domingo, 18 de febrero de 2018

¡FELICIDADES AMIGA!


    Yolanda Conde Abarrategui. 

  No sé de cuál de los dos apellidos estará más orgullosa. Dos apellidos con personalidad; igual que quienes se los dejaron en herencia.

  Mi querida amiga, ¡ya me has alcanzado! Bienvenida a esta nueva década de la vida, sin duda una de las más importantes, por todos los cambios que trae en la maleta.

    Una década en la que irás soltando ese lastre que tanto te pesa, y en la que se te irán abriendo todas las puertas para que, por fin, seas tú la única capitana del barco de tu tiempo.

 Bueno, metáforas fuera… ¡Muchísimas felicidades Yoli! Y ya no solo por haber llegado a estos 60 años (¿a que cuesta verlo escrito?), sino por haber llegado como tú has llegado: llena de ilusiones, de fuerza, de salud, de estabilidad, y de un amor inmenso para repartir.

     Fíjate si podría escribir de ti después de estos 44 años que hace que nos conocemos.

     He sido testigo de excepción, casi, casi, de tu transformación de niña a mujer.

    Nunca olvidaré la imagen de aquella cría que entró en la iglesia con el pelo adornado de flores, y que parecía más una muñeca que una novia. 

    Siempre recordaré la mujer que fue cambiando su figura mientras albergaba, muy dentro de ella, lo más maravilloso del mundo: tres tesoros que se iban a convertir en los pilares de su vida.

    Una vida que no te ha puesto fácil el camino, ¿verdad? ¡A quién se lo pone!  Pero tú a sus reveses has sabido responderles con un elegante swing, apoyada siempre por quienes has tenido a tu lado incondicionalmente: tu familia y tus amigos.

    Sé que se te llena la boca con estas dos palabras. ¿Las hay más bellas?

    Tanto tu hermana como tú me habéis hecho sentir como una más de la familia. Para algo soy la tieta abuela postiza.

    Nunca os agradeceré bastante el que siempre, siempre, habéis estado a mi lado. En los grandes momentos, pero también en los peores de mi vida.

    Si tuviera que definirte como amiga me vienen un montón de calificativos a la cabeza: fiel, leal, sincera, honrada, paciente, generosa, espontánea, cariñosa, divertida, entregada, entusiasta…

  Has luchado con toda tu energía por mantener unida tu familia y tus amigos, y, claramente, lo has conseguido.

   A veces cuando te miro, tan aparentemente frágil, enfundada en tu talla 34  (pronto te cambiarás la ropa con tu nieta mayor), con ese eterno aire juvenil, y con esa mirada transparente dentro del mar verde de tus ojos, me parece imposible que hayas podido sacar tú sola adelante a esos tres pedazos de hijos tan extraordinarios.

   Y si como madre has sido un ejemplo, ¿como abuela? Ahí sí que tus ojos verdes se vuelven de fuego.

  Júlia, Miquel, Aritz y Valeria, están creciendo con algo que no olvidarán jamás, y que les ayudará a subir por la vida con unos grandes valores: "La iaia Yolanda"

  Yolanda, hija, hermana, madre, abuela y amiga ejemplar... ¡Feliz cumpleaños!

  Sabes que te deseo la mayor felicidad, y que en el fondo no es otra, que seguir disfrutando segundo a segundo de todo lo bueno que te rodea.

  Gracias amiga por estar siempre ahí, mitigando mis penas y aumentando mis alegrías.

  Y no escribo más porque creo que hay una serie de personitas, que posiblemente conozcas, que te quieren decir algo. Un beso, y sabes que te quiero mucho, mucho.





Muchísimas felicidades mama-iaia! No hay palabras para agradecerte todo lo que haces por nosotros, eres la mejor madre que se pueda tener. 

Deseo que pases un súper feliz cumpleaños, y por muchísimos años más rodeada siempre de todos nosotros. Gracias por tus consejos, por ser amiga y madre a la vez. 

¡Te queremos!








Madre no hay más que una, y tú lo has demostrado. Eres una yaya y suegra excepcional. En tus 60 cumpleaños (cualquiera lo diría porque no lo parece), queremos desearte lo mejor porque te lo mereces. 

¡Te queremos! 

¡Muchas felicidades!





Felicitats mama!

El sol fet de poder compartir més moments especials junts, és una alegría.

Sé que has tingut moments durs, però desitgem que aquest dia sigui un dia molt feliç, i que no l´oblidis.

Gràcies per cuidar-me, per donar-me tot, per fer-me qui soc  avui.

Només espero ser per la Valeria el que tu ets per mi. Aquesta és una breu nota on puc expressar una mica el que sento, però vull que sàpigues que mai i haurà paraules suficients per expressar el que t´estimo. Felices 60!





