sábado, 20 de mayo de 2017

LAS BELLAS DAMAS DE LA ESTACIÓN DE ROCAFORT


         ¿A que suena a título de novela?

Son inconfundibles. Cuando bajo las escaleras del metro de la línea 1 en Plaza Catalunya sobre las seis y media o siete de la tarde para regresar a mi casa, enseguida las veo en el andén.

Suelen estar en parejas pero también hay alguna  sola. No puedo evitar sonreír interiormente, y aunque al principio, he de conocer que totalmente equivocada, las “juzgaba” como ridículas, ahora les lanzo un “chapeau por vosotras”

Son  mujeres cuya edad está más próxima a los 70 años que  a los 60 y si me apuráis más cerca de los 80 que de los 70.

Se distinguen del resto de los mortales que a esas horas nos metemos en el suburbano (reventados de todo el día, sin ganas de hablar y, por supuesto, sin importarnos un pito nuestra cansada apariencia) por su cuidado aspecto.

Muy maquilladas; algunas recién salidas de la peluquería y vestidas de una manera llamativa para su edad y para la hora; ataviadas con vistosos pendientes y collares, y sobretodo luciendo unos zapatos de tacón posiblemente sacados hace tan solo unas horas del armario. Sus andares delatan que el resto del día han ido con calzado cómodo pero ellas saben que para sentirse más atractivas, necesitan subirse a unos tacones como aquellos danzadores de Anguiano que se encaraman a los vertiginosos zancos arriesgando su vida en las pendientes y empedradas calles del pueblo riojano.

Me gusta observarlas; me gusta escuchar lo que se cuentan (no debería ¿verdad?) y me asombra comprobar que para la ilusión y el amor no hay edad.

Es curioso como las conversaciones que tienen entre ellas no difieren en  nada de las que tendrían unas jóvenes en plena efervescencia hormonal.

  •     ¿Sabes que me pidió el teléfono?
  •    Que a mí no me gusta ¿eh? ¡Ya ves!, pero me hace gracia.
  •   Yo no quiero nada serio: pasármelo bien y ya está...
  •   Pues no me ha llamado. Peor para él.

Se bajan después de tres paradas en la estación de Rocafort, en pleno centro de Barcelona. Allí, a unos pasos de la salida del metro, se encuentra una de las salas de baile más antiguas de Barcelona: Sala Tango. ¿Quién no la conoce? ¿Quién no ha ido alguna vez? Por supuesto la edad de las personas que acuden dispuestas a bailar o a escuchar buena música, con orquestas en directo, o simplemente a aparcar un poco la cruel monotonía que muchas veces es la peor enemiga del ser humano,  cambia según la franja horaria.

De miércoles a domingo, a partir de las seis de la tarde, se abre la puerta de la ilusión para muchas mujeres a las que he acabado admirando por sus ganas de vivir, de seguir soñando y de seguir enamorándose.

Mujeres que se mirarán varias veces en el espejo al salir de casa y que, como todas hemos hecho en miles de ocasiones, antes habrán llenado la cama de prendas de vestir que se habrán ido probando y rechazando con un expresivo : ¡Nnno!

Mujeres que a lo mejor sueñan con que esa tarde encontrarán al hombre de su vida, o al menos, al hombre que les acompañe en este final de trayecto.

   Mujeres que volverán a sentir aquellas mariposillas en el estómago que ya creían desaparecidas para siempre.

La sociedad es muy cruel con las mujeres mayores. Bueno, ¡qué tontería! la sociedad, ¡mucha sociedad! es muy cruel con las mujeres en general.

Incluso en nuestra moderna y desarrollada civilización todavía seguimos tirando de viejos clichés. ¿Vemos igual de normal la relación de un hombre mayor con una chica joven que la de una mujer mayor con un chico joven?  ¿Calificamos igual un hombre de 50 años soltero que una mujer de la misma edad soltera? Claro que las cosas están cambiando pero….¡queda tantísimo por hacer!

