sábado, 9 de septiembre de 2017

¿TENEMOS QUE VIVIR OTRO ATENTADO?


Como se suele decir: ¡qué poco dura la alegría en la casa del pobre!

Aquel 17 de agosto no hubo, por supuesto, ninguna alegría, pero por unos momentos, por unas horas, por uno o dos días, dejamos todos de mirarnos el ombligo y miramos a los ojos de los que teníamos al lado, intentando dar lo mejor de nosotros.

Por unas horas no sentí que era ni catalana, ni riojana, ni española; era una persona unida por el sentimiento, la fuerza y las ganas de luchar contra un cobarde y mortal enemigo.

Por muy pocas horas las ideologías se aparcaron y los reiterativos discursos dieron paso a una sola y unánime voz.

Por muy pocas horas los medios de comunicación descansaron del mántrico rezo: Urnas, referéndum, independencia, leyes, prohibición, amenazas…..

Por muy pocas horas porque, cuando todavía los cuerpos de las desgraciadas víctimas inocentes estaban casi calientes, comenzaron a salir las acusaciones  y las recriminaciones entre unos y otros, y a enarbolarse unas banderas que tendrían que haber permanecido mudas y guardadas en el sótano más profundo. Ni esteladas ni banderas españolas. Solo la bandera de la Paz.

   Me indignó y me produjo una enorme tristeza ver que en la manifestación, que era para demostrar que nadie tenía miedo y que todos estábamos unidos y, sobretodo, para rendir homenaje a las personas que habían perdido absurdamente la vida bajo las ruedas de aquel demente,  se empezaron a mostrar eslóganes que nada tenían que ver con lo que la había motivado.

 Todo se ha olvidado. Se acabaron las buenas formas; se acabaron las buenas intenciones.

A partir del ahora en Catalunya y en España parece que no va a haber más noticia que lo que vaya a ocurrir el próximo 1 de octubre.

No sé vosotros, pero yo estoy absolutamente agotada de esta guerra de guerrillas entre los de aquí y los de allá. Creo que ya lo de menos es pensar para quien están gobernando. Ha llegado un momento en que ni unos ni otros escuchan al pueblo. Ahora todo se basa en una pelea de gallos a ver quién da el picotazo final.

Me aterroriza pensar que si no me meto en una burbuja, cierro la radio, la televisión, no leo periódicos, y no salgo de casa, voy a tener que desayunar, almorzar, comer, merendar y cenar con:

-      Va a haber referéndum
-      No lo va a haber
-      Voy a poner las urnas
-      No las vas a poner
-      Pues paso de lo que digáis
-      Pues vendrá la Guardia Civil
-      Pues se encontraran con los Mossos
-      Pues os meteremos a todos en la cárcel
-      Pues ¡qué bien! nos encontraremos con vuestros compañeros.

Que lástima que el remar todos a una, respetando las ideas y dejando opinar libremente, sin censuras ni miedos, haya durado lo que ha durado la imagen de las gotas de sangre en nuestras retinas.

Un beso a todos.