Sesenta años suenan a música, experiencia, a todo aquello que queda por vivir, a una segunda juventud, plenitud y nuevas metas. Es como una radiografía de todo un tiempo vivido y nuevos retos por conseguir.

Cada edad tiene su momento, y el que ahora empieza es fantástico. 

Deseamos que esta nueva etapa la vivas intensamente, rodeada de los tuyos, como has hecho siempre. De todo corazón te lo deseamos. Carlos, Carlos y tu hermana






Yolanda es un placer ser tu amiga. Desde que entramos a trabajar en el Colegio de Agentes las tres, tu hermana, tú y yo, hemos vivido muchos ratos juntas. El primer día recuerdo que nos dieron una máquina de escribir a cada una para que la lleváramos a nuestra mesa para empezar a trabajar.

Recuerdo una salida a la nieve con tus tres hijos. Después recuerdo la primera comunión de tus tres hijos. Los viajes que hemos hecho juntas, con un recuerdo muy especial del Cañón del Colorado. Y entre medio, las bodas de tus hijos, muy emotivas, las cenitas y comiditas, mi 50 aniversario. Después tus nietos que son una preciosidad, y ahora tu sesenta aniversario. 
¡Es estupendo!  Carmeta.









Una amiga es un buen ingrediente para la receta de nuestra vida, por eso tenemos a Yolanda que es la guinda de un hermoso pastel rodeado de dulces personas que la quieren mucho. 

Con mucho cariño Betty y Tony.













De cómo la vida vuelve a comenzar; de cómo representa un renacimiento; de cómo llega el principio de la plenitud vital en todos los aspectos;  de cómo la cordura y la sensatez se apoderan de nosotras, y sabiamente apreciamos con intensidad los pequeños detalles; de cómo adquieren gran importancia los matices; de cómo cuando miramos atrás y vemos la película de nuestra vida... ya todo ha tomado forma, y hacemos la reflexión de que el  "todo" es una realidad, y que ahora..., solo queda "disfrutarla".

Yolanda, te deseo con todo mi cariño que este despertar a los sesenta represente para ti, un nuevo renacer.

Un fortísimo abrazo. Paloma.








Amiga del alma, que nada ni nadie te haga cambiar.Que nada ni nadie borre esa sonrisa de felicidad que nos regalas cada día. 

Disfruta de todo lo bueno que te está pasando, y lo que te espera a partir de ahora. 

60 besos llenos de cariño.












La vida es un maravilloso Carnaval

sábado, 10 de febrero de 2018

DOCTOR, ¿ME RECETA ALGO PARA EL VIGOR SEXUAL?




A veces me dicen que cómo pudo tener tanta imaginación, y que de dónde saco el argumento para tantas historias, y yo siempre contesto lo mismo: “De la propia vida”

He encontrado algo más fascinante todavía, que las personas que llaman a los teléfonos de esos programas esotéricos que, aparte de costarles un riñón: “Si lo acierto, lo adivino”

Programas que a veces es difícil de creer que sean reales y no producto de alguna broma.

·        A usted le operaron de apendicitis ¿verdad?
·        Pues…no
·     Sí, sí, piense, piense un poco. A usted le operaron de apendicitis hace unos años.
·        Pues…..no
·        Bueno, pues… ¡le operarán!

Y se quedan más anchos que largos, mientras que la pobre persona, que a lo mejor ha llamado para ver si su vecina le va a hacer más caso, acaba esperando, día tras día, a que le llegue ese agudo dolor que lo llevará directamente al hospital.

Pues lo que os decía, hay otro tipo de programas radiofónicos más subrealistas: las consultas médicas.

En el fondo, el común denominador de ambos programas, como de muchos otros donde los radioyentes se convierten en protagonistas, no es otro que la soledad, las ganas de hablar con alguien, de que les escuchen y hasta a veces de escucharse ellos mismos.

·        Josefa, por favor, baje un poco el volumen de la radio que se acopla….

Las consultas médicas de las radios, la mayoría,  son una propaganda continua de una serie de productos, generalmente, de un solo laboratorio. Productos sin contraindicaciones, que no perjudican para nada y que curan en dos días. No, esto no es verdad; en dos días no curan porque todos los tratamientos suelen ser de efecto muy muy prolongado.

El prototipo de los pacientes que llaman, son señoras que han cruzado ya el umbral de los 70 años. Señoras sufridoras, la gran mayoría, de las mismas dolencias: dolores en las rodillas, piernas, brazos, estados nerviosos, insomnio, etc,etc.