Estas bellas damas de la estación de Rocafort no se si estarán solteras, separadas o viudas, habrá de todo, pero su común denominador es haberse puesto el mundo por montera, haber dejado los comentarios tirados en la cuneta, y haberse hecho suyo ese lema que tendríamos que tener todos grabado fuego en nuestros corazones: La vida es muy corta y hay que aprovecharla al máximo” Y si es bailando un cha cha cha o escuchando un bolero, o sintiendo la emoción ya casi olvidada de ese furtivo beso, mejor que mejor.


Bellas damas, ojalá cuando llegue a vuestra edad, tenga el  ánimo de subirme a unos zapatos de tacón.

sábado, 13 de mayo de 2017

CONFIRMADO MI TERCER EMBARAZO LITERARIO


Hoy que celebro la publicación número 90, o lo que es lo mismo, que durante 90 semanas seguidas llevo contándoos la vida tal como la veo y la siento, me hace una enorme ilusión compartir con todos vosotros la confirmación que mi tercer libro... ¡ya está en camino!

Ahora quedan por delante unos meses de dulce espera no exentos de trabajo, tanto para mi editorial como para mí. Espero que para finales de septiembre me llegue como un maravilloso regalo de cumpleaños.

Ha sido un libro que me ha “robado” muchísimas horas de mi escaso tiempo libre. Llevo prácticamente dos años escribiéndolo, si bien es cierto que no me he podido dedicar a él todo lo que hubiera querido. A veces tienes tiempo y las musas están de compras, y otras se te ocurren mil y una ideas y lo único que puedes hacer es plasmarlas en el primer papel que encuentres para que no se te olviden.

Este querido blog, aunque algunos piensen que lo escribo en cinco minutos….., también se ha vuelto exigente y cada día me pide un poquito más de atención.

Pero bueno….”BEXONTE, LA ALDEA SIN COBERTURA” ya está acabado.

Es un libro que me hace tener sensaciones contradictorias. Tan pronto estoy convencidísima que os va a gustar mucho, como pienso... ¿dónde te has metido?

Pese al inmenso cariño y agradecimiento que tendré siempre a Maià y Capi y El Cascabel y que tantísimas satisfacciones me han dado y me seguirán dando, necesitaba cambiar radicalmente de estilo. Necesitaba probarme y necesitaba dejar volar mi imaginación hasta donde ella quisiera llevarme.

Y me llevó a Galicia, a vivir junto con unos personajes, que no os van a dejar indiferentes,  una aventura llena de amor, odio, pasión, ternura, miedo e ilusión…. en donde la religión y la hipocresía del puritanismo lucharán contra la libertad de vivir cada uno como quiera; en donde la vorágine de una devoradora ciudad se medirá con la paz de un lugar donde el hecho más minúsculo se convierte en un acontecimiento; en donde la locura de las comunicaciones y las redes sociales se mirará en el espejo de una aldea en la que, muchas veces, sobran hasta las palabras……

 Desde que lo acabé hace unos días estoy pasando por una etapa muy extraña. Cuando haces algo creativo te hace falta la confirmación que, aquello en lo que has puesto tantas ilusiones y tanto esfuerzo, ha sido entendido. No hablo de la palmadita en la espalda (eso no vale para nada), hablo de esas primeras críticas constructivas que todos, absolutamente todos, sabemos diferenciar de las que son huecas o solo buscan halagarte.

Una pintura, una escultura, una obra de teatro, una película, una canción…. enseguida ves la reacción de quien lo está mirando o escuchando; rápidamente sabes si ha gustado o no; si las sensaciones que tenías muy dentro eran acertadas o si te has equivocado;  pero un libro…..

Una de las muchas cosas que he aprendido desde que mis dos novelas vieron la luz es que hay  algo imprescindible: tener paciencia.

Me acuerdo que cuando salió Maià y Capi, como se suele decir, me comí mucho el coco. Si sabía que alguien conocido lo estaba leyendo y veía que no me hacía ningún comentario pensaba: "Eso es que no le gusta; eso es que no sabe como decirme que no vale nada; eso es que lo ha comprado por compromiso y ni siquiera lo ha abierto……" Con El Cascabel mis elucubraciones dieron paso al sentido común: "Eso es que esa persona puede estar  leyendo en este momento otro libro; eso es que no ha tenido tiempo; eso es que quizás esté esperando al fin de semana, o a las vacaciones  para estar más relajado y cogerlo con ganas"

        Desde aquí doy las gracias a mi querida hermana y a mi editora Sylvia Martínez (las dos únicas personas que lo han leído) por sus entusiastas comentarios y por confirmarme, no solo que este embarazo sigue viento en popa, si no que están seguras que va a salir un “niño” guapísimo.

