sábado, 17 de junio de 2017

EL DOLOR LO SUFRE QUIEN LO SUFRE

Esta semana dos queridos compañeros míos de trabajo han pasado por el quirófano. Uno de ellos con una operación sencilla dentro de todo, por ser más rutinaria, y de la que ha salido, como es él: airoso (ahora se encuentra en casa recuperándose). Al otro compañero le han practicado una intervención muy delicada, en una zona en donde, el desvío de una milésima de milímetro del bisturí, hubiera podido tener consecuencias nefastas. Por ahora las noticias que nos llegan con cuentagotas desde el hospital, son preocupantes, pero estoy segura que su naturaleza va a poder saltar todos los obstáculos que se encuentre por su camino.

El viernes, cuando vino a despedirse de nosotros, lo vimos tranquilo y aceptando las bromas que todos les gastábamos para animarlo y para animarnos.

Los comentaros posteriores eran parecidos: “Pues se le ve  bien ¿eh? Yo no sé en su caso como estaría. Es que me pongo en su lugar y….”

Por más que apreciemos a una persona, por más que la queramos proteger y cuidar, el dolor (tanto físico como anímico) lo sufre quien lo sufre.

Desde que nacemos se convierte en nuestro cruel y egoísta compañero de viaje al que no le gusta que nadie más le acompañe: Él y tú.

Cuántas veces ante el padecimiento de un ser querido (permitirme que incluya los animales que comparten nuestra vida) desearíamos poder estar en su lugar y pasar ese mal rato nosotros. Cuántas madres se cambiarían por su hijo ante una simple inyección.

¿Por qué tenemos que sufrir tanto? Si estamos enfermos porque lo estamos, y si no lo estamos, sufrimos pensando que podemos estarlo.

El cuerpo humano, el cuerpo de cualquier ser vivo dicen que es una máquina perfecta y maravillosa. Todo va a su sitio, cada célula sabe lo que tiene que hacer, cada órgano cómo tiene que actuar, pero ¡es tan fácil que se despisten!

Hace unos meses hice una publicación sobre una enfermedad que me impresiona mucho, posiblemente por tener gente amiga que la padece: la fibromialgia. En Facebook comparto amistad con dos grupos diferentes de personas que la padecen. Muchas veces cuando leo los comentarios desesperados de quienes necesitan poner voz a su martirio, porque ya no aguantan más, me siento impotente de no poder hacer otra cosa que pasar mis ojos por las atormentadas  líneas y  enviar un “me entristece” (tenía que haber otras opciones como…. No puedo hacer nada pero te admiro). A veces me sobrecogen tanto los mensajes que dejo algún comentario, ya no de solidaridad, porque yo no puedo ponerme en la piel de esa persona que es incapaz de levantarse de la cama, pero sí al menos de  respeto.

En este momento me estoy acordando muchísimo de mi compañero de trabajo con el que llevo compartidas miles de horas, desde hace más de 40 años que nos conocemos. Pienso si estará consciente, si se dará cuenta de su gravedad, si tendrá miedo…

Gracias a Dios en los hospitales, hoy en día,  procuran alejar todo lo posible el dolor, pero aun así, hay un dolor mental y anímico que se acrecienta en el momento en que dejas de tener el dominio de tu cuerpo y estás a merced de otras personas o incluso de unas máquinas.

Mi querido compañero, me gustaría poder enviarte toda mi fuerza y todo mi cariño. Que te llegaran mis deseos de que, cuando pasen unos años, puedas contar esta experiencia como una anécdota de tu vida. Que tus nietos te digan: “Ya está aquí el abuelo otra vez contando la batallita de cuando estuvo en el hospital”

Mi querido compañero, quiero volver a verte bajar a nuestro departamento con tu calma habitual y con ese hablar pausado (que tanto admiro, yo que hablo tan atropelladamente).  Quiero que me vuelvas a regalar esa sonrisa tuya tan bonita y tan sincera. Quiero volver a adivinar si me estás hablando en serio o me estás tomando el pelo.

Mi querido compañero sabes que todos te queremos y que sin ti, nos falta algo, así que ¡ponte las pilas, revoluciona tu cuerpo y que le plante cara a todo ese sufrimiento que no te mereces!


