salimos disparadas como hojas que se lleva el viento, y después de comprobar??????? que no falta ningún lunes, ni martes y que por detrás llevamos una divertida historia, o una adivinanza, o una de aquellas bonitas frases que se repite una y otra vez hasta hacerla propia, nos pone en el mostrador y a la pregunta de la dependienta, un poco absurda por otra parte, de:

ü ¿Lo quiere para regalo? (ya ves tú, qué regalo)
dice muy orgullosa
ü No hace falta. Me lo regalo yo misma. ¡Ole!

En el mismo estante que las del Sagrado Corazón, hay también otras colegas que forman parte de calendarios divertidos, con mensajes, con frases de auto-ayuda y hasta con imágenes de hadas y de estrellas.

Es en esa famosa cena de fin de año, justo cuando cae la última bola del reloj de la Puerta de Sol, justo después del primer beso del año, abrazo, lágrima furtiva, deseo de cosas maravillosas para ese “bebé” que acaba de nacer, cuando nacemos nosotras. Bueno, para ser más exactos, nace la primera de las hojitas de ese calendario. La más famosa de todo el año. La que parece que rompe con todo lo malo del año anterior y tiene la obligación de entrar con el pie derecho, trayendo, amor, trabajo, suerte, alegría y, por pedir…. un pellizquito en la lotería del Niño porque en la de Navidad,¡ ni el reintegro!

La hojita del día 1 de enero es muy respetada por todas las 364 o 365 hojas restantes (dependiendo si ese año es bisiesto). Es la que nos va abriendo el camino y la que nos dará la primera información de cómo ha sido su larga vida de 86400 segundos.

Las hay menos optimistas y acortan su vida a 1440 minutos y las hay que simplemente reducen su existencia a 24 horas.

Al final del día cuando ese último segundo va a caer ya en el pasado es cuando se da la alternativa al día siguiente y la que llega, nos hace un breve resumen, o una extensa disertación, dependiendo de lo pesada o concreta que sea la hoja, de todo lo acontecido.

Hay hojas que nacen ya, como vulgarmente se dice, con la flor en el culo. Las del sábado, las de los puentes, las de las vacaciones, las de los cumpleaños, las de los bonitos recordatorios.

Otras que su suerte cambia según las horas:

Las de los viernes empiezan su existencia más o menos como las demás, pero con un ápice de extraño entusiasmo que va aumentando a medida que va pasando el día, para llegar a su máximo apogeo a partir de las siete de la tarde.

Las del domingo es al revés. Empiezan su andadura con ganas de hacer cosas, con motivaciones, con proyectos de playa, paseos, vermucitos, comidas apetitosas, a ser posible abundantes, y hasta maravillosas siestas de dos horas.

Pero a medida que va cayendo la tarde, el humor de la mayoría de las personas a las que dedicamos nuestras vidas, va cambiando. De la alegría a la seriedad, de los cánticos a los silencio, de los: ¡Ay que día más chulo!, a ¡vaya mierda, ya son las ocho!

Con el tiempo y las miles y miles y millones de experiencias que llevamos a nuestras espaldas, nos hemos dado cuenta que a partir más o menos de las ocho de la noche del domingo, la única imagen que les viene a la cabeza es la del trabajo del lunes.

¡Ay los lunes! Nadie quiere pertenecer a este grupo. Son solamente unas 48 o 50 hojitas, pero son las apestadas. Como las castas en la India, pues algo así.

Ellas  no tienen ninguna culpa de ser las primeras de la semana. Nacen con la misma ilusión y las mismas ganas de hacer felices a sus “personas” que las de los viernes, pero por más que se esfuerzan, difícilmente consiguen algo que no sea una mala cara o un gruñido.

Hay veces que llegan al final de la noche absolutamente abatidas, y con una sensación de fracaso que se llevan a la tumba.  Por más que las intentemos animar diciéndoles que ellas son igual de válidas que las demás y que han hecho todo lo posible porque aquella persona hubiera sido feliz, no lo conseguimos.

Y es que ¿por qué  todas las desgracias o infortunios hay que achacarlo a los lunes, cuando, la mayoría de veces, por no decir siempre, el lunes no tiene la culpa de tu falta de organización o poca inteligencia?

Si te levantas de mal humor, con sueño, medio dormido y sin poder abrir los ojos, intenta acostarte un poco antes el domingo y dormir tus siete u ocho horitas reglamentarias. Si te levantas descansado, te enfrentas con más fuerza a todo.

Si… ¡Mierda de lunes!, tengo la camisa arrugada y ahora ¿qué coño me pongo?”….. pues haberla planchado durante el fin de semana que seguro que has tenido algún momento.

Si… ¡Empezamos bien el jodido lunes!, porque se te han quemado las tostadas, no quieras estar en cinco sitios a la vez. Si mientras se están tostando, tú te estás secando el pelo, o afeitándote, o pintándote los ojos, o encendiendo el móvil y comprobando si te han mandado algún whatsApp durante la noche, seguro que las tostadas llevan ya una hora achicharradas cuando las saques de la tostadora. ¿Ha tenido la culpa el lunes de comerlas churruscadas? No, has tenido la culpa tú por querer abarcar todo.  

Si la gente se parara por un momento a pensar que cada día que nace, cada hojita que se desprende del calendario, es tu amiga. Que es  algo que formará parte PARA SIEMPRE de tu vida. Que es una oportunidad única que ya no volverá jamás, para disfrutar de las miles de cosas que te rodean….. ¡cómo aprovecharíamos más nuestra existencia!