Un abrazo a todos.








sábado, 6 de mayo de 2017

¿EL MEJOR REGALO PARA EL DÍA DE LA MADRE? TU CARIÑO TODO EL AÑO


        
      Una de las cosas que más echo en falta de no tener a mi madre físicamente a mi lado es no poder hacerle regalos.

        Me encantaba, cuando llegaba alguna fecha señalada, o simplemente me la señalaba yo porque me apetecía, empezar a pensar qué le podría comprar. Qué verdad es que hace más ilusión regalar que te regalen.

        Echo en falta ir por las calles mirando los escaparates intentando encontrar ese “objeto especial” que me hacía entrar en la tienda y por un momento imaginarme la reacción de mi madre al recibirlo. 

        Echo en falta los preparativos: buscar un bonito papel, esforzarme en envolverlo lo mejor posible, maquinar en qué momento se lo iba a dar….. 

      Cuánto echo de menos ir observando cada uno de sus gestos; cuánto echo de menos esa explosión de asombro y de alegría que hacía que el regalo más pequeño e insignificante se convirtiera en el más maravilloso del mundo. Cuánto echo de menos….. ¡Cuánto la echo de menos!

        El año pasado ya “me revelé” en este mismo blog contra la celebración de mañana. Primero porque no me gustan “los días de…….” que llevan explícito tener que gastar dinero, y segundo porque mañana habrá muchas heridas que se reabrirán (nunca acaban de cerrarse). Muchas madres a las que les faltarán los hijos que les regalen y muchos hijos a los que les faltarán las madres a quien regalar.

        Mañana es  el día por antonomasia en  que las residencias se llenan de esos amorosos hijos que durante el resto del año a duras penas aparecen. Mañana será el día de hacerse la foto con la “mamá” y, por supuesto, de colgarla rápidamente en Facebook o enviarla por whatssaps a todos los grupos para que se vea que buen hijo soy y cómo me preocupo por ella.


        ¿De qué me sirve que en mi cumpleaños me envíes un ramo de 365 rosas si el resto del año ni siquiera me regalas una margarita?

        ¿De qué me sirve que en Navidad tengamos los mejores manjares encima de la mesa si el resto del año tengo que comer sola?

        ¿De qué me sirve que me regales el más caro abrigo del mundo si el resto del año no tengo tus brazos para calentarme?


        Para los millones de hijos que quieren a sus madres, mañana será un día más donde no hay que demostrar nada porque todo está demostrado; donde el regalo será una simple anécdota porque cada día les estarán entregando lo que más necesitan: cariño

        A veces una simple llamada de teléfono se convierte para una madre en el mejor momento del día. Una llamada que sirva para escucharla, aunque repita lo mismo de ayer y de antes de ayer... Aunque exagere los problemas o vea fantasmas donde no los hay. ¡Qué ingratas son esas llamadas mecánicas y de compromiso! ¡Qué injusto es hacer las cosas simplemente para apaciguar la conciencia!

               El cariño  tiene que ser como el rocío de la mañana, que cada madrugada da de beber un poquito a la naturaleza para que se levante con fuerza y esplendor.


        A todas las madres y a todos los hijos os mando desde este blog (que se está haciendo ya mayor), un abrazo muy grande y os deseo que mañana seáis muy felices. Pero no por ser el primer domingo de mayo, sino porque es domingo, porque es primavera, porque brilla el sol y porque es un día más que la vida nos regala.

sábado, 29 de abril de 2017

CHARCUTERÍA “LA DEL SOTO DEL REAL”



       
   
      El problema de estar viendo/escuchando/leyendo continuamente las mismas noticias es que acabas por no darles la importancia que tienen. Cuando algo se convierte en costumbre deja de llamar la atención y la gravedad de los hechos, pierde intensidad.