Con permiso de todos mis amigos del blog, hoy te mando a ti solo el abrazo más grande del mundo. 

sábado, 10 de junio de 2017

¿ESTÁ USTED DE ACUERDO CON UN ESTADO INDEPENDIENTE EN FORMA DE REPÚBLICA?

No sé a vosotros, pero si a mí hay algo que me incita a hacer una cosa es...¡que me la prohíban!

 Desconozco las leyes, los protocolos o las reglas de juego que hay que aplicar cuando alguien quiere ir por libre y, sobre todo, cuando ese alguien quiere preguntar a los demás si les gustaría compartir con él su libertad. Y quiero recalcar “SU” libertad, que por supuesto no significa que sea la verdadera libertad.

Si cuando en su momento se habló de consultar al pueblo de Catalunya, de forma absolutamente pacífica, si querrían ser independientes del resto de España, el gobierno central no hubiera puesto impedimentos, posiblemente los resultados hubieran sorprendido a más de uno.

Ahora estoy segura que  muchos de  aquellos votos, después de la tortura psicológica que llevamos padeciendo día tras día desde hace más de año y medio los sufridos catalanes (de nacimiento y de adopción), tanto por parte de los dirigentes catalanes como de los dirigentes de “España”, habrán cambiado.

¿Qué significa la pregunta que, tras de cientos de noches de consultarle a la almohada, ¡por fin! las cabezas pensantes del gobierno catalán han elegido para el 1 de octubre?

          “Un estado independiente en forma de república”

A mí  lo de forma de república me parece perfecto porque me declaro totalmente antimonárquica. Encuentro que en pleno siglo XXI, y dentro de un estado democrático, con su presidente y sus cortes, se ha quedado convertida en una institución rancia y sin ningún sentido. ¿Que son los mejores embajadores del país... ¡Dejémoslo ahí!

        ¿Por qué una persona  tiene que hacer una reverencia o una medio genuflexión delante de otra?  ¿Por qué hay que aguantar todo ese boato absurdo y desfasado alrededor los miembros de una casa real? ¿Por qué nos tienen que hacer creer que son mejores y más importantes que nosotros? ¡Por favor! He de reconocer que yo cuando era joven podía definirme como Juancarlista. ¡Si hubiera sabido en que se gastaba mis impuestos……!

Pero a lo del estado independiente…. Creo que en las papeletas al lado de la pregunta deberían añadir, como una pequeña nota aclaratoria y para que nadie se llame a engaño, lo que la la Comisión Europea ha manifestado:

Si Cataluña se independiza y sale de la UE podría usar el euro como moneda pero no participaría en las instituciones -como el Eurogrupo, el Banco Central Europeo (BCE) o el fondo de rescate (MEDE)- y por tanto no tendría ningún poder de decisión,

Estoy cansada de que TODOS me engañen. Que los unos me digan que si se logra esa independencia mi vida va a ser maravillosa, y los otros que me voy a morir de hambre. Me revelo ante  los que, cuando digo que soy española, me tachan de facha o me dicen ”Pues vete a España”, pero también me revelo contra esos otros que, al proclamar a los cuatro vientos que me siento catalana, que quiero a Catalunya con toda mi alma y que llevo toda mi vida viviendo aquí y contribuyendo con mi trabajo y mi dinero a que sea uno de los sitios más bonitos del mundo, me responden: “Pues quédate allí. Que os encierren a todos en una jaula….”

Llega un momento en que a mí misma me canto aquella canción de Alberto Cortez: “No soy de aquí, ni soy de allá”

¿Si quiero la independencia? No lo sé, yo también consultaré con mi almohada el día 30 de septiembre. Claro que… a lo mejor tendría la doble nacionalidad: catalano/riojana.

Pido respeto para todos, máxima transparencia y sobretodo pensar que aunque las personas seamos absolutamente prescindibles, los pueblos no.  



  

sábado, 3 de junio de 2017

Y YO PAGANDO EN EL METRO…¡SERÉ IDIOTA!



Ayer salieron estas cifras en los periódicos digitales:

En Barcelona en un día laborable se efectúan 22.247 viajes en autobuses urbanos (no contamos el metro cuya cantidad es casi el doble) sin validar el billete. O sea, 22.247 personas que se han subido en este transporte, que pagamos entre todos, por el morro.