 A todas ellas el doctor les receta lo mismo, con lo que más de una se podría evitar la llamada (gratuita, espero), si no fuera porque cada una de ellas cree que su dolor de cervicales es diferente al de los demás. (Mucho mayor)

Lo genial se produce a la hora de las recetas; una especie de diálogo de besugos que se crea entre médico y paciente.

·        Se tiene que tomar una cápsula tres veces al día de Flogaten
·        Frosa… ¿qué?
·        Flogaten
·        ¿Fropapen?
·        No (interviene cortante la locutora que lleva el espacio, porque el tiempo se acaba y quedan más llamadas) FLOGATEN
·        A ver, un momento que me lo apunto bien. FRO…
·        No….FLO…..FLOGATEN

Y yo, comida por nervios, me pregunto, ¿no sería más fácil decirles…?

·        Mire, tome nota: Efe, ele, o, ge, a, te, e ene. FLOGATEN

Y cuando por fin la pobre señora ha apuntado, seguramente lo que la habrá dado la gana, obviamente, ya no se acuerda de cuántas pastilllas tiene que tomarse.

·        Y me ha dicho que me tome una pastilla al día ¿verdad?
·        ¡No! Tres cápsulas al día.
·        ¡Ah! tres al día. Y ¿cuándo?
·        Antes de cada comida.
·        ¡Ah! Muy bien. Así que: tres cápsulas al día, antes de las comidas, de FROTAPEL. Muchas gracias doctor, y enhorabuena por el programa.
    
El otro día llamó una señora que, por el problema que expuso, supongo que tendría cerca de 60 años. Estaba angustiada y su voz sonaba casi llorosa.

Tenía menopausia. Llevaba más de tres meses sin saber lo que era descansar por las noches. Con unos sofocos horribles, un malestar general, se sentía inflada, aunque casi no comía, y estaba a punto de la depresión.

El doctor le recetó unos comprimidos que serían mano de santo. Eso sí, debía tomárselos con constancia. Cuanta más constancia, más dinero para el laboratorio.

Cuando la señora menopausiática acabó de apuntar, y agradecer al doctor sus consejos, le dijo:

·        Un momento que le paso a mi marido.

A veces hacen un “dos por uno”.

Y se puso el marido, tras aclararse estrepitosamente la garganta.

·        Buenas tardes doctor
·        Buenas tardes, dígame
·        Pues vera…querría que me mandara algo para…reforzar...

Silencio en las ondas

·        Para reforzar…bueno… el ánimo y…(ahí estaba el quid de la cuestión) el vigor sexual.

Nuevo silencio

·        Sí, a ver…rompió la tensión el doctor, ¿para tener más apetito sexual, o para ayudar a una mejor erección?

¡Toma ya!

·        ¡No, no! reaccionó de inmediato el señor, pensando que su erección no tenía ningún problema. Para reforzar el apetito sexual

La maquinaria estaba en perfecto estado; solo le faltaba la gasolina

·        Pues mire, ha de tomar dos viales de….

Y yo me quedé alucinada pensando: Si la mujer acaba de decir que estaba a punto de tirarse por la ventana, presa de los sofocos y el agotamiento de no descansar, ¿para qué quiere el marido reforzar su virilidad? ¿Podría ser que fuera para ella y no se había atrevido a pedirlo? O ¿es para él para “usarlo” con otra persona que no será su esposa? ¡Ah! de aquí sale un nuevo libro.

Si amigos, la vida es una fuente de inspiración continua, porque cada uno de nosotros podemos protagonizar una novela.

A pesar de lo que aquí he contado, yo soy una fan de la radio. ¿Qué haríamos sin ella? ¿Cuántos de nosotros, lo primero que hacemos al levantarnos es encenderla? 

Pero ojalá no hiciera falta ese “click” para escuchar algún sonido más que el de nuestro propio corazón. Ojalá la radio solo fuera una suave melodía que acompañara nuestras horas, y no el único acompañante de ellas.

Un beso a todos y tomaros cada mañana una cápsula de:


EFE- E –ELE- I -CE –I- DE –A- DE.

sábado, 3 de febrero de 2018

ROSITA LAGUNA GUIU

Querida abuela, tal día como hoy, 3 de febrero (San Blas), naciste hace… no sé cuántos años. Pero bueno, eso no se recuerda a una dama.

No podías haber nacido otro día más señalado para lo que luego fue tu vida y tu gran pasión: la música y el canto.

San Blas es el protector de la garganta, a quienes todos los cantantes, en un momento u otro, nos hemos dirigido  suplicantes  ante una inoportuna afonía.

Mamá siempre contaba que tú antes de cantar te quedabas completamente sin voz. ¡Miedo escénico! dicen ahora. Y en el momento que  pisabas las tablas de un escenario, o salías a una sala de conciertos… ¡et voilà!, la voz aparecía: diáfana, trasparente y cristalina.