        Desde hace mucho tiempo (demasiado quizás), día sí y día también los  medios de comunicación nos bombardean con algún nuevo caso de corrupción. Según como sea de famoso el nuevo chorizo, la edición del noticiario se abrirá con la cara de este sinvergüenza o se esperará un par de noticias más. Según qué cargo político tenga (él o su familia), las letras de los periódicos serán  más grandes o más pequeñas y la noticia irá en la portada o en las páginas interiores.

        Pero en el fondo, ¿qué más da el orden? el resultado es el mismo: tipejos que se creen que por conducir un coche de alta gama, comer en restaurantes de tres estrellas Michelin  y tener varias fulanas de lujo, son menos delincuentes que los que roban en los metros, o estampan la furgoneta contra una joyería, o estafan a un pobre viejo con el timo del cobrador de la luz. 

     ¿Ladrones de guante blanco?...¡Ni eso! Al menos, esos tipos de delincuentes tienen una cierta clase y saben hacer las cosas con elegancia, consiguiendo incluso la admiración de las personas que ven detrás de sus “hazañas”, un trabajo elaborado e ingenioso.

        A este nuevo enjambre de directivos, políticos, hijos de, amigos de, o familiares de, habría que aunarlos en una nueva categoría social: los... “Yo soy más listo que nadie”

        En la época en que miles y miles de familias se parten la espalda por llegar a final de mes, intentando no deber nada a nadie y en la que millones de personas no saben cómo encontrar la manera de sobrevivir, sin perder su dignidad y su decencia, hay que aguantar estoicamente (reprimiendo las ganas de mandar esa dignidad y esa decencia a tomar por el saco), mientras vemos como todo ese dinero que se está negando para necesidades básicas, porque sencillamente “no hay”, se lo llevan o se lo gastan una cuadrilla, cada vez más grande, de inmorales cegados por la avaricia y el poder.

        Inmorales estúpidos que se consideran por encima del bien y del mal y que están convecidos que a ellos nunca les pillarán en sus desfalcos, extorsiones, negocios sucios o desvíos de dinero, porque siempre hay alguien por encima de ellos al que le interesa tenerlo todo bien tapado.

       
Genial caricatura de Idígoras
        Indecentes que encima tienen la desfachatez de ir enarbolando la bandera de nacionalismos y amores patrios con una mano, mientras que con la otra juegan con los sentimientos, profundamente arraigados en los corazones de miles de personas, robándoles hasta el aliento. Oscenos personajes que piden a su "pueblo" sacrificio y austeridad con la misma vehemencia con la que  ellos se reparten, entre todos los miembros de su mafioso clan, el botín de cientos de millones conseguidos a base de delitos, abusos y sobornos. Pero eso sí (genio y figura), aun tienen la desfachatez y la prepotencia de dirigirse al mundo mascullando insultos y veladas amenazas. 

        Cada vez son más las voces que se levantan ante lo que debería ser la única condena que se les debería aplicar a toda esta gentuza: no salir ni un solo día de la cárcel mientras no hayan devuelto al Estado hasta el último céntimo  que hayan robado.

        ¿Os imagináis que se pudiera aplicar a los Bárcelas, Granados, Ratos, Blesas, Correas, Millets, Matas, Urdangarines, Pujoles, etc,etc,etc? ¿Sabéis los miles de millones que se podrían reutilizar en beneficio de los ciudadanos? ¿Demagogia? no: ¡Justicia!

        En fin queridos amigos, que a este paso la prisión de Soto del Real se va a convertir en el centro penitenciario con más chorizos con pedigree por metro cuadrados del país. Y lo que me da muchísima rabia es que estoy segura que más de uno de sus “huéspedes”, con las uñas bien arregladas de reciente manicura, mirará por encima del hombro cuando salga a pasear por el patio, a ese otro desgraciado con las uñas rotas o negras de la propia  mierda  que ha tenido que ir arañando para no morirse de hambre.

         Como escribí en aquella publicación del año pasado: ¡Qué bien se está sin ser nadie!  y….¡Qué bien se duerme con la conciencia  tranquila! 

          Un beso a todos y feliz puente.         








sábado, 22 de abril de 2017

MI VIDA POR UN ABRAZO

        
Los humanos necesitamos de vez en cuando que nos den alguna bofetada para espabilarnos y para reaccionar. 