Transportes Metropolitanos de Barcelona deja de ingresar por este motivo 3,5 millones de euros al año. Que si esta pérdida fuera de una empresa privada pensaría: “Pues vaya negocio que están haciendo”, pero viniendo de una empresa que, repito pagamos entre todos, el solventarla podría significar algo tan bueno para el pobre ciudadano de a pie, como que nos rebajaran el precio del transporte que generalmente tenemos que coger a diario tres y cuatro veces.

¿No hay inspecciones en los autobuses o en los metros? ¡Por supuesto! A veces, en según qué línea o qué estación yo he visto hasta cuatro o cinco inspectores y personal de seguridad  rodeando al listo de turno. Pero ¿y qué? Mirar lo que especifica su Reglamento :

El reglamento oficial de procedimientos para el control en TMB (Transportes Metropolitanos de Barcelona), establece en su punto 258 que, si el infractor no puede o no quiere abonar la denuncia por viajar sin billete, se le pedirá el documento acreditativo (DNI, pasaporte, etcétera). En caso de no facilitar se solicitarán los datos verbalmente

Como os podéis imaginar, quienes se dedican a colarse en los transportes públicos tienen la lección aprendida y, por si las moscas, aluden no llevar la documentación encima por lo que:

¿Cómo se llama usted?  José Pérez Martínez

¿Domicilio? Palacio de la Moncloa s/n  28940 de Madrid

Vale pues ya le llegará la sanción.  Buenos días.

Naturalmente cuando esa sanción llegue al Palacio de la Moncloa se encontrara que no hay ningún José Pérez Martínez y acabará en el cesto de los papeles.

Directamente a los extranjeros que se hagan los suecos (o los italianos, o los canadienses) para evitar gastarse un sello al extranjero ¡buena gana! ya ni se les sanciona.

Total que las multas se tramitarán para los “tontos españoles” que, buenamente, han enseñado su identificación. ¿Es justo?

En 46 años que llevo en Barcelona solamente una vez me “pillaron” sin billete. Fue en los ferrocarriles de la Generalitat. Yo marqué en la estación de origen, el billete se me cayó, no me di cuenta y cuando llegue a mi destino y tuve que validarlo…. obviamente no lo encontré. Se lo comuniqué al empleado que estaba al lado de la barrera que me impedía salir y lo único que me dijo, después de que a petición suya le  presentara mi DNI (infeliz) , fue que escribiera en un papel mi alegación del por qué me encontraba sin billete. Al cabo de dos meses (hasta me había olvidado), me llegó la multa creo que de unos 80 euros.

Estoy harta de ver como se cuela la gente en los autobuses y en los metros; harta de gente con gran agilidad que saltan los tornos, o entran por las puertas reservadas para salir; harta de personas que se me pegan detrás para pasar a la vez que yo cuando marco mi billete. En más de una ocasión he impedido que lo hicieran  y sus maldiciones me han acompañado todo el trayecto.
¡De todas las formas!

Estoy hasta el gorro de cumplir con mis deberes de ciudadana que solamente implican pagar, pagar y pagar.

Estoy harta de pertenecer a un colectivo de borregos (con todo mi enorme cariño y respeto a estos ovinos) que seguimos validando nuestras tarjetas cuando sabemos que vamos a ir en condiciones infrahumanas dentro de los vagones o de los vehículos: aplastados, casi sin poder respirar y aguantando el aliento ajeno en nuestro cogote.

Un colectivo de borregos que en las huelgas de metro (llevamos mes y medio sufriendo una cada lunes) encima somos tan “cívicos” que pagamos por jugarnos la salud arriesgándonos a sufrir una lipotimia o a un ataque de ansiedad.

Borregos que cuando bajamos en verano a los andenes del metro (por supuesto sin acondicionar) por un momento dudamos que no os hayamos equivocado y hayamos entrado en el mismísimo infierno.

Borregos a los que la propia empresa pública tiene que anunciar constantemente, por megafonía o por los paneles, las estaciones que disponen de desfibrilador (fíjate como anima escuchar eso), o pedir que si alguien tienen la mala pata de ponerse  enfermo llame al teléfono de emergencia, o si está dentro del vagón le ayuden a salir para que lo atiendan fuera (y así no jorobar al resto de viajeros).

Aparte de pagar cada viaje, una vez al año tengo que pagar un impuesto  llamado “Tributo Metropolitano” por el mero de hecho de tener una vivienda a donde llegan los transportes públicos.