En Lucia de Lammemmour de Donizetti.
No creo que tuviera más de  18 años
Dicen que tenías una extraordinaria voz de soprano ligera. Esas sopranos que se ganan la ovación del público tras escuchar, con las respiraciones contenidas, toda una serie de malabares vocales que acaban con un sobre agudo, ante el que ningún otro tipo de voz puede competir.

 Mi querida abuela, me hubiera gustado conocerte entonces, cuando estabas exultante y pletórica.

Me apasiona tu historia, que tantas veces me contó mamá. Yo creo que siempre lo hizo con admiración y sobretodo, con respeto; con mucho respeto. Quizás demasiado respeto.

Tu procedencia, de una familia de la pequeña burguesía catalana de finales del siglo XIX, te marcó tu carácter.

Sé que tu madre fue muy rígida contigo. Me la imagino como la típica “señora” que ante todo había que guardar las formas, y demostrar la “clase” a la cual pertenecíais.

Esa burguesía en donde hablar catalán estaba prohibida porque solo era para la gente de clase baja.

Venancio Alonso Ruiz. Mi abuelo.
Y te fuiste a topar con el abuelo Venancio.

Yo creo que os enamorasteis, en aquella sesión musical donde tú cantabas y él acudió,  supongo que acompañando a algún amigo, casi recién llegado de Logroño, porque erais muy distintos.

El abuelo llegó a Barcelona para seguir aprendiendo periodismo (o como me llamara entonces). Contaban como anécdota que lo primero que hizo nada más llegar, fue entrar en un estanco y pedir: “Un cèntim de tabac”, con su catalán/riojano.

Mi abuelo, a pesar de provenir de una pequeña ciudad, fue siempre un hombre de mundo.

Supongo que aquellos fueron los mejores años de tu vida. Tenías tu carrera, tu voz en pleno auge, el amor de un hombre, que te amó hasta el último día de su vida, y en unos pocos años, la alegría de una hija, que te adoró hasta su último suspiro.

Abuela, no debió ser fácil para ti dejarlo todo y marcharte tras el hombre que habías elegido como esposo. No debió ser fácil dejar tu familia, tu querida Barcelona y el lugar donde podías haber seguido triunfando, para irte a un Logroño de hace casi 90 años. Una pequeña capital de provincia… muy provincia.

Seguro que allí, más de una noche, añorarías escuchar ese catalán prohibido.

La música, junto con el inmenso amor del abuelo y de mamá, te ayudaron a levantar el vuelo de las ilusiones.

En una obra de Miguel Echegaray.
La foto está firmada por él, agradeciéndole
su maravillosa interpretación de Rosalia.
Lo que daría por poder estar en aquellas representaciones de ópera, y sobretodo de zarzuela, de la compañía lírica de aficionados (CLA), en donde “aterrizaste” como una auténtica diva.

Lo que daría por quedarme entre bambalinas y verte actuar. Además de una gran cantante, sé que eras una extraordinaria actriz.

Mi querida abuela, a veces recrimino a la vida que me haya robado tantos momentos felices de mi infancia.

Tal vez mi visión de niña deformó un poco la realidad,  pero mis imágenes infantiles están casi siempre envueltas en un fino velo de tristeza.

 Sé que tanto a mi hermana como a mí nos quisiste mucho, igual que el abuelo. Que sufriste por todos, y que ese sufrimiento, posiblemente,  acabó agotando tus recuerdos.

Querida abuela, allí donde estés, estoy segura que eres feliz, porque estarás rodeada de todos los tuyos. Como también estoy segura que me ves y me cuidas.

¡Ay esa nieta pequeñaja y ocho mesina de la que casi nadie daba un duro cuando nació, y que se agarró a la vida gracias a la leche condensada! ¡Ja,ja,ja. ¡Toda una historia!

Esa nieta, un poco agitanada, tímida, reservada, siempre detrás de su hermana, o de las faldas de su madre. Esa nieta de ojos grandes que miraba todo con curiosidad. Esa nieta, abuela, se ha hecho mayor. ¡Muy mayor! Casi te alcanzo. De aquí nada entraré en el selecto club de la tercera edad.

Mi querida abuela, ¡felicidades! Hoy te sentiré más cerca que nunca. Disfruta mucho de ese mundo blanco, sin estupideces humanas, sin violencia, sin enfermedades, y sin ese ancestral miedo aterrador que nos da ese temido camino hacia el final, que en realidad, no es más que el final de un ciclo. ¿En qué ciclo estas tú ahora?

Dale un beso a mamá y al abuelo, y tú llévate el mayor de todos.

Moltes felicitats, àvia!