Si hay unas frases que se repiten en todos los sepelios hasta la saciedad son: “Hay que vivir” “Deberíamos dar menos importancia a las cosas” “No valoramos lo que tenemos”….. 

¿Cuánto nos duran estos buenos pensamientos?, lo que tardamos en salir de ese  tanatorio y volver a dejarnos engullir por la ciudad, por  las prisas y por la competitividad en todo, hasta en ver quien llega antes a la cola del  pan.

        Todos nos sentimos el ombligo del mundo y pensamos que nuestros problemas son los más importantes. Ese estúpido alarde de ver quien está peor o a quien le han mandado más medicamentos. Ese aborrecible defecto de no escuchar y de preguntar, única y exclusivamente, para poder dar pie a contar todas tus dolencias. 

   - ¿Y tú como estás?
   - Pues parece que me duele un poco la  cabeza y… 
   - Pues a mí me va a estallar, tengo una jaqueca que se me salen hasta los ojos de las órbitas.

 ¡Yo, yo, yo!

        Cuando estamos sumergidos dentro de ese pozo ególatra donde la única visión que nos interesa tener es la de las personas que tienen más y que viven mejor, necesitamos encontrarnos de frente con esa otra realidad a la que a veces le volvemos la cara por aquello de que:  "Ojos que no ven, corazón que no siente"

        El martes pasado estaba sentada en el sofá después de cenar; iba saltando de una cadena a otra, sin pararme en ninguna concreta, buscado algo que me distrajera. De repente en la pantalla apareció Wyoming y Gonzo. Muchas veces veo “El Intermedio” pero a veces me cansa el estado contínuo de bromas y gracias del presentador. Esta vez, sin embargo, tenía el semblante serio y me chocó. Iban a emitir una entrevista con Francisco Luzón y Alberto Bayo, dos personas de muy diferente ámbito social pero unidos por un mismo lazo.

Francisco Luzón sonríe a través de sus ojos
        Francisco Luzón fue durante muchísimos años lo que se puede denominar un triunfador: un banquero afamado reconocido mundialmente. 

       A los 64 años se pre-jubiló (polémicas aparte, que ahora no hacen al caso).Supongo que estaría soñando con este momento para poder hacer todo aquello que en su intensísima vida no había podido. Al cabo de un par de años de esta deseada jubilación, comenzó su calvario. De médico en médico, de prueba en prueba, de angustia en angustia hasta que le diagnosticaron por fin: Usted tiene ELA (esclerosis lateral amiotrófica o lo que es lo mismo y en términos totalmente profanos, cuando el cerebro deja de emitir órdenes al resto del cuerpo y todos los órganos y funciones se van atrofiando hasta morir)  

        Esta terrible y traidora enfermedad es una de las más crueles que existen porque  le “permite” al enfermo tener una cabeza lúcida mientras va siendo testigo de excepción de como todo su cuerpo se va destrozando, paulatinamente, sin que pueda hacer absolutamente nada para evitarlo. El mismo Luzón la ha definido como: la enfermedad donde las personas quedan atrapadas en un  cuerpo que ha dejado de funcionar. Acaban por no poder hablar, caminar, comer, beber......¡vivir!

        En el magnífico reportaje entrevistaron primero a Francisco Luzón que se comunicaba por medio de un teléfono móvil en el que él iba escribiendo y cuyo texto se reproducía a través de un mecánico e impersonal altavoz (los primeros pasos de la enfermedad le dejó sin habla). Ha creado una fundación para todos los enfermos de ELA, que se ha convertido en su lucha diaria y en el motivo que le hace levantarse, (mejor dicho, que hace que le levanten) cada día con ilusión.

        Mientras lo veía impactada intentaba ponerme en su lugar y pensaba: Yo estaría deseando morirme. Pues él, con la mejor de sus sonrisas, sobretodo la de sus expresivos ojos, ya que sus labios están sellados, afirmó que hay que disfrutar de la vida, conservarla y amarla porque es lo más maravilloso que tenemos, 

        La enfermedad es la misma para todo quien la padece. No reconoce de clases sociales ni de colores pero, obviamente, la calidad de vida dependerá del estado económico de cada persona. No es lo mismo que estén pendientes de un enfermo: cuatro asistentes, dos quiro masajistas y un psicólogo, a que el enfermo tenga que luchar contra este "monstruo" con la única ayuda  de su anciana  madre.