No puedo dejar de transcribirlos la razón que da el Instituto Municipal de Hacienda de Barcelona para justificar este pago:

El transporte público es deficitario y por eso todos debemos contribuir a mantenerlo.

Que no me llamen persona responsable, que no me llamen buena ciudadana, que me llamen realmente por ni nombre: ¡IDIOTA!

  
 ¡Ah!, dos cosas: Este ejemplo se puede extrapolar a cualquier otra situación en la que sintamos que hemos hecho el primo por comportarnos honradamente.

Y... aunque estoy cabreada, os mando un beso enorme.







sábado, 27 de mayo de 2017

LA PRIMERA COMUNIÓN… ¿POR QUÉ?

Posiblemente con esta publicación me pondré en contra a más de uno de mis queridos lectores, pero este tema me escuece desde hace mucho tiempo.

Ni estoy a favor ni en contra de la religión católica, ni creo ni dejo de creer, pero lo que hay que ser es congruente con tus ideas. 

Me parece  muy lícito que cada uno piense como quiera. Hay que respetar todo tipo de credos, siempre que no lleven implícito un fanatismo destructivo. Respetar tanto al que se abraza a la imagen de una Virgen buscando la fuerza de Dios, como al que lo hace a un árbol buscando la fuerza de la naturaleza. Respetar tanto los que peregrinan a Lourdes, confiando en un milagro que les ayude a encontrar la luz en un momento de oscuridad, como a los que ven en ellos mismos el único sol que les va a iluminar toda su vida.

Por eso, por ese respeto, cada vez más me hierve la sangre cuando veo en estas fechas, toda la comedia que se monta en torno a la primera comunión de los niños.

¿Qué es la primera comunión? ¿Lo saben realmente los miles de padres que estarán planeando hasta el último detalle de este acontecimiento?

“La primera comunión es un rito sacramental de la iglesia católica por medio del cual una persona, generalmente menor de edad, participa por primera vez del sacramento de la eucaristía recibiendo la comunión (Cuerpo y Sangre de Jesucristo)……”

¿Es necesario pasarse por el forro este sacramento? ¿Es necesario menospreciar a los millones de personas en todo el mundo que ven en la comunión el acto más importante de su religión?

Nunca he entendido como unos padres, que en su puñetera vida han pisado una Iglesia (al menos por su propia voluntad), y que para ellos la religión católica no significa absolutamente nada, al contrario, si ha habido ocasión la han criticado o incluso se han mofado de sus costumbres y de quienes la practican, quieran que sus hijos formen parte activa de esta celebración tan trascendental para ella.

¿Por qué celebrar algo que no te importa? ¿Por qué participar en un rito en el que no comulgas?, (nunca mejor dicho). ¿Por qué malinterpretar una comedia cuando nadie te obliga a hacerlo?  ¡Por la fiesta!  Una fiesta que se ha convertido para muchos padres (e invitados) en una auténtica pesadilla.

Ahora hay que demostrar que tú puedes más que el otro; que tu fiesta va a ser mejor que la del vecino; que si tu cuñada hizo una merienda para 40 personas en un restaurante de lujo, tú vas a hacer una comida para 100 en un castillo; que si al hijo de tu compañero de pádel los padres le regalaron un smartphone de 400 euros, tú le vas a regalar una Tablet de 450…..

¿Sabéis lo que cuesta que un niñ@ haga hoy en día la primera comunión? Me imagino que sí porque los medios de comunicación no paran de echarse las manos a la cabeza manejando cifras: Un promedio, tirando por lo bajo, de 3000 euros. ¡Venga que os lo traduzco! ¡Medio millón de las antiguas (y jamás olvidadas) pesetas.  ¿En qué momento la sociedad se ha vuelto loca?

Y me parece genial por las familias que quieran y puedan; me parece extraordinario que los niños tengan un día en el que se sientan los auténticos protagonistas vestidos de mini novi@s, recibiendo cientos de regalos; me parece  fantástico por quienes consigan reunir en esa fiesta a toda la familia y a todos amigos. Todo maravilloso pero…. ¿hace falta meter la religión por medio?

  Una gran amiga mía cuya hija no estaba bautizada, para que también la pequeña pudiera disfrutar de “su día”, cuando cumplió 10 años reunió a todos las personas que quería y celebró una merienda por todo lo alto en un precioso hotel.

Y así debía ser. Yo propondría que igual que antes (y ahora en según qué sociedades) se hacía la puesta de largo cuando las jóvenes llegaban a la adolescencia, se estableciera una fiesta cuando los niños cumplieran ocho o nueve años como… ¿etapa de oro de la niñez?

Que los bautizos, las primeras comuniones y las bodas eclesiásticas sigan existiendo para los que realmente las sientan y vean reforzada su fe en ellas. Afortunadamente vivimos en un país libre en donde ningún arquetipo o costumbre o tradición, tiene que influirnos a la hora de compartir nuestros momentos de felicidad.

Por cierto, un día le pregunté a un amigo mío, ateo hasta la médula, por qué había bautizado a su hijo, y me contestó: “Por si acaso……”

Mis queridos amigos, que la buena energía, venga de donde venga, os acompañe cada día. Un beso.


¡Ah! si alguien tenía pensado invitarme a alguna comunión…¡encantada! 

Mis recuerdos de eses día: nervios, mucha lluvia, sol,
comida con mis papás, abuelos y hermana
y merienda con mis amiguitas.

sábado, 20 de mayo de 2017

LAS BELLAS DAMAS DE LA ESTACIÓN DE ROCAFORT


         ¿A que suena a título de novela?

Son inconfundibles. Cuando bajo las escaleras del metro de la línea 1 en Plaza Catalunya sobre las seis y media o siete de la tarde para regresar a mi casa, enseguida las veo en el andén.

Suelen estar en parejas pero también hay alguna  sola. No puedo evitar sonreír interiormente, y aunque al principio, he de conocer que totalmente equivocada, las “juzgaba” como ridículas, ahora les lanzo un “chapeau por vosotras”

Son  mujeres cuya edad está más próxima a los 70 años que  a los 60 y si me apuráis más cerca de los 80 que de los 70.

Se distinguen del resto de los mortales que a esas horas nos metemos en el suburbano (reventados de todo el día, sin ganas de hablar y, por supuesto, sin importarnos un pito nuestra cansada apariencia) por su cuidado aspecto.

Muy maquilladas; algunas recién salidas de la peluquería y vestidas de una manera llamativa para su edad y para la hora; ataviadas con vistosos pendientes y collares, y sobretodo luciendo unos zapatos de tacón posiblemente sacados hace tan solo unas horas del armario. Sus andares delatan que el resto del día han ido con calzado cómodo pero ellas saben que para sentirse más atractivas, necesitan subirse a unos tacones como aquellos danzadores de Anguiano que se encaraman a los vertiginosos zancos arriesgando su vida en las pendientes y empedradas calles del pueblo riojano.

Me gusta observarlas; me gusta escuchar lo que se cuentan (no debería ¿verdad?) y me asombra comprobar que para la ilusión y el amor no hay edad.

Es curioso como las conversaciones que tienen entre ellas no difieren en  nada de las que tendrían unas jóvenes en plena efervescencia hormonal.

  •     ¿Sabes que me pidió el teléfono?
  •    Que a mí no me gusta ¿eh? ¡Ya ves!, pero me hace gracia.
  •   Yo no quiero nada serio: pasármelo bien y ya está...
  •   Pues no me ha llamado. Peor para él.

Se bajan después de tres paradas en la estación de Rocafort, en pleno centro de Barcelona. Allí, a unos pasos de la salida del metro, se encuentra una de las salas de baile más antiguas de Barcelona: Sala Tango. ¿Quién no la conoce? ¿Quién no ha ido alguna vez? Por supuesto la edad de las personas que acuden dispuestas a bailar o a escuchar buena música, con orquestas en directo, o simplemente a aparcar un poco la cruel monotonía que muchas veces es la peor enemiga del ser humano,  cambia según la franja horaria.

De miércoles a domingo, a partir de las seis de la tarde, se abre la puerta de la ilusión para muchas mujeres a las que he acabado admirando por sus ganas de vivir, de seguir soñando y de seguir enamorándose.

Mujeres que se mirarán varias veces en el espejo al salir de casa y que, como todas hemos hecho en miles de ocasiones, antes habrán llenado la cama de prendas de vestir que se habrán ido probando y rechazando con un expresivo : ¡Nnno!

Mujeres que a lo mejor sueñan con que esa tarde encontrarán al hombre de su vida, o al menos, al hombre que les acompañe en este final de trayecto.

   Mujeres que volverán a sentir aquellas mariposillas en el estómago que ya creían desaparecidas para siempre.