       Ese es el desesperante caso del segundo entrevistado: Alejandro Bayo. Un hombre atractivo, con una permanente sonrisa que solo desaparecía cuando se enfrentaba al fantasma añadido a su propia enfermedad: su precaria situación  familiar. Vivía con su madre de 86 años que es quien se cuidaba prácticamente de él y con una pensión final, después de muchas luchas, de un poco más de 1000 euros.
Alberto Bayo, la lucha por su dignidad
    Hablaba, con un cierto pudor, de las veces que se había caído y su madre se había visto incapaz de poder levantarlo y habían tenido que acudir a la policía para que entraran en el domicilio y lo ayudaran a sentarse en su silla de ruedas o a acostarse en la cama.

     Sin embargo, lo que me dejó absolutamente sobrecogida fue su confesión de que una de las cosas que más echaba en falta  era: poder abrazar. En este momento de la entrevista se distinguió claramente que cortaron el plano porque la emoción le impidió seguir hablando.

        Agradecía las personas que le daban fuertemente la mano (la que todavía puede mover) o se agachaban para abrazarlo en su silla, pero él necesitaba ese contacto del abrazo del cuerpo entero.

        Cuando Gonzo le preguntó: Si la vida le concediera dos minutos en plenitud de facultades, ¿qué es lo que aprovecharía para hacer en esos dos minutos? Él lo pensó tan solo unos segundos y con una enorme sonrisa soñadora reafirmó : Abrazar.


        Cuántas veces me gustaría abrazar; cuántas veces me encantaría que me abrazaran y por una estúpida vergüenza o por pensar que me van a juzgar como frágil o pegajosa no lo hago.

        ¿Por qué tenemos que llevar siempre preparada esa falsa capa de frialdad y de súper hombres/mujeres, aparentando que toda demostración de cariño nos hace más débiles?

        Por favor, abrazar a quien tengáis ahora mismo al lado, aunque os diga que por qué lo hacéis, aunque os mire de una forma extraña y os pregunte . "¿Y eso?"

        Nosotros que podemos seguir sintiendo el cuerpo de la otra persona unido estrechamente al nuestro, ¡aprovechemos! Quien sabe si la vida algún día hará que recordemos con nostalgia lo que pudimos hacer y no hicimos.

       Un fuerte, fortísimo abrazo a todos y mi mayor respeto y cariño a las miles de personas que viven apresadas en la cárcel de esta enfermedad.


sábado, 15 de abril de 2017

CARME CHACÓN UNA VIDA A 35 LATIDOS



       
El domingo me quedé muy impresionada cuando mi amiga Ana (profundamente afectada por ser compañera de partido y amiga) me  comentó la noticia de la muerte de Carme Chacón. 

Tenía su imagen tan presenta que pensé que me equivocaba de persona y busqué su nombre rápidamente en Google. No podía ser la que yo creía porque era una chica joven…..

        Al abrir el buscador enseguida empezaron a salir noticias repitiendo constantemente dos datos: cardiopatía y 35 latidos.

        Sí Carme Chacón había muerto a los 46 años. El corazón había dicho: “hasta aquí”

        Me conmovió su juventud pero sobretodo me conmovió su historia. Una mujer que vivió toda su vida con una bomba de relojería pegada a su pecho y que se negó a dejar de ser como los demás y a vivir como los demás.

        Una mujer que tenía que haber estado metida dentro de una burbuja y que decidió salir al exterior y recorrerse el mundo entero. Una mujer que tenía que haber dosificado sus esfuerzos, para que su corazón no tuviera sobresaltos, y se  decidió a vivir una de las profesiones en donde la reina es la competitividad más salvaje: la política.

        En el velatorio, como no podía ser de otra manera (Dios te libre del día de las alabanzas) todo eran palabras de cariño, de admiración y de respeto. ¡Qué pena que nos tengamos que morir para que todo el mundo nos valore!