La sociedad es muy cruel con las mujeres mayores. Bueno, ¡qué tontería! la sociedad, ¡mucha sociedad! es muy cruel con las mujeres en general.

Incluso en nuestra moderna y desarrollada civilización todavía seguimos tirando de viejos clichés. ¿Vemos igual de normal la relación de un hombre mayor con una chica joven que la de una mujer mayor con un chico joven?  ¿Calificamos igual un hombre de 50 años soltero que una mujer de la misma edad soltera? Claro que las cosas están cambiando pero….¡queda tantísimo por hacer!

Estas bellas damas de la estación de Rocafort no se si estarán solteras, separadas o viudas, habrá de todo, pero su común denominador es haberse puesto el mundo por montera, haber dejado los comentarios tirados en la cuneta, y haberse hecho suyo ese lema que tendríamos que tener todos grabado fuego en nuestros corazones: La vida es muy corta y hay que aprovecharla al máximo” Y si es bailando un cha cha cha o escuchando un bolero, o sintiendo la emoción ya casi olvidada de ese furtivo beso, mejor que mejor.


Bellas damas, ojalá cuando llegue a vuestra edad, tenga el  ánimo de subirme a unos zapatos de tacón.

sábado, 13 de mayo de 2017

CONFIRMADO MI TERCER EMBARAZO LITERARIO


Hoy que celebro la publicación número 90, o lo que es lo mismo, que durante 90 semanas seguidas llevo contándoos la vida tal como la veo y la siento, me hace una enorme ilusión compartir con todos vosotros la confirmación que mi tercer libro... ¡ya está en camino!

Ahora quedan por delante unos meses de dulce espera no exentos de trabajo, tanto para mi editorial como para mí. Espero que para finales de septiembre me llegue como un maravilloso regalo de cumpleaños.

Ha sido un libro que me ha “robado” muchísimas horas de mi escaso tiempo libre. Llevo prácticamente dos años escribiéndolo, si bien es cierto que no me he podido dedicar a él todo lo que hubiera querido. A veces tienes tiempo y las musas están de compras, y otras se te ocurren mil y una ideas y lo único que puedes hacer es plasmarlas en el primer papel que encuentres para que no se te olviden.

Este querido blog, aunque algunos piensen que lo escribo en cinco minutos….., también se ha vuelto exigente y cada día me pide un poquito más de atención.

Pero bueno….”BEXONTE, LA ALDEA SIN COBERTURA” ya está acabado.

Es un libro que me hace tener sensaciones contradictorias. Tan pronto estoy convencidísima que os va a gustar mucho, como pienso... ¿dónde te has metido?

Pese al inmenso cariño y agradecimiento que tendré siempre a Maià y Capi y El Cascabel y que tantísimas satisfacciones me han dado y me seguirán dando, necesitaba cambiar radicalmente de estilo. Necesitaba probarme y necesitaba dejar volar mi imaginación hasta donde ella quisiera llevarme.

Y me llevó a Galicia, a vivir junto con unos personajes, que no os van a dejar indiferentes,  una aventura llena de amor, odio, pasión, ternura, miedo e ilusión…. en donde la religión y la hipocresía del puritanismo lucharán contra la libertad de vivir cada uno como quiera; en donde la vorágine de una devoradora ciudad se medirá con la paz de un lugar donde el hecho más minúsculo se convierte en un acontecimiento; en donde la locura de las comunicaciones y las redes sociales se mirará en el espejo de una aldea en la que, muchas veces, sobran hasta las palabras……

 Desde que lo acabé hace unos días estoy pasando por una etapa muy extraña. Cuando haces algo creativo te hace falta la confirmación que, aquello en lo que has puesto tantas ilusiones y tanto esfuerzo, ha sido entendido. No hablo de la palmadita en la espalda (eso no vale para nada), hablo de esas primeras críticas constructivas que todos, absolutamente todos, sabemos diferenciar de las que son huecas o solo buscan halagarte.

Una pintura, una escultura, una obra de teatro, una película, una canción…. enseguida ves la reacción de quien lo está mirando o escuchando; rápidamente sabes si ha gustado o no; si las sensaciones que tenías muy dentro eran acertadas o si te has equivocado;  pero un libro…..

Una de las muchas cosas que he aprendido desde que mis dos novelas vieron la luz es que hay  algo imprescindible: tener paciencia.