        ¿Cómo tuvieron que ser los 46 años de esta mujer sabiendo que, en cualquier momento, su corazón le diría: no puedo más, no tengo más fuerzas?

        Una cosa es la postura que adoptas cara al exterior, sobretodo cara a las personas queridas, que para darles tranquilidad les transmites la tuya, y al final les haces creer que convives perfectamente con una enfermedad que no te quita ojo ni un segundo de tu vida. Pero la realidad es otra, y Carmen Chacón tuvo que tomar muchas decisiones cruciales en las que sabía que sus cartas eran mucho peores que las de su contrincante, y aun así las jugó.

         Desoyendo todas las voces que le avisaron del gran riesgo que corría si quería tener un hijo, no solo se quedó embarazada si no que ante el mundo entero exhibió su estado con el mayor orgullo que puede hacerlo una mujer. Imágenes que dieron la vuelta al planeta. Era tanto el amor que tenía guardado para este pequeño ser que no le importó arriesgar su propia vida.
  
Cogiendo con toda su fuerza
al amor de su vida
    
      Los avances médicos y la fuerza de su hijo la ayudaron a vivir  de una forma intensa; para ella cada segundo tenía que aprovecharlo como si fuera una hora. "Cada día es un regalo", reconocía en una entrevista.

        Hay muertes que te sacuden más. Estos días quería ver en todos los reportajes que han emitido de ella alguna señal en sus ojos de miedo, o de abatimiento, o de cansancio…. No las he encontrado.

        Carme Chacón perteneció a esa clase de mujeres que si tienen que llorar lo hacen en silencio y en soledad, demostrando al mundo que todo se puede y que nada tiene que pararte.

        Todos sabemos que el día menos pensado podemos dejar este mundo físico; todos somos conscientes que nadie absolutamente nadie (por fortuna) tiene el don de alargar la vida. Los seres vivos estamos delimitados entre dos fechas escritas en un gran libro.

        El libro de Carmen Chacón tenía menos hojas que los demás pero sus páginas estaban escritas con una letra muy pequeñita para que cupieran las millones de palabras  que contarían su intensa y apasionante historia. Hay otras páginas escritas con letras enormes, para rellenar, porque…..no tienen nada que decir.

        Han comentado que posiblemente se encontró mal y se acostó un momento en su cama para descansar. Los médicos preguntados no han podido asegurar que si hubiera estado acompañada se hubiera podido salvar.  ¡Le había llegado su hora! Demasiado pronto para una buena persona  (con la de gente mala  que muere de vieja).

        Yo tengo la creencia de que, en donde esté, la medición del tiempo es totalmente diferente y lo que para los que estamos en este complicado mundo son 80 años para ella solo serán unos minutos y así, casi sin darse cuenta, mientras intenta convencer a algún Ángel de sus ideas, volverá a reunirse con los que tanto amó.


        Desde este blog, que en el fondo no es más que un reflejo de la vida, quiero enviarle mi agradecimiento por haber contribuido con la suya y con su ejemplo a que este mundo sea un poquito mejor.






sábado, 8 de abril de 2017

CUANDO EL ENCAPRICHADO SE DESENCAPRICHA DE SU CAPRICHO O….. ¿AHORA TENGO QUE SACAR AL PERRO?



El ser humano cuando se encapricha de algo es capaz de dar la vuelta al mundo de puntillas con zapatillas de ballet. Mejor dicho, es capaz de prometer que dará la vuelta al mundo de puntillas con zapatillas de ballet.

 ¡Ay amigos!, si hay algo volátil es la ilusión una vez conseguido el motivo que la ha originado. Con la misma fuerza que el globo se hincha… se deshincha. 

“Te prometo que lo bajaré; te prometo que le daré de comer; te prometo que lo bañaré; te prometo que lo llevaré al veterinario. Te prometo que…..

Y lo curioso es que, de entrada, esas promesas son ciertas y el encaprichado está convencido que las cumplirá. Su deseo es tan grande que se ve capaz de cumplir eso….y mucho más.