Me acuerdo que cuando salió Maià y Capi, como se suele decir, me comí mucho el coco. Si sabía que alguien conocido lo estaba leyendo y veía que no me hacía ningún comentario pensaba: "Eso es que no le gusta; eso es que no sabe como decirme que no vale nada; eso es que lo ha comprado por compromiso y ni siquiera lo ha abierto……" Con El Cascabel mis elucubraciones dieron paso al sentido común: "Eso es que esa persona puede estar  leyendo en este momento otro libro; eso es que no ha tenido tiempo; eso es que quizás esté esperando al fin de semana, o a las vacaciones  para estar más relajado y cogerlo con ganas"

        Desde aquí doy las gracias a mi querida hermana y a mi editora Sylvia Martínez (las dos únicas personas que lo han leído) por sus entusiastas comentarios y por confirmarme, no solo que este embarazo sigue viento en popa, si no que están seguras que va a salir un “niño” guapísimo.

Un abrazo a todos.








sábado, 6 de mayo de 2017

¿EL MEJOR REGALO PARA EL DÍA DE LA MADRE? TU CARIÑO TODO EL AÑO


        
      Una de las cosas que más echo en falta de no tener a mi madre físicamente a mi lado es no poder hacerle regalos.

        Me encantaba, cuando llegaba alguna fecha señalada, o simplemente me la señalaba yo porque me apetecía, empezar a pensar qué le podría comprar. Qué verdad es que hace más ilusión regalar que te regalen.

        Echo en falta ir por las calles mirando los escaparates intentando encontrar ese “objeto especial” que me hacía entrar en la tienda y por un momento imaginarme la reacción de mi madre al recibirlo. 

        Echo en falta los preparativos: buscar un bonito papel, esforzarme en envolverlo lo mejor posible, maquinar en qué momento se lo iba a dar….. 

      Cuánto echo de menos ir observando cada uno de sus gestos; cuánto echo de menos esa explosión de asombro y de alegría que hacía que el regalo más pequeño e insignificante se convirtiera en el más maravilloso del mundo. Cuánto echo de menos….. ¡Cuánto la echo de menos!

        El año pasado ya “me revelé” en este mismo blog contra la celebración de mañana. Primero porque no me gustan “los días de…….” que llevan explícito tener que gastar dinero, y segundo porque mañana habrá muchas heridas que se reabrirán (nunca acaban de cerrarse). Muchas madres a las que les faltarán los hijos que les regalen y muchos hijos a los que les faltarán las madres a quien regalar.

        Mañana es  el día por antonomasia en  que las residencias se llenan de esos amorosos hijos que durante el resto del año a duras penas aparecen. Mañana será el día de hacerse la foto con la “mamá” y, por supuesto, de colgarla rápidamente en Facebook o enviarla por whatssaps a todos los grupos para que se vea que buen hijo soy y cómo me preocupo por ella.


        ¿De qué me sirve que en mi cumpleaños me envíes un ramo de 365 rosas si el resto del año ni siquiera me regalas una margarita?

        ¿De qué me sirve que en Navidad tengamos los mejores manjares encima de la mesa si el resto del año tengo que comer sola?

        ¿De qué me sirve que me regales el más caro abrigo del mundo si el resto del año no tengo tus brazos para calentarme?


        Para los millones de hijos que quieren a sus madres, mañana será un día más donde no hay que demostrar nada porque todo está demostrado; donde el regalo será una simple anécdota porque cada día les estarán entregando lo que más necesitan: cariño

        A veces una simple llamada de teléfono se convierte para una madre en el mejor momento del día. Una llamada que sirva para escucharla, aunque repita lo mismo de ayer y de antes de ayer... Aunque exagere los problemas o vea fantasmas donde no los hay. ¡Qué ingratas son esas llamadas mecánicas y de compromiso! ¡Qué injusto es hacer las cosas simplemente para apaciguar la conciencia!

               El cariño  tiene que ser como el rocío de la mañana, que cada madrugada da de beber un poquito a la naturaleza para que se levante con fuerza y esplendor.


        A todas las madres y a todos los hijos os mando desde este blog (que se está haciendo ya mayor), un abrazo muy grande y os deseo que mañana seáis muy felices. Pero no por ser el primer domingo de mayo, sino porque es domingo, porque es primavera, porque brilla el sol y porque es un día más que la vida nos regala.