Pero resulta que ese “capricho” (en forma de un peludo de cuatro patas y un rabo bien tieso), una vez pasada la euforia de los primeros días, empieza a ser muy diferente de como se lo imaginaba y sobretodo empieza a exigir cuidados y atenciones que pueden llegar a resultar muy molestas cuando la “gracia” de la novedad se ha esfumado. La diversión ha dado paso a la obligación.

“Antes de marcharte saca al perro que tienen que mear” le recuerda una voz desde la cocina justo en el momento en que abre la puerta para irse de juerga con sus amigos.

Y es entonces cuando el ex-encaprichado se cabrea, sale a la calle tirando de mala gana de la correa del pobre perro, sin hacerle ni puñetero caso, llevándolo a cien por hora, sin dejarle que se pare en ningún sitio y mucho menos que se relacione con ninguno otro de su especie.

 ¿Que para esa mascota salir a la calle supone uno de los momentos más esperados y deseados del día?  ¿Que ir oliéndolo todo es una cuestión de necesidad porque a través de ese olfato se comunica con su mundo? ¿Que para ese perro saludar (a veces de forma muy poco ética)  a sus “compañeros” es algo primordial? ¡Qué más da, yo no tengo tiempo!, que lo saque mi madre, o mi padre, o mi abuelo…… ¡Se acabó la ilusión!

Y es una pena porque el pasear con tu mascota es de las cosas más gratificantes que existen. La calle se convierte en tu segunda casa y gracias a esos paseos te relaciones con personas que si fueras solo, seguramente,  ni las mirarías;  es más, a veces cuando esas personas van sin sus perros no las reconoces.

Los animales te obligan a relacionarte y a compartir momentos relajados. Pasear a la mascota se convierte en el único rato del día en que echas un poco el freno de mano y aminoras la marcha. Ya no vas corriendo, (aunque sea un domingo y no vayas a ningún sitio ni te espere nadie) y hasta empiezas a fijarte en cosas que hay a tu alrededor y que normalmente no tienes tiempo de pararte a mirar.

A lo largo de mi vida he dedicado miles y miles de horas a pasear con mis perros y hay dos etapas muy diferentes: física y emocionalmente.

Cuando nuestras mascotas son jóvenes, cuando las vemos que van por delante de nosotros con brío, con ganas de correr y de meterse hasta con una hoja que se caiga del árbol, nos contagian su vitalidad y su alegría. La alegría de la vida en su máximo esplendor.

Pero hay otra etapa en que esta alegría comienza  a transformarse en tristeza. Ya no nos llevan ellas a nosotros si no que tenemos que ser nosotros quienes vayamos ayudándoles a caminar, animándoles a dar un pasito más. Seguramente esta etapa es la de más unión con ellas porque es cuando más nos necesitan, pero a mí escuchar: “Es mayor ya este perrito ¿eh?” me revela por dentro.

No hay derecho

Siempre he dicho que una de las mayores putadas de la naturaleza es que estos seres, a los que tanto adoramos, vivan tan poco. Me alegro muchísimo que una tortuga viva 120 años o una ballena 104, pero ¿por qué con ese compañer@ de camino,  a partir de los 12 o 13 años ya tenemos que estar con el alma encogida?

En fin amigos, ya sé que a todos vosotros no tengo ni que decíroslo pero quiero volver a lanzar al viento por millonésima vez que las mascotas no son juguetes, que son seres vivos que dependen absolutamente de la voluntad de los humano. Ellos no pueden decidir nada por sí mismos y su vida va a girar, desde el mismo momento en que lleguen a la casa,  en torno al estado de ánimo de quienes han decidido erigirse en sus dueños (jamás me ha gustado esta palabra y nunca la uso. Yo no me creo dueña de nada ni de nadie)

Antes de comprar o adoptar una mascota: sacar una hoja de papel, anotar los pros y los contras, pensar muy y mucho en que te puede cambiar la vida cuando te responsabilices de tenerla y sobretodo hasta dónde estás dispuesto a sacrificarte por ella.

Disfrutar mucho de estos maravillosos días de primavera  paseando con vuestros perros; relajaros y mientras vayáis con ellos descansar la mente y abrir todas las puertas de las preocupaciones a ver si alguna se va y no vuelve.


 Muchos besos. ¡Ah! el ejemplo de chico joven encaprichado vale para cualquier edad.